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En el pasado los estudiantes en EE. UU. eran castigados por hablar español. Hoy son felicitados.

Kiara Rivas-Vasquez, a sixth-grader from Oregon, gives a confident smile to her mother who is watching on from the front row. Credit: Simon Thompson/PRI

Kiara Rivas-Vasquez, una alumna de sexto grado da una sonrisa de confianza a su madre quien la observa desde la primera fila. Crédito: Simon Thompson/PRI.

Este artículo de Simón Thompson originalmente apareció en PRI.org el 27 de julio del 2016. Es republicado aquí como parte de un acuerdo para compartir contenido.

El anfiteatro está animado: los profesores van de un lado a otro, los estudiantes murmuran sobre hojas de ortografía y los padres orgullosos dan las últimas palabras de ánimo a sus hijos. Luego de los abrazos finales y una o dos lágrimas los competidores de ortografía se instalan detrás del escenario.

Es la segunda vez que compite Jybr Reinoso Hidrogo, de segundo grado. Estuvo entre los cinco primeros el año pasado pero no ganó un trofeo. Desde entonces, cada día, usa dos horas o más para practicar ortografía. Esto fue lo que le ayudó a superar a sus compañeros y ganar un concurso preliminar para estar aquí hoy día.

“Me parece imposible y actualmente estoy aquí. Es como un sueño”, dice Jybr.

Este no es el Scripps National Spelling Bee que usted ve en ESPN. Es el Concurso Nacional de Deletreo en Español celebrado en julio en San Antonio, Texas.

Las palabras son extraídas de la “Lista de Palabras”, una lista de 1,448 palabras en español. Cuando los concursantes necesitan que una palabra sea repetida, definida o usada en una frase, se les incentiva a preguntar a los jueces en español. También tienen que poner correctamente los signos o tildes diacríticos como la tilde en artimaña, la diéresis en ungüento o el acento en constelación.

“Esto hace que a veces sea difícil”, dice Jybr. “Hay algunas palabras donde parece no haber acento — quizás usted no lo puede oír — pero está ahí”.

Jybr ha aprendido español desde la cuna. A pesar de que está en el área bilingüe de la Escuela media Bradley en el Distrito escolar Independiente del Noreste de San Antonio, habla inglés con sus amigos de escuela.

Sus padres llegaron a EE. UU. desde México antes de que él naciera. Su padre, Liborio Reynoso, dice que ver a su hijo competir en su idioma materno lo enorgullece.

“Oh man!” dice. “Mi idioma materno, mi primer idioma. Queremos que nuestro idioma crezca en este país”.

No hace tanto tiempo que la primera generación de ciudadanos estadounidenses como Jybr eran reprendidos por hablar español en la escuela y eran incitados a abandonar su idioma materno.

El director del concurso de deletreo en español, David Briseño, creció en el estado de Nuevo México en EE. UU. donde sus padres, de habla hispana, estaban convencidos que enseñarles a sus hijos el idioma materno les podría significar no avanzar. Ahora, de 60 años, dice que sigue sin dominar el español.

Dice, “mis padres son del tiempo donde era castigado hablar en español”. “Ellos querían estar seguros que nosotros no fuéramos castigados”.

Dice que sus padres fueron menospreciados, recibieron nalgadas o sus bocas podían ser lavadas con jabón si sus profesores los encontraban hablando su idioma materno. Mucha gente prefiere no hablar de esta dolorosa historia pero otro administrador escolar en el concurso de deletreo me cuenta que lo mismo le sucedió a sus padres. En el concurso de deletreo del año pasado, José Reyes, un instructor bilingüe del Distrito escolar independiente de Gadsden en Nuevo México, contó que una profesora lo castigó por hablar en español. Él fue a la escuela en El Paso, Texas, en los sesenta y setentas.

“Usé el español y recuerdo que me llevó al lavabo y me lavó la boca con bórax, con jabón y me dijo, ‘No use este idioma de nuevo’.

