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El feminismo es una batalla difícil para las mujeres negras del Caribe

Screen grab from the website of the upcoming AWID Black Feminisms Forum (BFF), carded to take place in Brazil in September 2016.

Captura de pantalla del sitio web del próximo Foro de Feminismos Negros AWID (BFF), programado para septiembre de 2016 en Brasil.

Los integrantes del blog feminista CODE RED del Caribe participarán como socios de contenido en el Foro de Feminismos Negros, que tendrá lugar en Brasil en septiembre. El foro espera unir a la gente para formular estrategias a favor de los derechos humanos (incluyendo los de las mujeres), económicos, de la justicia medioambiental y de la paz. Es importante para el foro que «comunidades tradicionalmente no representadas o marginadas tengan una fuerte presencia», incluyendo jóvenes, mujeres de color, mujeres indígenas, trabajadores sexuales, transexuales, activistas inmigrantes y mujeres discapacitadas.

En el período previo al acontecimiento, CODE RED ha organizado un carnaval del blog, animando a participar a escritores, artistas, activistas y otros pensadores para hablar sobre tema como la violencia del estado y justicia restaurativa en relación con el feminismo negro. Existe incluso la etiqueta #feminismosnegros en Twitter.

La respuesta hasta ahora ha sido buena, con varios cibernautas retuiteando la información, concientizando sobre el foro y contribuyendo con sus ideas. Joan Joy Grant Commings, activista caribeña canadiense, escribió sobre el feminismo negro y sobre la solidaridad internacional. Recordó su experiencia como primera mujer negra en ocupar la presidencia del Comité Nacional de Acción sobre la Condición de las Mujeres (NAC), el cual fue, en su tiempo, el primer grupo feminista canadiense. En 1998, después de que la policía atacara a las comunidades negras pacíficas en Colombia, se le pidió a Cummings ser uno de los nueve miembros del tribunal que investigaba la tragedia. Cummings relata:

The Tribunal’s job was to establish the facts and determine who bore responsibility for one of 198 documented massacres that took place in Colombia during that year.

The prosecuting attorney presented the evidence that on May 16th and 17th 1998, at least 30 heavily-armed men made an incursion to the oil-producing city of Barrancabermeja, killing up to 32 people. Though the head of the death squad had informed the police that he was responsible for conducting the massacre he was never charged. […]

After reading the verdict, I was overwhelmed by the reaction of the people – it was as if multiple floodgates had burst their banks. It was the first anniversary of the massacre. People cried with sadness, grief, joy, vindication – “the rest of the world believed them”. This Tribunal triggered many more across the world much to the embarrassment of both Governments – Canada and Colombia.

El objetivo del tribunal era establecer los hechos y determinar quién era responsable de una de las 198 masacres documentadas que tuvieron lugar en Colombia aquel año.

El fiscal presentó las pruebas de que el 16 y 17 mayo de 1998, al menos 30 hombres fuertemente armados irrumpieron en la ciudad petrolífera de Barrancabermeja y mataron a 32 personas. Aunque el jefe del escuadrón de la muerte había confesado a la policía ser el artífice de la masacre, nunca fue acusado. […]

Tras leer el veredicto, me vi abrumada por la reacción de la gente (fue como si muchas compuertas hubieran reventado). Fue durante el primer aniversario de la masacre. La gente lloraba de tristeza, dolor, alegría, reivindicación («el resto del mundo le creyó»). Este tribunal desencadenó muchos otros por el mundo, para vergüenza de ambos gobiernos (Canadá y Colombia).

Después volvería a trabajar con las comunidades:

Afro-Colombians had gone through intense displacement within Colombia. They had been subjected to all kinds of violations -kidnappings, murders, massacres, and ultimately driven off their land by paramilitary forces. Even though Law 70 which had been passed, was ostensibly to guarantee their protection and that of their land. According to a number of Afro-Colombian activists in the community, it may be the closest to self-determination they would achieve. […]

Throughout the 2 weeks I was there, I participated in community meetings about the struggle, nearly every sentence mentioned Law 70. Here was the law that should protect the rights of Afro-Colombians. Yet the government that passed the law was violating it directly and indirectly by facilitating groups that ignored the law!

