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La más reciente víctima del ‘asesinato de honor’ en Pakistán es la celebridad de medios sociales Qandeel Baloch

Credits: @Sarkhail7Khan and @RahemaAlam

“La masculinidad es tan frágil que una mujer solo tiene que respirar para dañarla”. Foto cortesía de Rahema Alam y texto de @Sarkhail7Khan.

Una de las más famosas celebridades de medios sociales conocida por sus publicaciones atrevidas, sensuales y osadas murió asfixiada el 16 de julio –a manos de sus hermanos– en lo que la policía ha calificado de “asesinato de honor” en su ciudad nativa de Multan, provincia de Punjab.

A Baloch la mataron en la casa de su familia mientras visitaba a sus padres.

Su padre registró una denuncia policial donde acusaba sus dos hijos del asesinato de su hija.

Según la denuncia del padre de Baloch, sostiene que sus hijos mataron a su hija porque creyeron que había llevado “vergüenza a la familia”. Luego dijo que sus hijos mataron a Baloch por su dinero.

A pesar del informe policial inicial, la investigación sigue en marcha y la policía sospecha que el motivo puede haber sido una disputa financiera, pues Waseem, uno de los hermanos de Baloch, presuntamente era un drogadicto.

Tarde el 17 de julio, la policía anunció el arresto de Waseem, que confesó el asesinato.

A pesar de lo sostenido por Waseem de que su hermano no estaba involucrado, el padre de Baloch insiste en que su otro hijo, Aslam, aún prófugo, fue el instigador del asesinato.

Hablando a los medios, prometió: “Mi hija era valiente y no olvidaré ni perdonaré su brutal asesinato”.

Aunque Baloch publicaba frecuentemente videos y fotos de ella misma, poco era lo que se sabía de su vida privada.

Acumuló personas que la odiaban con violencia y dedicados seguidores durante el breve periodo en el que se disparó a la fama, pero nadie podía disputarle a Baloch su condición de sensación de internet.

Un asesinato de honor se entiende comúnmente como “el asesinato de un miembro de la familia a manos de otro miembro de la familia, por la creencia de que la víctima ha llevado deshonor a la familia”.

En 2015, el Ministerio Federal de Justicia de Pakistán dio a conocer estadísticas que muestran que ha habido cerca de 933 asesinatos de honor en los dos últimos años.

‘Soy una luchadora, me recuperaré’

La modelo asesinada atrajo controversia como una de las voces más fuertes hablando en contra de las normas patriarcales y roles tradicionales de género.

Autoproclamada ‘ejército de una sola mujer’, la modelo había publicado en su página de Facebook sobre su determinación de ‘recuperarse’ el día antes de su muerte.

No importa cuántas veces me empujen hacia abajo, soy una luchadora y me recuperaré. Qandeel Baloch es un “ejército de una sola mujer”. Es una inspiración para esas damas a quienes la sociedad maltrata y domina. Seguiré logrando [objetivos] y sé que ustedes seguirán odiando. Al cuerno, a quién le importa.

Baloch llegó recientemente a los titulares después de que publicó fotografías y videos en los que posaba al lado del clérigo religioso, el mufti Abdul Qavi, revelando lo que sentía como una doble moral.

Según Baloch, Qavi la había invitado a reunirse, alegando ser un ferviente admirador, a pesar del hecho de que sus colegas clérigos la criticaban con frecuencia.

Las fotos causaron revuelo, y el resultado fue que suspendieron a Qavi del comité observador la luna del país, y que decide cuándo empieza y termina el sagrado mes de Ramzan en curso.

Para muchos, Baloch era un completo enigma hasta que recientes informes de los medios revelaron su nombre real, su pasaporte, fotografías de su exesposo y su hijo, que es menor de edad.

Ushbah Al-Ain, del grupo de derechos Fundación Digital Rights, está consternado por el asesinato:

Qandeel Baloch, a girl in her twenties, a survivor of an abusive marriage, a mother of a child – and a woman who was taking charge of sexuality has been murdered. It doesn’t matter who killed her, because let’s be honest – we as a nation killed her. Yes! Me and you, us – we killed her and many others who die every single day in Pakistan. The approximately one thousand girls who die every year in the name of honor. And now while every news media outlet tries to capitalize on her death, while members of this society raise her son to hate her mother’s memory – we as citizens won’t be held accountable. We killed her.

