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¿Qué pasa con los jóvenes y niños involucrados en el posconflicto en Colombia?

Captura de pantalla de video “Por Una Paz Con Oportunidades Para Los Jóvenes de Colombia” subido el 12 de abril de 2016, por parte de YouTube Joe Espinosa Marmolejo

Captura de pantalla de video de YouTube “Por Una Paz Con Oportunidades Para Los Jóvenes de Colombia” subido el 12 de abril de 2016 por Joe Espinosa Marmolejo.

Todo está previsto para la firma del acuerdo final de paz entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que se oficializará en la ciudad de Cartagena el próximo 26 de septiembre. Esta firma será la primera fase para poner fin al conflicto armado después de 52 años. La segunda fase sucederá el 2 de octubre, cuando los ciudadanos tendrán la última palabra sobre el acuerdo en las urnas mediante el debatido plebiscito que refrendaría la paz. Para los colombianos, este proceso es de manifiesto interés, máxime cuando el futuro de jóvenes y niños está en juego.

En el numeral 6 del documento del acuerdo final se describen la verificación, refrendación de las víctimas, seguimientos y los mecanismos de implementación de compensaciones, a través de la “Comisión de Implementación, Seguimiento y Verificación del Acuerdo Final de Paz y de Resolución de Diferencias  (CSVR). La verificación es el cumplimiento y seguimiento que se hace para que los desplazados vuelvan a sus tierras, obtengan indemnizaciones y subsidios, y cuenten con acompañamiento de profesionales en psicología. Este proceso incluye a jóvenes, niñas y niños desde 0 hasta 28 años que según el registro único de víctimas (RUV) asciende a 4,007,136 entre asesinados, desplazados y desaparecidos.

Sin embargo, a pesar de que se logre la paz, quedarán muchas “heridas abiertas”. Los que salieron al exilio aún no han podido retornar. Muchos se niegan al perdón y a la reconciliación, no obstante las campañas pedagógicas con actividades y conferencias dialógicas para la sensibilización realizadas por el gobierno y el sector privado, y el acompañamiento hecho en instituciones educativas y sitios públicos dirigidos en especial a los jóvenes de diferentes sectores y lugares – incluyendo los apáticos – a quienes el conflicto no los rodea directamente pero sí tienen sembrado en el inconsciente colectivo.

La tarea, aunque difícil, sigue su marcha y se está procediendo según lo estipulado en el documento del acuerdo final. La Presidencia de la República anunció en Twitter que la UNICEF recibiría a los menores de 15 años que salieran de las filas de las FARC en hogares transitorios mientras se reincorporan a la vida civil. Consecuente con esto, el 10 de septiembre, se realizó la entrega de 13 niños y niñas a la UNICEF por parte de una misión integrada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Las voces del conflicto

Por su parte Leonard Rentería, un joven líder comunitario del puerto de Buenaventura en el Departamento del Valle del Cauca, en una reunión programada por el expresidente Álvaro Uribe Vélez (el principal opositor de este proceso), se expresó con valentía en pro del plebiscito y del acuerdo de paz porque, según él, no quiere seguir viviendo la guerra:

[…] El territorio de Buenaventura donde la guerra ha sido marcada, donde el paramilitarismo asesinó a 12 jóvenes del barrio en el 2005, masacres que venimos conmemorando a lo largo de 12 ó 20 años […]  Es importante que las comunidades no sigan sufriendo, que sigan siendo envenenadas por el odio. Yo pienso que si algo nos merecemos nosotros es empezar a caminar para construir la paz. Parte de Buenaventura no lo ha visto, porque paramilitares se encargaron de arrasar en lo urbano un sinnúmero de gente joven y de gente que nada tenía que ver sino que simplemente fue víctima de este sistema […]

¿Quiénes son los soldados de las Farc y del Ejército colombiano? Muchachos pobres, empobrecidos… porque los hijos de los ricos no van a la guerra, a la guerra vamos nosotros […] yo soy una víctima directa de la guerra, del conflicto armado, pero a pesar de eso, si yo tengo que darle la mano a los victimarios estoy dispuesto a hacerlo porque creo en el perdón”.

Pero también hay otros jóvenes que sin estar afectados directamente, siguen el proceso de paz. Por ejemplo, José Antequera Guzmán, quien se manifestó optimista en su blog ante el anuncio del fin de la guerra cuando afirmó:

Cada solución de un problema implica un problema nuevo, dijo el activista Saul Alinsky. Teniendo las cosas claras, nadie nos puede negar que celebremos hoy por todo lo que nos ha costado este momento. Yo hoy, sobre todo, celebro que cada día estemos siendo más un solo país. Que Colombia cada día nos parezca menos ajena.

Y en su última publicación, declaró su inclinación por el “sí” al plebiscito:

Vote Si y comienza esta paz o prepárese para poner su cabeza y a la de sus hijos en la incertidumbre y en otras guerras!

Apoyo internacional al proceso

Colombia no está sola y la etapa del posconflicto tendrá veeduría internacional a través de la CSVR; y contará también con la ayuda de las Naciones Unidas, no solo para la misión política de verificación, sino también en la continuación de sus programas para el desarrollo, como el proyecto de ayuda a jóvenes universitarios, Manos para la Paz, que se originó pensando en el posconflicto.

Otras entidades internacionales continúan trabajando por las futuras generaciones, como es el caso de la organización española Ayuda en Acción, que reitera su apoyo al posconflicto que rodeará la vida de los menores de 18 años. Mencionan, por ejemplo, el peligro en el que aún podrían estar involucrados los jóvenes y menores de las zonas rurales:

Entre los hechos víctimizantes que más les afectan, se encuentran el reclutamiento, la orfandad a causa del conflicto armado, el desplazamiento forzado, la desaparición forzada, el secuestro, el ser víctimas de minas antipersona (MAP), municiones sin explotar (MUSE) o artefactos explosivos improvisados (AEI), los homicidios, las masacres, el confinamiento, la violencia sexual, y la vulneración de los derechos a la educación y a la salud entre otros.

Los jóvenes serán ahora los responsables de su propio destino y tendrán la oportunidad de decidir un nuevo camino después de más de cinco décadas. Pero los padres de los menores, que por su condición de menores de edad aún no pueden votar, tienen una responsabilidad mayor: decidir por ellos mismos y por sus hijos en el próximo plebiscito.

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