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Músicos africanos y escandinavos crean suaves melodías en Copenhague

Músicos de Escandinavia y el sur de Áfrican tocan durante una jam session en un bar de Dinamarca durante el festival de Jazz de Copenhague de este mes. Foto: Sonia Narang

Músicos de Escandinavia y el sur de África tocan durante una jam session en una cafetería de Dinamarca durante el festival de jazz de Copenhague de este mes. Foto: Sonia Narang.

Este artículo de Sonia Narang se publicó originalmente en PRI.org el 12 de julio de 2016 y se republica aquí como parte de un acuerdo para compartir contenido.

Durante el Festival anual de Jazz de Copenhague en julio, la gente puede escuchar música en las esquinas, las plazas y los emblemáticos clubs de jazz que jalonan la capital danesa. Una tarde de domingo durante el festival, pude ver cómo un pequeño local de Dinamarca se convertía en un punto de encuentro entre culturas.

En el interior de Café Blå Time, que significa “café de la hora azul” en danés, se congregó una multitud para contemplar una alineación de músicos internacionales: un batería y cantante de Mozambique, dos hermanos suecos que tocan saxofón y piano, una cantante adoptada originaria de Suazilandia que ahora vive en Dinamarca, un bajista finés y un guitarrista de Namibia.

Antes de la jam session, estuve charlando con el músico Deodato Siquir, que nació en Mozambique. Ya lo había visto actuar la noche anterior ante un auditorio abarrotado en un local de Copenhague y quería saber más sobre su música.

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Siquir emigró a Suecia cuando aún no tenía los treinta años. “Fue volver a nacer. No conocía a nadie, no conocía a ningún músico. Tuve que empezar de cero”.

Deodato Siquir is a singer and drummer from Mozambique. He moved to Scandinavia in his mid-20’s and plays with musicians from around the world at the annual Copenhagen Jazz Festival. Credit: Sonia Narang

Deodato Siquir es un cantante y batería de Mozambique. Emigró a Escandinavia antes de cumplir treinta años y toca con músicos de todo el mundo en el Festival anual de Jazz de Copenhague. Foto: Sonia Narang.

Durante los 15 años que lleva viviendo en Escandinavia, incluídos siete en Copenhague, ha formado una amplia red de amigos y seguidores.

“Tuve que aprender la lengua, tuve que aprender los cógigos y las costumbres (de los escandinavos)”, dice, y todo “sin perder la conexión con mis raíces”. Canta en su primera lengua, el ronga, y escribe canciones sobre la vida en Mozambique. Una de sus canciones más conmovedoras, “Para Mutema,” habla de su madre muerta.

Para sus espectáculos, reúne lo que él llama una banda “estelar” de músicos que se compenetran bien en el escenario a pesar de sus dispares procedencias.

“Un chico sueco, un chico mozambiqueño, un chico danés, todos hablan la misma lengua, la lengua de la música”, dice Siquir. “Lo que quiero transmitir a la sociedad es eso, que es posible”.

Sobre el escenario se le unen dos hermanos, un pianista y un saxofonista, de Gotemburgo (Suecia). El pianista, David Bäck, es un buen amigo de Siquir y forma parte de su trío.

“Cuando toco música, la audiencia siente como si estuviéramos en la cocina de casa, charlando cordialmente en familia”, dice Bäck.

Disfruta tocando con gente de diferentes estilos musicales y añade: “La música africana es tan rítmica y extasiante que me vienen bien las pausas y los descansos para retomar después la energía”.

Mientras espero que empiece la improvisación, entablo una charla con Maria Thandie Stensgaard, a la que reconocí entre la multitud en el concierto de Siquir la noche anterior. Supe que era una cantante que había actuado en 16 ocasiones en el festival del año pasado.

“Mi padre es zulú y mi madre de Suazilandia”, dice. La adoptaron unos daneses que vivían en Sudáfrica en la época del apartheid y ahora ella vive en Dinamarca.

“Ellos fueron una hermosa guía para mí porque, durante el apartheid, eran blancos en un mundo de negros y ahora soy yo la muchacha negra en un mundo de blancos”, dice Stensgaard.

Jazz Singer Maria Thandie performed 16 gigs during last year’s jazz festival in Copenhagen. This summer, she says she’s mostly just attending events to support fellow musicians, and pops into a few jam sessions like this one to sing. Credit: Sonia Narang

La cantante de Jazz Maria Thandie actuó en 16 ocasiones durante el festival jazz de Copenhague del año pasado. Este verano dice que solo asiste a actuaciones para apoyar a otros compañeros músicos y que aparece en contadas sesiones como esta para cantar. Foto: Sonia Narang.

Stensgaard se crió con el gospel y el blues y dice que mezcla esos estilos con sus inspiraciones africanas. “En realidad soy una contadora de historias”, dice, y añade. “Soy una persona de directo. Nunca quise grabar. Es como soy. Necesito la multitud. Traigan lo que traigan, hablaré cantando, es lo que me gusta”.

Hoy, se sube al escenario para cantar el clásico del jazz “Summertime,” una hermosa melodía que capta toda la atención del local.

“Hacemos lo que mejor sabemos hacer sobre el escenario, es como si dialogáramos con nuestros instrumentos y nos fuéramos conociendo a través de lo que más nos gusta”, dice Stengaard. “Para mí, eso es mágico, sí, me gusta”.

Poco después, el cantante y guitarrista Jackson Wahengo añade más sabor en directo a la improvisación con su mezcla rítmica de pop y folk africano. Se crió en los campos de refugiados de Angola cantando canciones sobre la libertad de su país, Namibia, que alcanzó la independencia en 1990.

Hoy, cuando Wahengo canta una canción en oshiwambo, su lengua materna, con una banda sueca en su nuevo hogar en Copenhague, se siente de verdad el mestizaje cultural.

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