Qandeel Baloch, una veinteañera, sobreviviente de un matrimonio abusivo, madre de un hijo –y una mujer que se hacía cargo de su sexualidad, ha sido asesinada. No importa quién la mató, porque, seamos honestos –nosotros como nación la matamos. ¡Sí! Yo y tú, nosotros –la matamos y a muchos otros que mueren todos los días en Pakistán. Las cerca de mil niñas que mueren todos los años en nombre del honor. Y ahora mientras todos los medios de comunicación tratan de capitalizar su muerte, mientras miembros de esta sociedad crían a su hijo para que odie la memoria de su madre –como ciudadanos no nos harán asumir responsabilidad. La matamos.

Las reacciones en medios sociales que justifican su asesinato son avergonzadas por otras que creen que se debe condenar su muerte sin calificación:

Paquistaníes celebran asesinato de honor de la artista Qandeel Quebee.

Por favor, dejen de usar advertencias al condenar al asesinato de Qandeel Baloch: “No la aprobaba, pero…”. Parecen apologistas de la misoginia.

Rol de los medios tradicionales bajo la mira

Luego de su muerte, muchos están criticando la manera en que los medios informaron la noticia, sobre todo el hecho de que eligieran revelar su nombre real y su identidad, ignorando el hecho de que usaba un seudónimo precisamente por razones de autoprotección.

Maham Ali expresó su pesar y frustración en una publicación de Facebook:

To our “free” media who only care about ratings – you are equally responsible for her death. Qandeel came in the limelight as Qandeel Baloch, not as “Fauzia Azeem” which was her real name. But our media really doesn't care about the lives of people. They revealed her name, they revealed her address and other personal details and once they did, her family came in the spotlight as well. When she was not using her real name and identity her life choices weren't being connected to the family. Their “izzat” (respect) wasn't being questioned. But when dangerous anchors like Mubashar Lucman constantly called her on his show along with misogynists like Mullah Qavi, that's when maybe the family also started feeling threatened. The neighborhood in Multan where Qandeel's family lived started taunting the family and her brother when they found out. Even now, media is allowing people like Qavi and Haroon Rasheed to spew hatred against a dead woman.

A nuestros medios “libres” que solamente se preocupan por sus índices de audiencia –son igualmente responsables por su muerte. Qandeel llegó al centro de atención como Qandeel Baloch, no como “Fauzia Azeem”, que era su nombre verdadero. Pero a nuestros medios en realidad no les importa la vida de las personas. Revelaron su nombre, revelaron su dirección y otros detalles personales, y cuando lo hicieron, su familia estuvo en el centro de atención también. Cuando no usaba su nombre e identidad reales, sus opciones de vida no estaban conectadas a la familia. Su “izzat” (respeto) no era cuestionado. Pero cuando peligrosos presentadores como Mubashar Lucman constantemente la llamaban en su programa junto con misóginos como Mullah Qavi, es cuando tal vez la familia también empezó a sentirse amenazada. El barrio en Multan donde vivía la familia de Qandeel empezó a burlarse de la familia y su hermano cuando lo supieron. Incluso ahora, los medios están permitiendo que gente como Qavi y Haroon Rasheed lancen odio contra una mujer muerta.

El periodista Issam Ahmed expresó su consternación al publicar detalles de su última conversación con Baloch, que estaba sumamente preocupada por su seguridad:

So shocked by Qandeel Baloch's murder, literally shaking. We had been on friendly terms since I spoke to her for a couple of pieces in recent months. Yesterday she called to ask me to edit her Wikipedia page because she wanted references to her ex-husband and child removed, I agreed because the child is under 18 and exposed to a high degree of risk. I did it but the Wikipedia editor did not accept the edits despite my comments explaining why. The risks here are all too real.

