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Cachemira: Donde termina la “India Digital”

Indian Army on duty in Jammu and Kashmir. Image from Flickr by Kris Liao. CC BY-NC-ND 2.0

Ejército indio de servicio en Jammu y Cachemira. Imagen de Flickr por Kris Liao. CC BY-NC-ND 2.0.

Este artículo fue escrito por Hasit Shah y publicado originalmente en el blog Future Tense de Slate. Es re-publicado en Global Voices como parte de un acuerdo de intercambio de contenidos. 

No ha habido internet móvil en la Cachemira administrada por la India por cerca de dos meses. Lo que sería un desastre para la mayoría de estadounidenses se ha vuelto la realidad cotidiana para millones de cachemires.

El gobierno indio bloqueó el acceso móvil a páginas web en respuesta a las violentas protestas que siguieron a la muerte de un comandante militar local en un tiroteo con el ejército indio a inicios de julio. Docenas de personas han sido asesinadas. La ausencia forzada de redes sociales en linea, junto con los toques de queda habituales, han hecho más difícil que las personas difundan información y organicen protestas. Los periódicos en Cachemira lo están llamando “toque de queda electrónico”.

Según el punto de vista del gobierno, esto ayuda a prevenir lo que llama “actividad anti-nacional”. No es siempre claro lo que eso significa. Cachemira no es el único lugar donde el gobierno indio ha utilizado esta táctica. El año pasado estuve en Guyarat, el próspero estado natal del Primer Ministro Narendra Modi, cuando hubo protestas sobre empleos—acompañadas una vez más por violencia —y ahí, el internet móvil fue bloqueado por una semana.

Estas restricciones frecuentes y regulares en el acceso a internet contrastan considerablemente con la políticas en tecnología de la India, de otra manera, progresistas. “Digital India” es la iniciativa pública más visible y abierta del gobierno. Modi, un nacionalista experto en tecnología, del partido de derecha Bharata Janatiya, ha viajado por el mundo para vender la idea de la India como una economía digital emergente, y ha realizado acuerdos con empresas tales como Google y (con menos éxito) Facebook. En su país, ha respaldado repetidamente la visión de la ONU de que el acceso a internet es un derecho humano básico, junto con otros servicios tales como electricidad y saneamiento.

El gobierno tiene un plan complicado y ambicioso para conectar a un país en el cual sólo cerca de la quinta parte de la población tenía acceso a internet antes de que BJP llegara al poder en el 2014. Además de incrementar significativamente el número y calidad de las conexiones de internet, se tiene como objetivo mejorar el acceso a servicios del gobierno, se alienta al espíritu emprendedor digital local y la innovación. Incluso Modi aparece en publicidad para Reliance Jio, un rango de servicios de internet móvil rápidos y económicos recientemente lanzados por el mayor conglomerado de India.

Protest in Kashmir. Image by Flickr user Kashmiridibber, CC BY-NC-ND

Protesta en Cachemira. Imagen por el usuario de Flickr Kashmiridibber, CC BY-NC-ND.

La violencia entre las fuerzas de seguridad de la India y generaciones de básicamente hombres jóvenes en la Cachemira administrada por la India ha estado menguando y cayendo por cerca de siete décadas. Es una región hermosa, montañosa, estratégicamente importante y constantemente en disputa en la cual muchas personas nunca se han sentido verdaderamente indias. Algunos cachemires preferirían unirse a Pakistán, un país que ya controla una gran parte de Cachemira a lo largo de una disputada, “linea de control” marcada por la lucha (una pequeña esquina oriental es reclamada por la China). Otros optarían por la independencia. Ninguna opción es remotamente aceptable para el gobierno indio o para la mayoría de indios, y siempre hay una fuerte presencia militar en la región. La política es compleja, la violencia endémica.

En el 2008, produje informes para la BBC desde Srinagar, la capital de verano de Jammu y Cachemira (el estado indio comprende dos regiones juntas —Jammu es mayoritariamente hindú, Cachemira es musulmana), durante una de sus olas de violencia periódicas. La serenidad del impresionante Dal Lake, cuyas casas flotantes son populares para las parejas de luna de miel en momentos tranquilos, fue rota por grandes manifestaciones políticas, creciente actividad militar, jóvenes arrojando piedras y las inevitables muertes en la ciudad. Aunque había toque de queda, no había necesidad de bloquear el internet, ya que muy pocas personas tenían acceso en esos días. El primer bloqueo del servicio celular no se produjo sino hasta el 2010.

Dispositivos móviles con acceso a internet están ahora disponibles por menos de $20 en la India, y las ventas están en auge. Los datos se vuelven cada vez más baratos y la conectividad está mejorando. Hay millones de nuevos usuarios de internet cada mes, casi todos en móviles. Todos se comunican usando WhatsApp, que es mucho más que un servicio de mensajería; es una red social propia que funciona bien aún con equipos de baja calidad. Facebook no siempre funciona. WhatsApp es mucho más efectivo que los antiguos mensajes de texto para intercambiar información y organizar actividades grupales, “anti-nacionales” o de otro tipo.

El internet no está totalmente ausente en Cachemira en este momento, pero bien podría estarlo. La empresa de telecomunicaciones estatal BSNL mantiene su disponibilidad de internet y conexiones telefónicas, pero pocos usan el servicio. El internet de banda ancha ha sido restablecido, pero la mayoría de personas aún no tienen este tipo de conexión en sus casas —hoteles de lujo y otras áreas comerciales generalmente tienen Wi-Fi, y algunas personas han encontrado maneras de aprovechar estas fuentes, frecuentemente reuniéndose para usar sus teléfonos inteligentes y contraseñas robadas de Wi-Fi en callejones cerca de estos edificios.

Para la mayoría de personas, no hay internet. Las familias no se pueden mantener en contacto fácilmente. Las escuelas han sido cerradas debido a la violencia y los estudiantes no pueden usar recursos de internet para tratar de mantenerse al día. No existe emprendimiento o innovación digital. Es difícil para los periodistas informar sobre lo que está pasando. No se encuentra información básica. Los cachemires en la India han sido transportados hacia atrás, a una era pre-digital. Se sienten ansiosos y aislados.

El Concejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas condenó la eliminación deliberada de los servicios de internet en junio, pocas semanas antes de que surgiera la violencia. En el mejor de los casos, los cortes de internet son un instrumento contundente de control de multitudes. No está claro si éstos previenen la violencia y mejoran la seguridad pública. Siempre hay una manera para determinadas personas de comunicarse y organizarse —protestas en Cachemira y en otras partes existieron mucho tiempo antes de haber aplicaciones de mensajería.

Modi ha dejado en claro que el acceso a internet es tan importante como el agua limpia o un refugio nocturno, por ello la eliminación de un servicio tan básico —aún en una situación legal y de orden precaria —va en contra de los objetivos declarados del propio gobierno y su orgulloso estatus como la más grande democracia. Dos meses sin internet es bastante tiempo. Para los cachemires, en vez de una medida de seguridad, se siente como un castigo colectivo.


Hasit Shah es un periodista que trabaja desde el South Asia Institute en la Universidad de Harvard, donde investiga la emergencia de medios de comunicación digitales en la India. 

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