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¿El cocodrilo debe irse? Obispo jamaiquino culpa al escudo de armas del país por la criminalidad

A postmark on Jamaica's Coat of Arms. Image by Mark Morgan, used under a CC BY 2.0 license.

Sello de correos en el escudo de armas de Jamaica. Imagen de Mark Morgan, usada con licencia CC BY 2.0.

Si algún periodo del año puede ser descrito como la “temporada boba” en Jamaica, sería el mes de agosto. Una vez que las festividades por el día de la independencia han pasado, desciende un sopor sobre la vida pública. Los periodistas se quejan de que no hay noticias, pues los “promotores e impulsores” están en su mayoría de vacaciones. Este año, los jamaiquinos que pudieron pagar el viaje están en las Olimpiadas de Río, mientras que los que se quedaron en casa celebran las victorias jamaiquinas en la pista frente a sus televisores. En los bares deportivos o en el barrio de Half Way Tree en Kingston. Hasta el Parlamento entra en una larga pausa, como se lamentó el parlamentario y comentarista público Ronald Thwaites.

Sin embargo, en medio del vacío, un líder religioso ha agitado la calma veraniega con la sugerencia de que el escudo de armas del país anima la criminalidad.

A diferencia de otros Símbolos Nacionales creados al momento de la independencia de Jamaica en 1962, el escudo de armas, que incorpora el lema nacional “Out of Many One” (De muchos, uno) es un legado del gobierno colonial británico que data de 1661. Entre otras imágenes, retrata a un hombre y una mujer de la comunidad indígena de los taínos (antes llamados indios arahuacos). El hombre sostiene un arco (usado probablemente para cazar), mientras la mujer sostiene una canasta de fruta. Un cocodrilo (el cocodrilo americano es una especie protegida en Jamaica) está parado encima de un tronco sobre un casco real.

El obispo Rowan Edwards de la iglesia Asamblea de Dios de Lighthouse es miembro de la Fraternal de Ministros de Spanish Town, grupo activista de la iglesia que lleva a cabo manifestaciones frecuentes contra la criminalidad y la violencia. Un miembro de una banda deportado de Estados Unidos en abril ha sido acusado de un reciente aumento significativo de la violencia en Spanish Town, y mientras realizaba una reunión de oración en la ciudad, el obispo Edwards se refirió a aspectos del escudo de armas que, en su opinión, promueven la violencia y la guerra.

En una entrevista de radio, explicó:

You can have something more modern, something more unique, that does not speak of war. The Arawak Indians were involved in war…We know what they did here. But that's years ago, decades ago, and I think it's now time for a change.

Se puede tener algo más moderno, algo más único, que no hable de guerra. Los indios arahuacos estuvieron involucrados en la guerra… Sabemos lo que hicieron ahí. Pero eso fue hace años, hace décadas, y creo que ahora es tiempo de un cambio.

En una entrevista con el periódico Jamaica Gleaner, explicó más, y puso su atención en el cocodrilo:

‘As a pastor serving the community of Spanish Town – and Jamaica on a whole – for the last 35 years, I cannot sit back and watch crime and violence take over Jamaica. … We are dealing with crime by fighting it on a pruning basis. You cannot prune a tree and have the tree die. You have to deal with things from the root,’ he said.

At the root of Jamaica's problem, Edwards believes, lies one of our national symbols.

‘We have a coat of arms that has a crocodile sitting on top of it. Those days are finished. Why should we have a crocodile sitting on top of us as a nation? Why should we have two Indians with swords in their hands, saying, “It's time for war” in this nation?’ the Bishop queried.

Stressing that it is wrong, Edwards said crocodile speaks of fear and that it is out of place on the coat of arms.

‘Secondly, if you notice the Bank of Jamaica, their monetary symbol is a crocodile holding a key. Who wants to have a crocodile hold their key? No wonder why the financial condition is so bad,’ observes Edwards.

According to Edwards, Jamaica's problem with crime and poverty is a spiritual one, and it will not be alleviated until the issues surrounding the emblems are addressed.

