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El gobierno de Azerbaiyán convierte una estimada novela en un infomercial de la marca nacional

A promotional photo for the film Ali and Nino. (photo: IFC Films).

Foto promocional de la película Ali y Nino (foto: IFC Films).

Este artículo del sitio web asociado EurasiaNet.org fue escrito por Arzu Geybullayeva. Se reproduce con autorización.

La novela Ali y Nino ha sido muy querida por su conmovedora historia de amor intercultural y por su rico y complejo retrato del Cáucaso. Pero en una nueva adaptación cinematográfica del libro –cuya productora ejecutiva es la hija del presidente de Azerbaiyán– mucha de esa complejidad está neutralizada en una narrativa que sigue de cerca la imagen preferida que el gobierno azerí tiene de sí mismo.

Ali y Nino, escrita bajo el seudónimo de Kurban Said y publicada en 1937, cuenta la historia del azerí musulmán Ali y la cristiana georgiana Nino, que se enamoran en Bakú durante la Primera Guerra Mundial, mientras el Imperio Ruso se derrumba y Azerbaiyán lucha por su independencia.

Sin embargo, en la adaptación de la película, varios elementos históricos de la novela –incluido el papel de Rusia, armenios y el Islam chiíta– han sido notoriamente alterados. “A pesar de la correcta cronología, los detalles han sido manipulados para reflejar las simpatías del gobierno. Y es por eso que no puede ser descrita como una película objetiva”, dijo Altay Goyushev, historiador y destacado intelectual público en Azerbaiyán, en una entrevista con EurasiaNet.

La película fue una producción internacional diregida por Asif Kapadia, británico que ganó un Óscar en el 2016 por su documental Amy. A Ali lo interpreta Adam Bakri, palestino, y a Nino la española María Valverde. Sin embargo, la participación del estado azerí ha sido clara, aunque se hayan revelado pocos detalles.

Leyla Aliyeva, hija del presidente Ilham Aliyev, fue la productora ejecutiva de la película, cuya producción costó $20 millones, según se informó. Se estrenó en el Centro Cultural Heydar Aliyev en Bakú y la primera dama Mehriban Aliyeva –también jefa de la Fundación Heydar Aliyev– estuvo entre los miembros de la familia gobernante que fue a ver el estreno. En un discurso luego de la proyección, el productor Kris Thykier agradeció a Leyla Aliyeva, sin quien, dijo Thykier, “esta película nunca se hubiera hecho”. Thykier también agradeció a la Fundación Heydar Aliyev por su ayuda en la filmación y al Ministerio de Cultura y Turismo. Los funcionarios azeríes han estado promocionando mucho la película en medios sociales, y el embajador de Azerbaiyán en Estados Unidos, Elin Suleymanov, habló en el estreno en Nueva York.

En consecuencia, la película cambió algunas partes claves de la historia de modo que encajaran mejor en los esfuerzos de una marca nacional para Azerbaiyán.

Mucha de la tensión dramática del libro la ofrece la lucha interna de Ali, desgarrado entre su amor por la tradición azerí y sus raíces musulmanas guerreras por un lado, y su amor por la princesa europea Nino de otro lado.

Por ejemplo, casi al comienzo del libro, el padre de Ali da a su hijo consejos sobre familia y matrimonio: “Nunca olvides que eres el amo y que ella vive a tu sombra… Si alguna vez necesitas consejo y ella te lo da, haz exactamente lo contrario. Esto es tal vez lo más importante que debas saber”. Después, Ali participa en el festival chiíta Muharram, que incluye autoflagelación. Nino lo ve por casualidad y lo llama “bárbaro fanático”.

Estas escenas, y cualquier otra con una insinuación de “barbarie” fueron eliminadas de la película.

Una de las pocas veces que se reconoce a Azerbaiyán como nación musulmana en la película es durante una escena de planeamiento político, cuando Fatali Khan Khoyski, uno de los activistas de la independencia, dice: “¿No sería maravilloso que pudiéramos convertirnos en la primera nación musulmana democrática?” Ali está de acuerdo y dice que deben trabajar para construir un país “moderno, progresista”. Ninguna de estas líneas aparece en el libro, pero las dos repiten frases de la marca estatal de Azerbaiyán.

La relación de Azerbaiyán con Rusia también recibe un trato diferente. Mientras el libro es crítico de la Revolución Rusa –y como resultado, no se leyó en la Unión Soviética– en la película Rusia aparece retratada de manera significativamente más negativa. En una de las primeras escenas, Ali sostiene que no debería luchar por el ejército del Zar en la Primera Guerra Mundial porque “hemos crecido acostumbrados a pensar que somos parte de Rusia, pero no los somos. Nos invadieron hace 100 años y se llevaron el poder de nuestra familia. Somos un país ocupado”. Esas líneas no aparecen en el libro. De la misma manera, la película inventa una escena donde dos amigos de Ali que se unieron al ejército son insultados por oficiales rusos y dicen que se arrepienten de haberse unido al ejército.

El personaje armenio más significativo del libro también está descrito mucho más unidimensionalmente en la película. Aunque en los dos es un villano que trata de secuestrar a Nino y casarse con ella, en el libro es también un viejo amigo de Ali y defensor de vínculos multiculturales en el Cáucaso. Pero en la película, solamente aparece en la vida de Ali para robarse a Nino, y gratuitamente también insulta a Azerbaiyán: “Nada viene del desierto”.

El elemento de la película que ha sido la mayor fuente de críticas entre las audiencia de Azerbaiyán es cómo describe la lucha azerbaiyana por la independencia. El movimiento en el que Azerbaiyán luchó por su independencia y donde Ali toma las armas se convirtió en unos cuantos hombres recorriendo el país y disparando a los enemigos.

La película también exagera el rol de Khoyski, que fue ministro del Exterior después que Azerbaiyán fuera declarada república independiente en octubre de 1918. La película atribuye incorrectamente la famosa cita “La bandera una vez izada no caerá nunca” a Khoyski, cuando en realidad la dijo Mammad Amin Rasulzadeh, primer y único presidente de la República Democrática de Azerbaiyán hasta su caída en abril de 1920. La cita no aparece en realidad en el libro, pero que hayan dejado de lado a Rasulzadeh es coherente con la ambivalencia del actual gobierno con respecto a él; su partido político, Musavat, fue el predecesor de uno de los pocos partidos de Azerbaiyán ahora y Rasulzadeh es considerado un héroe para muchos disidentes de Azerbaiyán.

Luego del estreno de la película, Suleymanov, ahora embajador de Bakú en Washington, tuiteó un enlace a una reseña de Ali y Nino que escribió en el 2000. En esa reseña, Suleymanov se preocupaba de que si lo recomendaba a alguien, “la esencia del libro se pasaría por alto detrás de los estereotipos de hoy, la conveniente noción de que las culturas se enfrentan en vez de coexistir”.

La advertencia resultó profética: para las audiencia internacionales, la transformación del libro en una especie de infomercial para un Azerbaiyán moderno tuvo como resultado una recepción deslucida. Variety describió la película como “argumento y espectáculo, entregado a través de un inexplicablemente nada poético diálogo en inglés, al que faltan las apenas visibles trazas de temas culturales, de género e históricos que hubieran hecho que valga la pena verla”. Los Angeles Times concluyó: “No hay nada de química ni sentimiento en este esfuerzo extenso y predecible, solamente el aroma de lo que pudo ser”.

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