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La policía militar brasileña se encuentra desatada contra el creciente movimiento de protesta

Thousands gather at the beginning of the demonstration. Photo by @uneoficial, free to use.

Cientos de personas se reunieron al inicio de la manifestación. Foto de @uneoficial, libre de uso.

Después de la protesta de alcance nacional de la semana pasada en contra de la destitución de Dilma Rouseff y en contra de su reemplazo, el Presidente Michel Temer, Brasil fue testigo de una nueva ola de violencia callejera este domingo, 5 de setiembre.

Los organizadores estiman que acudieron a la protesta en Sao Paulo alrededor de 100.000 personas, caminando desde la avenida Paulista hasta Largo da Batata, una enorme plaza situada en la zona oeste (y más rica) de la ciudad. No se registraron sucesos de violencia durante la propia manifestación, pero la policía supuestamente atacó a la multitud con gas lacrimógeno una vez que la gente volvía a casa. Michel Laub, un escritor brasileño que participó en la manifestación, afirma que la policía actuó sin ninguna provocación aparente.

La agencia Democratize publicó una imagen del incidente:

La policía militar reprime la manifestación antes de que termine. Guilherme Boulos califica a la acción policial como “provocadora”.

Según los testigos, un grupo de oficiales de policía (una unidad especial de policía militar especializada en el control de masas) arremetió contra los manifestantes fuera de una estación de metro y comenzaron a golpear a la gente sin que hubiera provocación. El diputado Ivan Valente estaba presente. Él mismo, más tarde, denunció el comportamiento por parte de la policía:

Un comando de la policía militar dice que actuaron a pedido [de la compañía] del Metro. Pero los guardias de seguridad del Metro niegan la versión de la policía militar y afirman que no hubo vandalismo y que nunca llamaron para pedir apoyo.

A rubber bullet mark at the body of an activist. Photo by Democratize, free to use.

Una marca de una bala de goma en el cuerpo de un activista. Foto de Democratize, uso libre.

Un investigador social que se encontraba en un bar cercano dice que escuchó explosiones y echó a correr hacia la escena. Tuiteó:

En el camino, sabía que el pretexto para la brutal represión de una MANIFESTACIÓN PACÍFICA era una discusión de los oficiales de la policía militar con un grupo que quería entrar a la estación de metro.

Alderman Nabil Bonduki publicó un vídeo de la respuesta policial:

Lamentable. La policía militar ataca a gente en Faria Lima sin ninguna razón después de que la manifestación ya hubiera finalizado.

La humorista gráfica Laerte Coutinho añadía:

Una bonita manifestación, una multitud tranquila, y una larga caminata. Finalmente la policía militar contribuye al caos, alegando vandalismo. Y es ese momento el que los medios de comunicación usan como titular.

La cuenta de Twitter Midia Ninja grabó un vídeo de la detención de un hombre de 37 años, Hélio Ramos, al que se puso en libertad después de medianoche:

URGENTE. Tras una manifestación de 100.000 personas, la policía militar ataca a los manifestantes sin motivo en San Paulo.

La cuenta de Twitter de la policía militar dijo, más tarde, que los oficiales solo actuaron en respuesta a ciertos actos vandálicos:

En una inicial manifestación pacífica, los vándalos actuaron y forzaron a la policía militar a intervenir con un uso moderado de la fuerza / munición química.

A coffin is burned to symbolise Temer's government. Photo by Fernando DK/Democratize, free to use

La quema de un féretro como símbolo del gobierno de Temer. Foto de Fernando DK/Democratize, de uso libre.

BuzzFeed publicó un vídeo de Largo da Batata sumida en gas lacrimógeno:

La manifestación había acabado. Sin saber la razón, la policía militar dispara granadas de concusión y gas.

La policía incluso lanzó gas lacrimógeno dentro de un autobús, provocando que una mujer de avanzada edad se desmayara e incluso causando malestar en varios niños. Los oficiales de la policía militar golpearon a Felipe Souza, periodista de la BBC, aun habiéndose identificado a sí mismo tal y como se lo solicitaron.

La policía militar también atacó a gente dentro de bares y restaurantes. La Agencia Democratize grabó las imágenes de algunos de estos incidentes:

La policía militar atacó bares y restaurantes en las proximidades de Largo da Batata posteriormente a la manifestación.

Hay también un vídeo de los oficiales de policía usando sprays de pimienta, rociando a las personas que se encontraban fuera del bar coreando:

El usuario de Facebook Vinicius Duarte escribía:

La policía Militar de Sao Paulo cree que “son necesarias las medidas para reprimir disturbios” como lanzar gas lacrimógeno en el metro.

Descubro que la “estrategia de dispersión” consiste en conducir un vehículo hasta un bar con gente en la acera y rociarlos con spray de pimienta en la cara.

Cuéntale eso a cualquier agente de policía en el mundo (excepto aquí, por supuesto) y, si no les muestras imágenes de lo acontecido, ninguno te creería.

Detenidos antes de la protesta

Veintiséis personas, incluyendo ocho menores, fueron arrestados en un centro cultural de Sao Paulo, cerca de la Avenida Paulista, debido a la sospecha de que planeaban actos de vandalismo durante la manifestación, según Ponte Jornalismo. Una de las personas arrestadas era Felipe Ribeiro, de 27 años, quien se encontraba estudiando en la biblioteca, y el cual afirma que ni siquiera tenía planeado acudir a la manifestación.

Otras seis personas fueron detenidas durante la manifestación por llevar ropa negra y máscaras (una indumentaria asociada al Bloque Negro).

Ocho de los detenidos han sido acusados de pertenecer a asociaciones criminales y de corrupción de menores (otras fuentes afirman que el número de detenidos asciende a diez). Fueron puestos en libertad durante la noche del 5 de setiembre, (en primer lugar los adultos), cuyos cargos fueron descartados por el juez, y más tarde, la misma noche, a los menores.

Las supuestas pruebas en contra de estas personas consistían en que habían descubierto varios objetos: máscaras de gas y gafas para proteger los ojos, así como también teléfonos móviles y objetos personales. Los detenidos también pasaron ocho horas sin tener ningún tipo de acceso a sus abogados o a sus padres.

La ONG Article 19 criticó el comportamiento de la policía:

As detenções dos jovens configuram violações ao direito de manifestação e à liberdade de expressão, as quais têm aumentado significativamente nos últimos dias em função do cenário político nacional. Além disso, a situação se mostra ainda mais preocupante pelo fato de os detidos terem sido mantidos incomunicáveis por horas e sem acesso à Justiça.

Las detenciones de los jóvenes constituyen una violación del derecho a manifestación y a la libertad de expresión, las cuales han aumentado de manera significativa en los últimos días debido a la escena política nacional. Es más, la situación es mucho más preocupante debido al hecho de que los detenidos se mantuvieron incomunicados durante horas sin acceso a la justicia.

Pablo Ortellado, docente en la Universidad de Sao Paulo, escribió en Facebook que la policía aparentemente hackeó las cuentas de WhatsApp de los sospechosos para conocer sus planes. Ortellado afirma que la aplicación de la ley se ha aprovechado de su poder para “arrestar mediante investigación”, lo que él describe como “los vestigios ilegales de una dictadura”.

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