‘Como pastor que ha servido a la comunidad de Spanish Town –y Jamaica en total– los últimos 35 años, no puedo descansar y ver que la criminalidad y la violencia tomen Jamaica… Estamos lidiando con el crimen combatiéndolo por medio de podas. No se puede podar el árbol y hacer que el árbol muera. Se debe lidiar con las cosas desde la raíz’, dijo.

En la raíz del problema de Jamaica, Edwards cree que yace uno de nuestros símbolos nacionales.

‘”Tenemos un escudo de armas que tiene un cocodrilo sentado encima… Esos días se acabaron. ¿Por qué debemos tener un cocodrilo sentado encima de nosotros como una nación? ¿Por qué debemos tener dos indios con espadas en la mano diciendo: “es tiempo de guerra” en este país?’, preguntó el obispo.

Al enfatizar que no es correcto, Edwards dijo que el cocodrilo habla del miedo y que está fuera de lugar en el escudo de armas.

‘En segundo lugar, si ves el Banco de Jamaica, su símbolo monetario es una cocodrilo que sostiene una llave. ¿Quién quiere que un cocodrilo sostenga su llave? No es de extrañar que la situación financiera sea tan mala’, observa Edwards.

Según Edwards, el problema de Jamaica con la criminalidad y la pobreza es espiritual, y no se verá aliviado hasta que se aborden los asuntos que rodean a los emblemas.

El obispo Edwards anunció su intención de conseguir miles de firmas en una esfuerzo para que el gobierno jamaiquino “actualice” el escudo de armas.

‘La engreída iglesia se toma selfies mientras Roma se incendia’

En reacción, la joven periodista de radio Rashona Fitz-Henley tuiteó:

De todas las cosas que originan la criminalidad, ¿¿la Iglesia ha identificado al escudo de armas?? ¡¡Apunta, Jesús!

Mientras muchos jamaiquinos se burlaron, otros corrigieron a Fitz-Henley y señalaron que solamente fueron una o dos personas las que plantearon el asunto, y que no representan a “la Iglesia”:

De todas las cosas que originan los delitos, ¿¿la Iglesia ha identificado al escudo de armas?? ¡¡Apunta, Jesús!
——–
Un solo líder religioso autoproclamado – NO “la Iglesia”, por favor.

Algunos sintieron que la discusión era digna de consideración, en el contexto del enfoque de Jamaica a los símbolos de la era colonial. El periódico Jamaica Observer editorializó:

While we have retained some very important symbols and institutions of colonialism, there is, indeed, justification to make more changes, even as we acknowledge that it will take some time to do so…

In recent weeks, a call to change the Coat of Arms has triggered debate, which is healthy, because the fact that it has been like that for so many years does not mean that it should not be reviewed and changed if necessary.

Como hemos retenido algunos símbolos e instituciones muy importantes del colonialismo, ciertamente hay justificación para hacer más cambios, incluso aunque reconozcamos que hacerlo tomará algo de tiempo…

En semanas recientes, un llamado para cambiar el escudo de armas ha iniciado el debate, lo que es saludable; el hecho de que haya sido durante muchos años no quiere decir que no se debe revisar y cambiar si es necesario.

Sin embargo, mientras Jamaica sigue luchando con altos índices de criminalidad, Rashona Fitz-Henley mantuvo una opinión generalmente aceptada:

Un solo líder religioso autoproclamado – NO “la Iglesia”, por favor.
———-
POR FAVOR, díganle a la Iglesia que están haciendo un trabajo cada vez peor y que por eso no serán efectivos para reducir la criminalidad.

El columnista Franklyn Johnston descartó el argumento del obispo, y sugirió que “la Iglesia” debe tener mejores cosas que hacer:

The pesky attention-seeking bishop who made an issue of our coat of arms continues the tradition of the upstart church taking selfies while Rome burns. The bishop won — he got column inches — but what impact on crime? We are chat and pose people.

