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‘La historia me absolverá': Muere Fidel Castro a los 90 años

Fidel Castro meets cosmonaut Yuri Gagarin in Havana in 1961. Creative Commons.

Fidel Castro saluda al cosmonauta Yuri Gagarin en La Habana en 1961. Creative Commons.

El fundador de la Revolución cubana y presidente de Cuba por casi 50 años, Fidel Castro, murió la noche del viernes 25 de noviembre en La Habana. Tenía 90 años.

Luego de varios intentos del movimiento de guerrilla que fundó en 1952 de desestabilizar el cada vez más represivo gobierno cubano, “El Comandante”, como muchos lo llamaban, logró irrumpir en el palacio presidencial el día de Año Nuevo de 1959, derrotando al dictador de larga trayectoria en el poder que contaba con el respaldo de EE.UU. Fulgencio Batista.

Castro gobernó Cuba bajo el sistema de partido único hasta su retiro en 2008 cuando le cedió el mando como presidente de la república a su hermano Raúl Castro.

En América Latina y más allá, Fidel mantuvo un status de personaje mítico entre los movimientos revolucionarios de izquierda durante más de una década. Desde su discurso inaugural de 1959, cuando una paloma blanca se posó en su hombro, las semejanzas entre Fidel y líderes religiosos han inspirado a creyentes e historiadores por igual. Se ha convertido en una figura legendaria probablemente tanto para quienes lo veneran como para aquellos que niegan su legitimidad como líder.

Billboard in Cuba. Photo by Jim Snapper. (CC BY 2.0)

Cartel en Cuba. Crédito: Jim Snapper. (CC BY 2.0)

Bajo el liderazgo de Fidel, Cuba se convirtió en el primer país de la América Latina postcolonial que rechazó la ayuda económica de EE.UU. y que de manera inequívoca desafió su agenda política en la región. En las décadas de 1960 y 70, Cuba se transformó en uno de los líderes en materia de educación universal, salud, derechos de las mujeres y asistencia médica en secuelas de catástrofes naturales en África, Asia y Latinoamérica. Bajo su mando, Cuba también brindó apoyo militar a insurrecciones socialistas en países como Angola, Nicaragua y la actual República Democrática del Congo.

De manera simultánea a los cambios radicales de la revolución cubana, durante su mandato prácticas endémicas como la censura estatal, el hostigamiento y encarcelamiento de disidentes, la implementación de políticas contra el colectivo LGBT y un modelo económico hipercentralizado fueron características destacadas del gobierno de Castro.

Castro también fue conocido por sus encendidos, apasionados y extremadamente extensos discursos. En uno de los más famosos, desafió a sus detractores diciendo: “Condenadme, no importa, la historia me absolverá.”

Toda esta discusión sobre Castro está basada en una concepción de la historia en la que todos tienen que ser o santos o demonios. Nadie es solo uno de ambos.

Cuba padeció las consecuencias del polémico embargo punitivo impuesto por EE.UU. en la década de 1960, una política que se transformó en una herramienta destacada del arsenal político e ideológico de los gobiernos tanto de EE.UU. como de Cuba. Durante décadas el gobierno y las agencias de inteligencia de Cuba han desbaratado sistemáticamente intentos del gobierno estadounidense de infiltrarse en el gobierno o derrocar a Castro.

Después de la caída de la Unión Soviética en 1989 la isla ingresó en lo que se ha denominado “período especial en tiempos de paz”, en el que la repentina falta de apoyo de la USSR derivó en graves dificultades económicas para el país. Las reformas económicas de la década de 1990 generaron más oportunidades para el desarrollo de industrias como el turismo. Para algunos cubanos esto representó una violación al contrato socialista de la revolución; para otros, fue un paso necesario para evitar la debacle económica total del país.

El presidente norteamericano Barack Obama y Raúl Castro normalizaron las relaciones diplomáticas en 2014, pero terminar con el embargo requiere una decisión del congreso norteamericano donde el partido republicano controla la mayoría de los escaños.

El gobierno cubano ha anunciado que habrá nueve días de duelo nacional y una serie de homenajes.

Venerado y despreciado, quizás en igual medida, lo que pocos podrían negar es el status de Fidel Castro como una figura sobresaliente de la historia contemporánea mundial.

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