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Kirguistán es al kok-boru lo que Brasil es al fútbol

Photo is by Erlan Bakirov

Foto de Erlan Bakirov.

Con una selección nacional que ha ganado la Copa del Mundo nada menos que cinco veces, Brasil se ha acostumbrado a pensar en el trofeo más importante del fútbol como su atesorada propiedad privada, que ocasional y renuentemente ha dado en préstamo a otros países como Alemania, Francia, España e Italia.

Pero hay otro país que ejerce un dominio aun más abrumador en un deporte: la república exsoviética de Kirguistán, que ha gobernado la escena internacional de kok-boru durante años.

Al kok-boru, que se juega con el pellejo de una oveja, a menudo se le asemeja al polo. En la final del torneo de kok-boru en los Juegos Nómadas Mundiales 2016, que se llevaron a cabo en Kirguistán, el país anfitrión enfrentó su prueba más difícil hasta el momento, ante la selección nacional de su vecino Kazajistán, donde también hay una rica tradición de deportes ecuestres de contacto.

Kyrgyzstan's national Kok-Boru team. Shared by the Kyrgyz Kok-Boru federation on Facebook.

Selección nacional de kok-boru de Kirguistán. Publicada por la federación kirguisa de kok-boru en Facebook.

Kazajistán no envió un equipo a la edición de los juegos en el 2014, donde el equipo A y el equipo B de Kirguistán, luego de eliminar cómodamente a equipos de países como China, la república rusa de Altái y Tayikistán, terminaron enfrentándose entre sí en el partido final (el equipo A fue el vencedor).

No obstante, en 2016 no se esperaba que fuera tan fácil.

Pero al final, los kazajos ofrecieron al equipo kirguiso poca competencia en general: Kirguistán demolió a su vecino petrolero por 15 a 3 y se hizo con la victoria en un torneo que también lo vio batir a un equipo de aficionados de Estados Unidos.

El kok-boru era uno de los más conocidos entre los 20 deportes vinculados al legado nómada de los pueblos túrquicos en Eurasia incluidos en los juegos, en donde participaron más de 40 países. Ahora que Kirguistán ha organizado dos veces el campeonato bienal, Turquía se ofrecerá para organizar la versión de 2018.

Rito de iniciación

El kok-boru es popular entre los alguna vez nómadas pueblos túrquicos, particularmente los kirguisos y los grupos de etnia túrquica que viven en Afganistán, donde se conoce al juego como buzkashi.

Se suele decir que los niños kirguisos aprenden a montar un caballo antes de poder caminar y en las aldeas montañosas del país, el primer partido de kok-boru de un niño equivale a un rito de iniciación.

Young boys at the Ulak tournament

Foto de Erlan Bakirov.

El juego requiere grandes niveles de fortaleza fisica y un fuerte instinto de autoconservación, pues las heridas sufridas en el deporte pueden ser graves y hasta fatales. Los jugadores más experimentados practican mucho tiempo para poder realizar elaboradas acrobacias a lomos de caballo, mientras disputan simultáneamente para capturar el pellejo de cabra, el “trofeo” del juego. Un niño que no puede montar a caballo y competir en juegos como kok-boru y er enish (lucha entre jinetes montados a caballo) apenas puede llamarse zhigit, que en kirguiso se traduce como “hombre hábil y valiente”.

Photo is by Erlan Bakirov

Niño montado a caballo. Foto de Erlan Bakirov.

Orgullo y premios

No cualquier cabra basta para una competencia de kok-boru. Normalmente, un buscador especial de cabras visita un mercado de ganado para elegir una cabra que pese entre 35 y 40 kilogramos. Un pellejo de cabra más pesado es un mejor premio para los jugadores, que compiten a nivel profesional en dos equipos de doce jinetes pero en las prácticas ese número puede ser menor o mayor.

Video de un juego hermano del kok-boru –Ulak Tartysh–  en la aldea Jany-Turmush en el sur de Kirguistán. Filmado por Erlan Bakirov.

Aunque los Juegos Nómadas Mundiales se realizan en el verano del Hemisferio Norte, se considera que la temporada de kok-boru va entre noviembre y febrero. Para juegos de alto nivel, en los meses más fríos los líderes del juego hacen una incisión de diez centímetros en el vientre de la cabra, extraen los órganos del animal y entierran el pellejo en la nieve durante dos horas, para que permanezca intacto. Luego lo cosen con una soga.

Los ciudadanos kirguisos realizan torneos de kok-boru por diferentes razones, como celebrar fiestas nacionales, el nacimiento de un bebé o una boda. A veces, los juegos tienen acaudalados patrocinadores y los jugadores exitosos pueden ganar autos o miles de dólares.

Video de un partido de kok-boru en la aldea Jany-Turmush en el sur de Kirguistán. Los premios en este juego –alfombras y ovejas– son comparativamente más modestos. 

Para Chinghiz, retratado abajo, el kok-boru es una gran fuente de ingresos económicos. Gana alrededor de tres automóviles al año y  entre $2,500 y 3,000 en una temporada, dependiendo de si su equipo resulta victorioso.

Photo is by Erlan Bakirov

Foto de Erlan Bakirov.

Luego de un partido duramente disputado, llega la fiesta. Así es, los jugadores de kok-boru, con frecuencia —aunque no siempre— comen la misma cabra por la que compiten. Como explicó un jugador que habló con Global Voices para este artículo: “Durante el partido, los ulakchi (jugadores) jalan a la cabra y los caballos pisotean el pellejo. Esto suaviza la carne. [Cuando se cocina] se derrite en la boca”.

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