Los afrocolombianos habían sufrido un fuerte desplazamiento en Colombia. Se vieron sujetos a todo tipo de violaciones (secuestros, asesinatos, masacres, y expulsiones recientes de su tierra a cargo de fuerzas paramilitares). Aunque el objetivo de la Ley 70, aprobada, era aparentemente garantizar su protección y la de su tierra.  Según un número de activistas afrocolombianos de la comunidad, puede que sea lo más parecido a una autodeterminación de lo que puedan lograr. […]

Durante las dos semanas que estuve allí, participé en encuentros sobre de la lucha, casi todas las sentencias nombraban la Ley 70. Aquí estaba la ley que debía proteger los derechos de los afrocolombianos. Sin embargo, el gobierno que aprobó la ley estaba infringiéndola directa e indirectamente, ¡facilitando grupos que ignoraban la ley!

Cummings explicó cómo sucedió todo:

Over a decade later it was revealed that 22 businessmen and Chiquita Bananas had taken ‘illegal’ possession of their land for business. Chiquita Bananas admitted, that between 1997-2004, it had paid USD 2M to paramilitary forces to remove Afro-Colombians. By accounts (El Tiempo) the 22 were prosecuted by the Colombian Government in 2010.

Yet, here we are in 2016, back to herding the community off its land — again!

As Black feminists we know that there really is only one feminist imperative — the struggle for the equality rights of all which includes the destruction of patriarchy, racism, white supremacy, heterosexism, capitalism etc…

Aproximadamente una década después salió a la luz que 22 empresarios y la compañía Chiquita Bananas se habían apoderado de manera ilegal de sus tierras destinadas a la producción. Chiquita Bananas admitió que, entre 1997 y 2004, había pagado 2 millones de dólares estadounidenses a fuerzas paramilitares para expulsar a los afrocolombianos. Según un informe (El Tiempo), los 22 fueron procesados por el gobierno colombiano en 2010.

Sin embargo, ¡estamos a 2016 y se sigue expulsando a la comunidad de su tierra!

Como feministas negras, sabemos que solo hay un imperativo feminista: la lucha por la igualdad de derechos, lo cual incluye acabar con el patriarcado, el racismo, la supremacía de los blancos, el heterosexismo, el capitalismo, etc.

En otra publicación, CODE RED hizo referencia a unas declaraciones polémicas realizadas por el legislador bahameño Richard Lightbourn, quien recientemente propuso que «el país promulgara leyes que obligara a madres solteras con más de dos hijos a someterse a una ligadura de trompas para así reducir a las enfermedades sociales del país», diciendo:

Anti-black racism thrives in majority black countries.

The legislator is suggesting the erasure of poor black Bahamians via the misogynist practice of forced sterilisation. […]

Violating women’s rights doesn’t prevent crime and poverty. It is a crime!

Legislators are supposed to be doing the tough work of making societies more equitable not arguing that they way to reduce poverty is for poor black people not to exist!

El racismo hacia los negros prospera en la mayoría de países negros.

El legislador sugiere la supresión de los bahameños pobres negros a través de la práctica misógina de esterilización forzada. […]

Violar los derechos de las mujeres no evita la delincuencia y la pobreza. ¡Es un crimen!

¡Se supone que los legisladores trabajan duro para lograr una mayor igualdad entre las sociedades y que no argumentan que el modo de reducir la pobreza es acabar con los negros pobres!

El blog también habló sobre la violencia sexual contra mujeres jóvenes en el Caribe, citando acusaciones de violación vertidas contra el hermano de la cantante trinitense Nikki Minaj, un episodio subido de tono de una serie trinitense que mostraba a la mujer joven como una depredadora sexual; y el intento de un miembro del gobierno de Santa Lucia de prohibir a una víctima de violación de 10 años asistir a la escuela:

Do we ever question why we are so quick to condemn and shame girls who have been raped but can’t insist that men NOT rape children? Why is it so difficult to hold men accountable for their actions? Why so difficult to make rape unconscionable? Why would we rather believe that schoolgirls are more predatory and powerful than men than call a rapist a rapist?

¿Nos preguntamos alguna vez por qué nos damos tanta prisa para condenar y culpar a chicas víctimas de violación y no para insistir en que los hombres no violen a niños? ¿Por qué es tan difícil culpar a los hombres por sus actos? ¿Por qué resulta tan complicado hacer que la violación sea inadmisible? ¿Por qué creemos antes que una alumna es más depredadora y poderosa que un hombre antes de llamar violador a un violador?

Durante la preparación para el foro de feminismos negros, CODE RED seguirá siendo un eje para compartir otras perspectivas sobre los desafíos de la violencia de género contra las mujeres de color. Puedes seguir las nuevas entradas (y aportar tu propia contribución) aquí, o seguir el debate en Facebook y Twitter.

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