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El inquietante relato del escape de un hombre después de la Guerra de Vietnam

Vietnamese refugees wait to be taken aboard an amphibious command ship. Photo by PH2 Phil Eggman, via Wikimedia Commons

Refugiados vietnamitas esperan para ser llevados a bordo de una nave de comando anfibio. Foto de PH2 Phil Eggman, vía Wikimedia Commons.

Este artículo editado de Chris Lê es de Loa, un sitio web independiente de noticias y podcast que transmite historias sobre Vietnam, y Global Voices lo reproduce como parte de un acuerdo para compartir contenido.

Muchos creen que los países destrozados por conflictos están habitados por los espíritus de quienes perdieron la vida. En el caso de Vietnam, la guerra se esparció más allá de la tierra y dentro del mar, mientras cientos de miles de personas huían del país en bote después de la guerra.

Para nuestra historia de hoy, escuchamos un sobrecogedor relato de pérdida durante un intento de vượt biên –escapar del país por bote. Esta es una historia que me contó un hombre llamado Dũng Hoàng, sobre su experiencia de cuando tenía 15 años. Ocurrió durante una travesía desde Huế para escapar de Vietnam después de la guerra.

Dũng Hoàng tenía solamente 15 años cuando junto con su hermana mayor Lý deciden emprender el viaje más arriesgado de sus vidas.

El año es 1983. Dũng y su hermana intentan escapar de Vietnam en bote. Tarde una noche, en lo profundo de la oscuridad, caminan hacia la playa Thuận An, escabulléndose de un puesto de seguridad a otro puesto de seguridad. Finalmente, un botecito tambaleante emerge de las negras aguas – y se embarcan.

Al comienzo de su travesía, el bote encuentra condiciones peligrosas. Fuertes lluvias y rigurosos vientos lo castigan con violencia. Empeora cuanto más se alejan. Las tormentas sacuden el bote día tras día, lo que provoca que todos a bordo tengan náuseas.

Empezó a morir gente, apenas días después de iniciado el viaje.

Y luego, la misma enfermedad golpea a Lý. Está muy mal: vomita, se queja de dolores que la sacuden desde lo más profundo de su ser, con ráfagas de calor o fiebre.

Sin medicación apropiada ni alimentación adecuada, pronto se vuelve evidente para Dũng que su hermana no sobrevivirá al viaje.

Y se prepara para su muerte. Dũng viste a Lý con ropa limpia: pijama roja con rayas rosadas. Ella le entrega su collar y su dije de jade, y le pide que lo guarde bien. Fue una de las pocas cosas que se llevó de casa, y su posesión más preciada. Dũng lo guarda en una caja de píldoras vacía. Se sienta con su hermana hasta que en silencio ella emite su último aliento.

A todos los que murieron en el mar se les dio un entierro marino. En realidad, no tenían otras opciones. De las 28 personas a bordo, ocho murieron. Los sobrevivientes echaban los cadáveres al agua.

Cuando llegó el turno de Lý, Dũng y sus compañeros de viaje colocaron a su hermana en el océano. Vio con desesperanza mientras el cuerpo de su hermana se alejaba flotando.

Al día siguiente, vieron un gran bote a la distancia. Navegaron hacia el bote, que resulta ser un bote pesquero de Quãng Ngãi. Les toma tres horas llegar al bote. Cuando suben a bordo, piensan que finalmente encontraron la libertad.

Dũng decide darle el collar de su hermana al capitán del bote como gesto de gratitud. No era mucho, pero quería retribuir al capitán por rescatarlos.

Pero cuando el bote lleva al grupo de nuevo a costas vietnamitas, los atrapan fuerzas de seguridad en búsqueda de personas que se han escapado. Dũng y sus compañeros del bote son encerrados en un campo en Quãng Ngãi durante nueve días antes de ser transferidos a Huế, cerca del hogar de su familia. Como es menor de 18 años, a Dũng lo dejan en libertad rápido.

Destrozado por la pérdida de su hermana y el arduo viaje fallido, Dũng llega a su casa para contar la noticia a su familia. Justo cuando llega a casa, su prima abre la puerta. Ella lo ve, grita y se regocija por su regreso. Antes de que Dũng siquiera pueda decir una palabra, la prima le cuenta que soñó con Lý la noche anterior.

Lý se le acercó de rojo, dice, usando ropa a rayas.

En este sueño, Lý le había pedido que le dijera a dì Hương, la madre de Dũng y Lý, que le llevara su collar. Luego Lý se fue apurada, pero antes de irse, le dice a la prima que envíe saludos a su familia.

Mientras la prima de Dũng le cuenta su vívido sueño, se detiene repentinamente. “¿Dónde está Lý?”, pregunta lentamente. Ahora ve que solamente Dũng está en la puerta — y sin Lý.

Dũng no tuvo ni un oportunidad de decirle una sola palabra sobre la muerte de Lý, ni sobre los detalles de la ropa que le puso ni sobre el pijama a rayas.

Tampoco sobre el collar que había regalado.

A lo largo del día, la familia junta los pedazos de lo que ocurrió y decide honrar el pedido de Lý. A la mañana siguiente, Dũng sale al mercado central para comprar un collar simbólico como reemplazo. Lo lleva a casa y lo presenta como una ofrenda en el altar de su hermana, para que su espíritu pueda pasar tranquilamente.

Dũng Hoàng tiene ahora 49 años y vive en San José, California con su esposa y cuatro hijos. Después de más de 30 años, el collar sigue en el altar de Lý en la casa familiar en Huế.

“Esta historia va más allá de mi imaginación, así que creo que es verdad”. Dũng dice: “Hasta hoy, en mi corazón siento como si hermana todavía estuviera a mi lado”.

Escucha más de este sobrecogedor relato de pérdida en este podcast:

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