Muy impactado por el asesinato de Qandeel Baloch, literalmente temblando. Estuvimos en términos amistosos desde que hablé con ella para unos artículos en meses recientes. Ayer llamó para pedirme que editara su página de Wikipedia porque quería retirar referencias de su exesposo y su hijo. Estuve de acuerdo porque su hijo tiene menos de 18 y está expuesto a un alto grado de riesgo. Lo hice, pero el editor de Wikipedia no aceptó las ediciones a pesar de mis comentarios explicando las razones. Acá los riesgos son muy reales.

Reporteros de otras publicaciones también han salido a compartir que Baloch había expresado temor y preocupación cuando se informó de su nombre real y detalles personales:

Hablé con Qandeel Baloch hace un par de días para pedirle su comentario sobre la historia de su matrimonio. Estaba llorando. Dijo “me van a matar”.

Una petición en línea está circulando actualmente por medios sociales, exigiendo que se mande a juicio a los responsables en medios y círculos políticos junto con los hermanos de la modelo.

Today, we hold the Pakistani media complicit in her death. We hold those journalists, editors, directors and owners responsible who leaked private details of her life. They publicized her marriage, her child, knowing the dangerously sexist conditions in this country. They berated her and thereby prepared the way for her to be killed.

Hoy, hacemos cómplices a los medios paquistaníes por su muerte. Hacemos responsables a esos periodistas, editores, directores y propietarios que filtraron detalles privados de su vida. Publicaron sobre su matrimonio, su hijo, sabiendo las condiciones peligrosamente sexistas de este país. La reprendieron y así preparon el camino para que la mataran.

‘No es país para mujeres audaces’

Las condenas en línea vienen ahora seguidas de manifestaciones y protestas fuera de línea.

La activista de derechos Nighat Daad publicó esta foto de una manifestación en el Liberty Market de Lahore:

No es país para mujeres audaces.

La sociedad civil en Peshawar también denunció el asesinato de como “inhumano” en una protesta espontánea:

Miembros de la sociedad civil están manifestándose contra la muerte de la estrella de medios sociales y modelo Qandeel Baloch en una muerte/asesinato inhumano. Los manifestantes corearon contra el punto de vista extremista y que no hay espacio siquiera para que las mujeres expresen su opinión, la prohibición de la ley de protección a las mujeres y la violencia contra la mujer al amparo de fuerzas tenebrosas.

Reflejando la cobertura sesgada de los medios que la asolaron durante el tiempo que fue superestrella en línea, varios medios de comunicación occidentales la han descrito como la “Kim Kardashian” de Pakistán luego de su muerte.

Feministas paquistaníes sienten que esto no podría estar más lejos de la verdad, pues Baloch era una mujer de clase trabajadora que en recientes entrevistas había contado sobre cómo había trabajado duro para pagar la boda de su hermana y para comprar una casa para sus padres –el hogar seguro en el que después fue asesinada.

Como tributo a su memoria, la activista política Ammar Rashid escribió una oda a Baloch y a las mujeres paquistaníes:

We thrive upon the exploitation of women’s unrecognized labor our entire life, then cite scripture to tell them why they should be happy in their blessed bondage, their divinely-ordained lot in this world and the next.

We are murderously violent because we have nothing to stand on, because our fictions no longer sustain us, because the stories we tell ourselves to maintain our privileges no longer seem to fit with a reality in which women are somehow audaciously beginning to see themselves as fully human. Better, always, to eliminate such impudent threats rather than question the stories we've told ourselves all our lives.

Rest in peace Qandeel. Thank you for showing us the filth we are wallowing in.

Gozamos de la explotación del trabajo no reconocido de la mujer toda nuestra vida, luego citamos las Escrituras para decirles por qué deben estar felices en su servidumbre bendecida, su destino ordenado por la divinidad en este mundo y el próximo.
Somos asesinamente violentos porque no tenemos nada de qué valernos, porque nuestras ficciones ya no nos sostienen, porque las historias que nos contamos para mantener nuestros privilegios ya no parecen encajar en una realidad en la que, de alguna manera, las mujeres están empezado audazmente a verse como plenamente humanas. Mejor es siempre eliminar esas amenazas impudentes en vez de cuestionar las historias que nos hemos contado toda nuestra vida.
Descansa en paz, Qandeel. Gracias por enseñarnos la inmundicia en la que nos regodeamos.

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