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Lo que la medalla olímpica de oro de Mónica Puig significa para los puertorriqueños

Mónica Puig stands on the podium wearing her gold medal at the Rio 2016 Olympics on August 13, 2016. Screenshot taken from video.

Mónica Puig en el podio portando su medalla de oro en las Olimpiadas de Río 2016 el 13 de agosto de 2016. Captura de pantalla tomada de un video.

El 13 de agosto del 2016 será para siempre uno de esos días en que casi todos los puertorriqueños recordarán dónde estaban y qué estaban haciendo. Y lo más probable es que hayan estado viendo ansiosamente a la tenista puertorriqueña Mónica Puig (@MonicaAce93) ganar la primera medalla olímpica de oro en la historia de Puerto Rico.

Monica Puig jugó espectacularmente bien contra Angelique Kerber de Alemania, quien en ese momento ostentaba el puesto número 2 a nivel mundial. Puig entró a los Juegos Olímpicos ocupando el puesto 34.

Pero esa es solamente una de las razones por las que la victoria de Mónica Puig será recordada como uno de los puntos culminantes de las Olimpiadas de Río 2016. El éxito de Puig tiene un significado muy especial para los puertorriqueños. No solamente ganó la primera medalla olímpica de oro de Puerto Rico en cualquier disciplina deportiva, también es la primera mujer en ganar una medalla olímpica para Puerto Rico (no es la primera puertorriqueña que gana una medalla de oro; ese honor le perteneece a otra tenista, Gigi Fernández, que ganó el oro en las Olimpiadas de Barcelona 1992 jugando dobles para Estados Unidos).

Curiosamente Puig pudo haber elegido jugar por la delegación olímpica estadounidense, lo que tendría sentido considerando que creció y vive en el estado de Florida. En cambio, eligió labrarse una carrera jugando tenis representando a Puerto Rico.

Por qué Puerto Rico, que es un territorio estadounidense y lo ha sido por más de un siglo, tiene su propia delegación olímpica, es una historia complicada. Brevemente, el ente que rige las Olimpiadas reconoció al Comité Olímpico Nacional de Puerto Rico en 1948, y desde entonces Puerto Rico ha tenido su propio equipo, aunque los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses. Otros territorios estadounidenses, como las Islas Vírgenes Estadounidenses, Guam y Samoa Americana, también compiten con su delegación propia.

La victoria de Puig llegó en un momento en que era muy necesaria, después de un verano lleno de titulares desalentadores para Puerto Rico, desde cobertura con aire de superioridad de los medios sobre el virus del Zika a una pérdida de autonomía política gracias a la junta de control fiscal impuesta por el gobierno de Estados Unidos. Las palabras de Puig inmediatamente después de ganar dejaron claro que sabe muy bien el significado que esto tendría para muchos:

I think I united a nation, and I just love where I come from.

Creo que uní a una nación, y simplemente amo el lugar de donde vengo.

Los medios sociales estallaron con una avalancha de alegría celebratoria al darse cuenta de que Mónica Puig ganó el partido. Muchos usuarios, sin importar su género, cambiaron las fotos de sus perfiles para mostrar su imagen y se convirtió en tendencia en las plataformas de medios sociales. Muchos otros informaron haber llorando durante la ceremonia de premiación, cuando se tocó el himno nacional de Puerto Rico por primera vez en las Olimpiadas.

La usuaria de Facebook Margarita Javier contó lo significativo que fue ese momento para ella e innumerables puertorriqueños:

[This] is the first time the Puerto Rican national anthem, “La Borinqueña” was ever played at the Olympics. We have been participating since 1948. I have watched every Olympics and our Puerto Rican athletes closely since I was a little girl, always hoping we'd get to hear the anthem. Even though we're not a politically independent country, ideologically and historically we are a fully realized, complex nation with our own unique culture, and our patriotism and nationalism is a form of colonial resistance. It's impossible to put into words why this moment is so meaningful and important to us. Every Puerto Rican in the island and abroad has been united. We are all Mónica Puig.

Esta es la primera vez que el himno nacional puertorriqueño, “La Borinqueña”, se tocó en las Olimpiadas. Hemos participado desde 1948. He visto todas las Olimpiadas y a nuestros atletas puertorriqueños de cerca desde que era una niñita, siempre con la esperanza de que escucháramos el himno. Aunque no somos un país políticamente independiente, ideológica e históricamente somos una nación totalmente realizada y compleja con una cultura propia única, y nuestro patriotismo y nacionalismo es una forma de resistencia colonial. Es imposible poner en palabras por qué este momento es tan significativo e importante para nosotros. Todos los puertorriqueños en la isla y en el extranjero han estado unidos. Todos somos Mónica Puig.

No es de extrañar, entonces, que el 23 de agosto del 2016, las personas llenaran las calles de la ciudad capital, San Juan, para recibir a la delegación olímpica puertorriqueña en su regreso a casa. En el siguente video, se puede oír a estudiantes del Conservatorio de Música de Puerto Rico tocando el himno nacional puertorriqueño, La borinqueña, cuando el equipo olímpico pasó por el Conservatorio:

La medalla de oro de Puig hizo más que solamente unir a las personas que viven en una archipiélago de tres islas habitadas. Unió a un pueblo que está esparcido entre ese archipiélago y muchas otras partes del mundo, que no excluyen a Estados Unidos, a donde emigra la mayoría de puertorriqueños. Cuando Puig dijo que creía haber unido a una nación, no era una simple figura retórica. Era la verdad.

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