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Rusia, China y la presión por la “soberanía digital”

Russian President Vladimir Putin and Chinese leader Xi Jinping. Source: Kremlin.ru, CC 2.0

Presidente ruso Vladimir Putin y el líder chino Xi Jinping. Fuente: Kremlin.ru, CC 2.0.

El último fin de semana de octubre, funcionarios y personalidades mediáticas de alto perfil provenientes de Rusia y China se reunieron en Guangzhou para el primer Foro de Medios en Internet China-Rusia. Los oradores se felicitaron unos a otros por el mejoramiento de la cooperación en materia de medios tradicionales y digitales, y por el esfuerzo colectivo para combatir los intentos de “los medios dominantes occidentales” por controlar el espacio informativo. Aleksey Volin, viceministro de telecomunicaciones y comunicaciones masivas de Rusia, dio un discurso en la conferencia en el que expuso en detalle las inquietudes traslapadas sobre la seguridad informática de los países. Se centró en el tema de la seguridad de la red y el desarrollo de “sistemas invulnerables de comunicación- información”. “Es necesario asegurar la estabilidad e invulnerabilidad del segmento nacional de internet contra acciones externas”, argumentó.

Desde que se fundó la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO, por sus siglas en inglés) en el 2009, los funcionarios rusos y chinos frecuentemente han discutido iniciativas colectivas sobre seguridad informática. Se formalizó una colaboración relativamente substancial en el contexto de incrementar la cooperación entre los dos países en el 2014 y 2015, firmándose un acuerdo que incluía disposiciones de cooperación sobre seguridad informática en mayo del año pasado. En palabras de quiénes firmaron el acuerdo, su propósito fue limitar el uso de la tecnología informacional diseñada “para interferir en los asuntos internos de los Estados; socavar la soberanía y la estabilidad social, económica y política; [y] alterar el orden público”.

Soberanía digital

Este énfasis en la soberanía digital continúa siendo un fundamento central en las políticas cibernéticas de ambas naciones, inclusive cuando la cooperación en ese tema ha sido un tira y afloja. Los elementos de la no agresión del acuerdo del 2015 experimentaron dificultades en la etapa de implementación, en parte, debido al lenguaje ambiguo, pero mayormente fue consecuencia del ciberespionaje continuo de China. Esta actividad incrementó a niveles inauditos en el 2016; la compañía de ciberseguridad rusa Kaspersky Labs informó 194 ciberataques chinos tan solo en los primeros siete meses del año – comparado con los 72 ataques en el 2015. Estos estuvieron dirigidos a agencias gubernamentales, la industria de la defensa y la aeroespacial, asimismo, a las compañías de tecnología nuclear. Y probablemente estos no fueron denunciados: un portavoz de Kaspersky Labs informó a Bloomberg que solo alrededor del diez por ciento de sus clientes corporativos intercambian información relacionada a intrusiones en el sistema con su red de seguridad.

Source: Flickr, Open Democracy

Fuente: Flickr, Open Democracy

Pese a los ataques, Rusia y China han continuado su cooperación en el tema de seguridad informática, por lo menos de manera pública. En abril, el primer Foro sobre Seguridad de Internet Rusia-China se llevó a cabo en Moscú y el Foro sobre los Medios de Comunicación por Internet China-Rusia del Sr. Volin se realizó unos meses después. Además, según el viceministro de relaciones exteriores Oleg Syromolotov, representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores y de los servicios de inteligencia realizan asesoramientos de seguridad informática con los funcionarios chinos dos veces al año. Aunque, esos intercambios no equivalen a los acuerdos reales.

Zheleznyak [subsecretario del Concejo General del Partido Rusia Unida de Putin]: Es necesario apoyar la soberanía digital de Rusia.

La soberanía digital se asemeja, en muchas maneras, al concepto de la “democracia soberana” del Kremlin, un término utilizado para justificar el derecho de Rusia a romper ciertos principios democráticos en nombre de la “estabilidad” y la soberanía en sus propios asuntos. La soberanía cibernética, de manera similar, desafía el enfoque internacionalista del estadounidense dominante sobre las normas de gestión digital. La idea rusa y china de la normativa de internet establece mucho más autoridad en manos de los estados, y considera que la ciberactividad ocurre dentro de las jurisdicciones de esos estados, en lugar de manifestarse dentro de un entorno de información sin patria.

