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Los hazaras de Afganistán: “¡No nos maten!”

Kabul

Los marcos de unos pares de lentes y en la bandera afgana símbolos que decían “¡no nos maten!”. Compartido a través de la página de Facebook de Republic of Silence.

El 23 de julio del 2016 casi 90 personas murieron y cientos quedaron heridas luego que dos terroristas suicidas atacaran una protesta pacífica que lideraba un grupo minoritario hazara chiita, en Deh Mazang, Kabul. El ataque, uno de los más mortíferos desde el año 2001, luego fue atribuido al ISIS.

Las minorías de Afganistán, los hazaras, marchaban contra los planes del gobierno afgano para desviar un importante proyecto de electricidad, la línea de trasmisión de electricidad de 500 kv. desde Turkmenistán hasta Kabul, la cual había sido ideada en un principio para pasar por Bamiyán, una provincia de predominancia hazara.

Uno de los autores de Global Voices, Bismella Alizada, quedó internado por poco tiempo luego de las explosiones, y otros autores de la comunidad de GV tuvieron familiares directamente afectados por el salvaje ataque.

En mayo, los hazaras llevaron a cabo protestas parecidas, lanzaron lo que se conoce como Movimiento Iluminación, el cual había presionado al presidente Ghani para que publique un decreto para construir una línea de electricidad más pequeña que atraviese Bamiyán.

Una discriminación sistemática ocurre cuando uno de los proyectos de gran importancia rodea la patria de los Hazara.

Sin embargo, solo esa concesión no iba a ser aceptada por muchos hazaras.

El presidente Ghani creó un comité para investigar acerca del doble ataque. Estableció que el día posterior al ataque sería un día de luto nacional y nombró a Deh Mazang la “Plaza de los Mártires”.

Cuando se dirigió a la nación, agregó:

holding protests is the right of every citizen of Afghanistan and the government puts all efforts to provide security for the protestors, but terrorists entered the protests, and carried out explosions that martyred and wounded a number of citizens including members of security and defense forces.

Llevar adelante protestas es un derecho de todos los ciudadanos de Afganistán, así como el gobierno debe poner todo su esfuerzo en brindarles seguridad a los manifestantes; sin embargo, los terroristas irrumpieron en las protestas con sus explosivos que martirizaron y lastimaron a un número de ciudadanos entre los cuales estaban miembros de seguridad y de las fuerzas de defensa.

El vocero presidencial de la República Islámica de Afganistán, Haroon Chakhansuri, tuiteó:

Al llorar a las víctimas del día del ataque del terror en Kabul, mañana la bandera afgana estará a media asta en todos los edificios públicos tanto aquí como en el extranjero.

Además, luego del ataque el Ministerio del Interior de Afganistán emitió una prohibición de 10 días a las reuniones públicas al aludir un riesgo intensificado de violencia sectaria.

Ahmad Shuja, investigador en Human Rights Watch, escéptico a dicha prohibición, escribió al respecto:

2/n Esta es una prohibición tajante, sin límites geográficos. El Art. 14 de la ley de protesta sólo autoriza a la policía a desalojar los lugares de protestas por razones de seguridad.

3/n Los 10 días, una prohibición de protestas a nivel nacional se arriesga a ser una herramienta desafilada en un momento en el cual la acción civil podría ser esencial para el duelo público.

Históricamente, los hazaras han sido perseguidos y discriminados.

El ataque en Deh Mazang es el peor que ha ocurrido contra los hazaras desde el año 2011 cuando las dobles explosiones en Kabul y en Mazar-e Sarif mataron alrededor de 80 personas que estaban reunidas en la conmemoración del Día de Ashura, que señala la muerte de Shi'ite, el más sagrado mártir islámico.

Desde el colapso del régimen talibán, los secuestros, las extorsiones y los violentos asesinatos de los hazaras han permanecido como una preocupación, y desencadenaron protestas y pedidos por una mejor protección para las minorías.

Muchas figuras políticas e intelectuales hazaras culpan al gobierno de Ghani y están preocupados de que ya no sean capaces de protegerlos.

Algunos hazaras creen que el ataque del 23 de julio pudo haber sido fomentado por personas de adentro del gobierno.

Aslam Jawadi, jefe de redacción del Daily Opensociety, tuiteó:

Escribimos, gritamos, hablamos y nos manifestamos de forma pacífica; sin embargo, NUG en lugar de escucharnos nos dispara.

Además, algunos hazaras estaban furiosos con sus propios líderes políticos por aprovecharse de los reclamos de su gente para su propio beneficio. Uno de los desconsolados, Ghulam Abbas, dijo:

They sold us and we will never forget this. They've built skyscrapers for themselves and their families from our blood.

Nos vendieron y nunca nos olvidaremos de esto. Han construido rascacielos para ellos y sus familias con nuestra sangre.

