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Esto es lo que ocurre cuando se cancela la Fiesta de Música Electrónica de Moscú

A glow-stick cocktail. Image edited by Kevin Rothrock.

Un cóctel de barra luminosa. Imagen editada por Kevin Rothrock.

El primer fin de semana de julio se suponía que iba a ser uno de los mejores para los fanáticos moscovitas de la música “dance” electrónica (EDM). Aproximadamente, 10.000 personas habían comprado entradas para acudir al “Outline Festival”, un evento que contaba con la actuación de más de los 50 de los mejores artistas de música electrónica de Rusia, Reino Unido, Alemania y EE. UU. El concierto tendría lugar en una antigua fábrica, que también incluiría instalaciones artísticas de virtuosos de todo el mundo.

Diez horas antes de que el festival fuera inaugurado según lo previsto, los organizadores de repente publicaron una información de última hora en Facebook anunciando que el espectáculo se había cancelado. “¡Atención”, decía la noticia. “El festival se ha cancelado debido a razones fuera de nuestro control. El coste de las entradas será devuelto”. Las razones quedaban poco claras, pero los rumores pronto se extendieron diciendo que los funcionarios de la ciudad de Moscú habían decidido de manera inesperada prohibir el evento.

Yelena Rossokhina, portavoz del representante legal del distrito de Moscú, contaba a los reporteros que los organizadores del festival no habían conseguido todos los permisos suficientes para que el evento tuviera lugar. Rossokhina resaltó los riesgos para la seguridad pública, especialmente la amenaza de incendio. “No es una prohibición, es una medida de prevención”, explicaba.

A nadie le gusta cancelar sus planes y el día en que Moscú prohibió este enormemente popular festival de música, fue el día en que los usuarios rusos de Facebook se transformaron en aparentes expertos en la organización de eventos.

Algunos ciudadanos rusos estaban de acuerdo con el representante legal del distrito, recordando el fatal incidente del 2009 ocurrido en un club nocturno en Perm, donde 156 personas murieron en un incendio. Los usuarios de Facebook compartieron un desenfocado documento escaneado en el que aparentemente se mostraba a grandes rasgos que los organizadores del festival llegaron tarde a la hora de contactar con la oficina del jefe del departamento y habían errado a la hora de abordar algunos temas importantes sobre seguridad contra incendios. La gente, asegurando estar familiarizada con la situación, ha confirmado que el documento es real, pero muchos usuarios de Internet han llevado a cabo una petición online pidiendo una explicación más detallada del representante legal del distrito. (La petición consiguió la firma de 773 personas antes de que se cerrara y fuera enviada a los funcionarios).

Otros en Facebook se pusieron del lado de los organizadores del concierto, usando el escándalo como una oportunidad para criticar a las autoridades de Moscú. Anton Nossik, un emprendedor de medios y popular blogger, esbozó algunas conclusiones de gran alcance, argumentando que la cancelación del festival debería ser razón suficiente para que los rusos se decidan a emigrar. Nikolai Kononov, otra figura en los medios rusos, culpó a los “urbanistas”, que según él han puesto su éxito personal antes que los intereses de la democracia, argumentando que estas personas ignoran la tendencia autoritaria de Rusia y ahora están pagando el precio.

Yekaterina Dementieva, redactora jefe de la revista Afisha, elogió a los organizadores del festival, criticando duramente a la representante legal del distrito en una expresiva publicación de Facebook que concluyó con una cita de una canción del 2010 de Bogdan Titomir, “Moskva Govno” (Moscú Es Una Mierda)

No todo el mundo reconoció la cita. Alexey Kikot, del medio de comunicación pro-Kremlin Life.ru, escribió una publicación en Facebook bastante extensa criticando el abuso de Moscú de Dementieva, culpando a los organizadores del festival en exclusiva de la cancelación del evento. Apenas poco después, el DJ Dmitry Fomichev, creó una petición online, pidiendo al censor del gobierno de Rusia, Roskomnadzor, que despidiera a Dementieva de la revista Afisha por insultar a Moscú. Fomichev encontró especialmente ofensiva la especulación de que la cancelación a grandes rasgos del Festival fuera un primer ensayo para cancelar la Copa Mundial de Fútbol del 2018, para probar qué tipo de reacción pública negativa podría haber como respuesta a la pérdida de un evento famoso.

La petición de Fomichev, sin embargo, murió, habiendo atraído el apoyo de más de 130 personas. Además, desde el punto de vista técnico, Roskomnadzor carece de autoridad para eliminar a editores jefe de sus puestos de trabajo. Fominchef tuvo éxito, sin embargo, en suscitar una nueva controversia, lanzando acusaciones de que se estaba repitiendo el tipo de comportamiento que atrajo al Gran Terror Stalinista.

En otras palabras, ha sido un fin de semana normal en la RuNet.

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