El inoportuno obispo busca atención que hizo un problema de nuestro escudo de armas continúa la tradición de la iglesia engreída que se toma selfies mientras Roma se incendia. El obispo ganó —obtuvo columnas periodísticas— pero ¿qué impacto [tuvo] en la criminalidad? Somos de hablar y posar.

‘También podríamos cambiar el lema nacional’

El autor de una carta defendió el escudo de armas, y sugirió que a través de la lógica del argumento del obispo, también se deberían retirar los símbolos de los rebeldes cimarrones:

The call to change the Jamaican coat of arms by Bishop Rowan Edwards is preposterous! If we were to accept his argument about the presence of the bow in the Tainos’ hands as symbols of violence, the same fallacy could be applied to the abeng of the Maroons, a powerful symbol of African culture and tradition used to alert the villagers if a wedding, birth or death was being announced, or a call to arms for impending war.

The gumbeh drum used by the Maroons and similar types now used in Anglican and Roman Catholic worship were originally for communicating with the dead, or sending messages to start uprisings against the government.

The Jamaican coat of arms, which is now 325 years old, was accepted by the Government and Opposition at the birth of independent Jamaica in 1962 as a ‘badge of great historical significance to the nation’ and should be retained.

¡El llamado para cambiar el escudo de armas jamaiquino del obispo Rowan Edwards es absurdo! Si fuéramos a aceptar su argumento sobre la presencia del arco en las manos de los taínos como símbolos de violencia, la misma falacia se puede aplicar al abeng de los cimarrones, poderoso símbolo de la cultura y la tradición africanas usado para alertar a los aldeanos si se iba a anunciar una boda, un nacimiento o una muerte, o para llamar a las armas en una guerra inminente.

El tambor gumbeh usado por los cimarrones y tipos similares usados ahora en el culto anglicano y católico originalmente eran para comunicarse con los muertos, o para enviar mensajes para iniciar levantamientos contra el gobierno.

El escudo de armas jamaiquino, que ya tiene 325 años, fue aceptado por el gobierno y la oposición en el nacimiento de Jamaica independiente en 1962 como una ‘insignia de gran significado histórico de la nación’ y debería conservarse.

Otro observó irónicamente que tal vez es tiempo de que Jamaica empiece a honrar a su lema nacional, “De muchos, uno”:

I respect the contribution made by the goodly bishop, and I stand by his right to free speech; however, I totally disagree with his stated position. The truth exists that there are many other things within our culture which inspire and nourish crime and violence. Examples of our music and socialisation can be listed, but the coat of arms is not to be named among them.

This national symbol is perhaps one of, if not the last known symbol which pays regards to the earliest settlers of our country and notes the contributions they made. If changing its substance is a means to tackling crime, then we might as well change the national motto as well, for we certainly haven’t been living as if we are truly ‘one’.

Respeto el aporte hecho por el importante obispo, y defiendo su derecho a la libre expresión; sin embargo, estoy en total desacuerdo con la posición que expresa. La verdad es que hay muchas otras cosas dentro de nuestra cultura que inspiran y albergan crimen y violencia. Se pueden enumerar ejemplos de nuestra música y socialización, pero el escudo de armas no debe estar mencionado entre esos ejemplos.

Este símbolo nacional es tal vez un símbolo, si no el menos conocido, que rinde respeto a los primeros colonizadores de nuestro país y deja constancia de las contribuciones que hicieron. Si cambiar su sustancia es un medio para encarar la criminalidad, entonces también podemos cambiar el lema nacional, pues ciertamente no hemos estado viviendo como si realmente fuéramos ‘uno’.

En gran parte, las palabras del obispo Edwards han caído en tierra pedregosa. Es un hecho generalmente aceptado que los arahuacos eran un pueblo pacífico y que los cocodrilos rara vez atacan a los jamaiquinos, que en su mayoría los tratan con temeroso respeto. Sin embargo, la criminalidad en Jamaica sigue siendo un problema tan espinoso como siempre.

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