Fifth-grader Mariana Moya-Rubiano from Thomas Harrison Middle School, Harrisburg, Virginia, correctly spells her first word in the competition. 27 students competed — accents, tildes and all — in the bee this year. Credit: Simon Thompson/PRI

Mariana Moya-Rubiano de cuarto grado de la escuela intermedia Thomas Harrison, Harrisburg, Virginia, deletreó correctamente su primera palabra de la competencia. Compitieron 27 estudiantes — acentos, tildes y demases — en el concurso de deletreo de este año. Crédito: Simon Thompson/PRI.

Briseño fundó el Concurso Nacional de deletreo en español hace seis años para cambiar esa actitud y para cambiar el estatus de la lengua española en los EE. UU.

Esfuerzos de este tipo hacen una diferencia, los beneficios del aprendizaje bilingüe adquirieron reconocimiento en 1968 con la Ley de educación bilingüe. La legislación federal incentivó a los distritos escolares a incorporar la instrucción del idioma nativo para los niños con limitaciones en sus capacidades de hablar inglés.

Un estudio del año 2010 aparecido en el Review of Educational Research Journal examinó 63 estudios sobre los efectos del bilingüismo. Encontró que ser capaz de hablar múltiples idiomas está correlacionado con un aumento de la memoria de trabajo, mejores capacidades de resolver problemas y mayor capacidad de prestar atención.

No es solo de gran ayuda para quienes hablan un idioma diferente al inglés en casa. Briseño dice que más hablantes de español no nativos están igualmente tomando ventaja de un programa bilingüe en las escuelas. Según la Harvard Education Letter, los programas han aumentado diez veces en diez años. En el 2011, había alrededor de 2 000 programas en el país que enseñaban en inglés y en una segunda lengua.

Estudiantes nativos de habla inglesa se defienden en el concurso de deletreo en español. Después de tres horas de tensas rondas tres de los mejores finalistas no son de lengua materna española.

Joe Dooley es un alumno de octavo grado de Dedham, Massachusetts. Fue eliminado justo antes de la pausa de medio día.

“Lo hice mejor que lo que pensé que haría”, dijo. “Me sentí bien cuando respondí en forma correcta”.

Dooley es uno de los pocos concursantes de deletreo que no está en un programa bilingüe en la escuela. El Estado de Massachusetts requiere que las escuelas públicas enseñen solo en inglés. Según la Asociation de educación bilingue, solo 33 escuelas en el estado ofrecen programas en más de un idioma o programas de inmersión en otro idioma diferente al inglés.

Dedham Middle School no es una de esas escuela, así que Dooley estudia español como curso. Fue así como supo del Concurso de deletreo en español.

Dooley dijo “Estaba muy entusiasmado y gané en mi clase y luego quedé en tercer lugar de la escuela y en las regionales obtuve el segundo”.

Massachusetts está considerando una legislación que permitiría que los distritos escolares locales elijan el programa educativo más apropiado para sus estudiantes que están aprendiendo inglés. Cambiar la ley podría reunir más estudiantes que aprenden inglés en clases de idiomas con estudiantes nativos de habla inglesa como Dooley.

Liz O’Donnell, su madre, dice que ella espera que el modelo bilingüe sea implementado en la escuela de su hijo.

Dice “Me gustaría ver que lo hagan. Pienso que sería increíble, especialmente cuando vamos a ser un país de mayoría minoritaria”, refiriéndose a las proyecciones de la Oficina del Censo de EE. UU. que estiman que los no blancos serán mas numerosos en los próximos 30 años.

El Concurso Nacional de deletreo en Español tuvo 11 competidores en su primer año. En el pasado fue realizado en Alburquerque, Nuevo México. En el concurso este año hay 27 estudiantes representando nueve Estados: California, Colorado, Florida, Massachusetts, Nuevo México, Nueva York, Oregón, Texas y Virginia. Según Briceño cerca de 270 estudiantes compitieron en los concursos estatales y regionales previos a la competencia nacional.