Bilal Sarwary, un periodista afgano, tuiteó que el gobierno de Afganistán sabía sobre el ataque.

Un funcionario superior del gobierno afgano me dice, el gobierno tenía información desde hacía 20 días, ISIS quería llevar el ataque a dos lugares: Kabul y Jalalabad.

De pie, sin rendirse

Desde el ataque, los hazaras han arremetido las redes sociales en busca de justicia, escribieron y postearon fotos acerca de la protesta, así como también han posteado algunas imágenes gráficas de las consecuencias del ataque y sus víctimas.

Noorjahan Akbar, una mujer afgana defensora de los derechos, a través de su cuenta de Twitter alentó a las personas para que continúen expresando sus opiniones contra la matanza brutal de más de 80 personas en una protesta pacífica.

Dejando a un lado la política, si nos quedamos callados frente a la muerte de 86 protestantes pacíficos, ¿qué dice ese silencio acerca de nosotros?

Maryam Mehtar, una periodista independiente afgana, agregó:

Preparamos a nuestros hijos para que sepan usar sus lápices y lapiceras, ¡no armas!

Bismellah Alizada de Global Voices escribió

Nunca una bomba podrá acallar la voz de la justicia y de la igualdad.

Los hazaras de todo el mundo se mostraron solidarios a través de varias reuniones y en las redes sociales con las víctimas de la protesta y el Movimiento Enlightenment.

Saleem Javed, un hazara de Quetta, Pakistán, defensor de los derechos humanos, tuiteó:

Hace 7 días, un día como hoy, a esta misma hora, el tiempo se detuvo para muchos manifestantes Hazara que luchan contra la discriminación.

Marziya Mohammadi, abogada afgana de derechos humanos, escribió desde Australia:

Mataron a quienes plantaron la semilla para Enlightenment, pero ¿cómo van terminar con Enlightenment?

¿Quiénes fueron las víctimas?

El 24 de julio, Afganistán vio el día de luto nacional.

Los familiares de las víctimas juntaron los cuerpos de hospitales y morgues para preparar los funerales.

Muchos familiares siguen buscando a sus parientes y amigos perdidos.

Hikmatullah Shafaiee fue uno de los manifestantes que murió en el ataque.

Manifestante caído: Hikmatullah Shafaiee, ingeniero recibido. Una víctima del 23 de julio.

Basir Ahang, citó a la madre de una víctima, quien alentó a las personas a que continúen luchando por sus derechos.

Debemos luchar por nuestros derechos: Sima, Ahmad Sharif…

Otra víctima de la protesta llevaba un cartel que sin más decía: “¡No nos maten!”

“¡Nos nos excluyan!” en los posteos de Facebook se mostró la lista de niños a los que mataron en el ataque. Q.E.P.D.

Kabul Relief Effort, una página de Facebook que coordina todos los esfuerzos de ayuda para las víctimas de los ataques, hace poco posteó los nombres de otras dos víctimas del ataque, Abdullah Frotan y Qurban, quienes murieron en el hospital de la OTAN.

Por desgracia, hemos recibido noticias que Abullah Frotan y Qurban Ahmadi, dos de los heridos, han fallecido en el hospital de la OTAN. Abullah tenía una herida en la cabeza y en el abdomen y Qurban tenía una herida en la cabeza. Ambos fueron internados en el Hospital Chaharsad Bestar y luego los llevaron al hospital de la OTAN. Abullah estuvo en coma antes de morir, mientras que Qurban estuvo consciente por un lapso corto de tiempo. Los miembros de nuestro equipo reconocen que, a pesar que los difuntos tenían heridas graves en las cabezas, la falta de un equipo médico idóneo y los retrasos en el procedimiento influyeron en estas pérdidas.

Fatima Ghulami, una mujer de Bamiyán, defensora de los derechos, posteó la foto de una mujer llorando por haber perdido a un ser querido, mientras fotos de las demás víctimas colgaban de la pared.

Una mujer afgana llora por haber perdido a un ser amado en el último ataque en Kabul. No hay palabras que describan esta tragedia…

Las fotos de los asesinados están en las paredes de la ciudad. Ehsanullah Amiri, periodista del diario Wall Street, posteó:

Las calles de Kabul hoy.

Con mucha angustia los familiares buscaron los cuerpos de sus seres queridos por los hospitales de Kabul. Los cuerpos de los asesinados fueron cremados en Kabul occidental o los llevaron a sus provincias natales.

Kabul

Las tumbas de los asesinados en el ataque en Deh Mazang el 23 de julio de 2016. Compartido a través de la página de Facebook de Hazara Intenational Network.

Esas son sólo algunas pocas caras de las víctimas del ataque de Deh Mazang. El número de muertos y heridos de la explosión se irán actualizando.

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