Ciberenvidia

En lugar de una alianza, lo que Rusia y China tienen es un matrimonio por conveniencia que refleja una prioridad compartida: la estabilidad del régimen. Del lado ruso, esto equivale, en parte, a que envidia el control casi exhaustivo que posee China sobre el ciberespacio nacional. Esto ha sido particularmente evidente en el interés ruso por monitorear el tráfico de la red. En una entrevista para Gazeta.ru, Andrei Kolesnikov, director del Centro para la Coordinación de dominios de nivel superior RU, notó que esfuerzos de monitoreo, como la inspección profunda de paquetes (DPI), que está bien establecida en la infraestructura de la red china, han recibido mucha atención en Rusia. También sugiere que medidas más específicas, como los ataques de intermediarios (MitM), que China ha empleado efectivamente para evadir los esfuerzos de encriptación, quizá reciban una atención similar entre los funcionarios del gobierno ruso. Dado que existe hostilidad rusa hacia la encriptación del usuario, esas herramientas probablemente atraigan la atención del Estado.

Otros en el sector TI ruso resaltan que pese a que el control sobre el internet de Rusia esté en aumento, crear un sistema similar al “Gran Firewall” de China sería extremadamente costoso, y difícil de realizar debido a las inquietudes políticas y financieras. Aleksei Os'kin, director de soporte técnico de la oficina de ESET en Moscú, una compañía de seguridad informática internacional, ha observado un incremento en la vigilancia y censura, pero no estrictamente en el modelo chino. Aunque él ha afirmado que “nuestro país se está moviendo en la misma dirección que China”, también ha señalado que Rusia “no copia la versión del firewall chino”. Puesto que realizarlo sería demasiado costoso y difícil a nivel técnico: “bloquear las direcciones de un sitio web es una cosa, pero filtrar y analizar la información que se está transmitiendo es otra cosa totalmente diferente”.

Video: The Safe Internet League, un grupo responsable de organizar el diálogo ruso-chino en materia de seguridad informática, explica cómo denunciar sitios que propagan el terrorismo y el separatismo.

Ciber Anti EE. UU.

La asociación estratégica entre los dos estados es más que un intercambio de conocimiento. Es una presión en contra de normas desarrolladas al inicio de este siglo que designaron al internet como una esfera de la libre expresión. Ciertamente, la cooperación rusa-china en seguridad informática parece estar forjada sobre la base de oponerse a los principios de gestión de internet estadounidenses.

La soberanía digital busca que la tecnología dependa de los estados, en lugar de que sea viceversa. La proliferación de sentimientos anti EE. UU. y la sospecha de confabulación entre las compañías occidentales y los gobiernos solo ha alimentado el impulso por la soberanía digital. En mayo de este año, Sergei Zheleznyak declaró el uso de software nacional como un paso importante para asegurar la soberanía digital de Rusia. Figuras públicas en el país, particularmente del sector TI, entre estos Igor Ashmanov, un franco empresario tecnológico y esposo de Natalya Kasperskaya (ex directora ejecutiva de Kaspersky Labs), ha enfatizado similarmente el concepto.

Esto no quiere decir que Rusia le teme al nivel de penetración de internet en su territorio o a la proliferación de la tecnología digital. Más bien significa que Rusia busca un socio para establecer los fundamentos jurídicos nacionales, y quizá en el futuro, internacionales para garantizar que el internet sea una herramienta del estado en lugar de que sea su descontento. Como señala Evgeny Morozov en su libro The Net Delusion (El Desengaño de Internet), “La mayoría de los gobiernos autoritarios ya han aceptado que el desarrollo de la cultura de internet es inevitable; Su única opción es descubrir maneras de formarla de acuerdo con sus propias narrativas – o arriesgarse a que sus narrativas sean formadas por otros”. Medvedev resuena este sentimiento en su entrevista del 2015 con People's Daily, una publicación china, cuando afirma:

Политика и политики должны опережать технический прогресс и находить своевременные решения прежде, чем технологии породят новую реальность.

La política y los políticos deben estar un paso adelante del progreso tecnológico y descubrir soluciones oportunas antes de que la tecnología cree una nueva realidad.

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