William Moss es un educador en el Distrito de Brentwood en la Union Free School de Long Island, Nueva York. El distrito tiene una población hispánica del 79 por ciento, es uno de los distritos más hispánicos del estado. Este es el primer año que Nueva York es representado en el concurso.

Dice, “un programa como este, que está en su sexto año, usted podría pensar que debiera estar en cada Estado”.

Moss está organizando por primera vez, en el Estado de Nueva York, el concurso de deletreo 2017: “Estoy sorprendido de que no se hubiera hecho antes. ¿Porqué los profesores de español de EE. UU. no tienen un concurso de deletreo en español? ¡es tonto!”

Este es también el primer año que la competencia nacional es realizada fuera de Nuevo México. Briseño dice que había esperanzas de que el concurso pudiera llegar a una mayor cantidad de población de habla española y aprovechar un mercado de medios de comunicación hispanos con un traslado a San Antonio. Sin embargo el financiamiento y la exposición siguen siendo obstáculo para el crecimiento del concurso. Este es también el primer año que la competencia nacional es realizada fuera de Nuevo México.

Dice “Hemos tenido otro participante que vendría – en realidad de un territorio de los EE. UU. – las Islas Vírgenes – pero no pudieron recaudar el dinero para llegar hasta aquí.” “Este es un trabajo de amor y actualmente sale de mi bolsillo”.

Por último, la competencia está ahora entre Jybr y Kiara Rivas-Vásquez alumna de sexto grado de Oregón. Los pasos de los competidores frente a la tribuna hacen eco en la sala, los asientos crujen mientras la audiencia está tensa antes de cada palabra.

La audiencia deja escapar profundos suspiros de alivio cuando los deletreos son aceptados. “Correcto,” dice el juez ronda tras ronda.

Los concursantes avanzan y retroceden por momentos que parecen horas (pero es realmente unos 25 minutos) hasta que Rivas-Vásquez comete un error. Ella pone una “h” al comienzo de ermitaño.

Jybr difícilmente puede mantenerse sentado hasta ser llamado a usar su turno. Camina hasta el micrófono, suave y deliberadamente deletrea: “E-r-m-i-t-a-ñ o”.

“Correcto”.

Jybr no celebra o se desconcentra mientras mira a los jueces esperando la última palabra. Si la deletrea correctamente obtendrá el título nacional.

La palabra es Tahití, la isla en el océano Pacífico.

Jybr no pide una definición, contexto o clarificación.

“T-a-h-i-t i con acento”.

“Correcto”.

La multitud rompe en aplausos. Jybr deja escapar un suspiro que parece estaba conteniendo durante las tres últimas rondas. La familia, amigos y profesores corren al escenario para celebrar al nuevo campeón del Concurso de deletreo en español. Dice que no puede esperar ir a la escuela a contárselo a sus amigos.

“Ellos probablemente van a decir , “Oh Dios”. Van a estar tan impresionados”.

Y él ya está pensando defender su título en el concurso de deletreo español el próximo año. Pero también está pensando en competir en un concurso de deletreo en inglés.

Luego de ganar con la palabra Tahití,” Jybr Reynoso Hidrogos de Texas es presentado con el premio Nacional 2016 y el premio de 500 dólares en dinero. Está rodeado por los organizadores del concurso de spelling bee, y el fundador y director David Briseño, quien está mas a trás a la derecha. Credit: Simon Thompson/PRI

Luego de ganar con la palabra “Tahití,” Jybr Reynoso Hidrogos de Texas es presentado con el premio de $500 en dinero del Campeonato Nacional 2016 de deletreo en español. Está rodeado por los organizadores del concurso de deletreo y el fundador y director David Briseño, quien está al fondo a la derecha. Crédito: Simon Thompson/PRI.

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