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Piden poner “manos a la obra” mientras las islas del Caribe se recuperan de devastadoras lluvias

A damaged house in the Brasso Seco area in northeastern Trinidad. Photo by Kelly Warren-Fitzjames, used with permission.

Casa derrumbada en la zona de Brasso Seco en el noreste de Trinidad. Foto de Kelly Warren-Fitzjames, usada con autorización.

Una perturbación tropical, causada por un sistema de baja presión, provocó condiciones climáticas severas en las islas del centro y el este del Caribe. Aguaceros y lluvias torrenciales empezaron a caer el 28 de noviembre del 2016 y continuaron hasta finales del mes. Barbados, Dominica, Granada y Santa Lucia informaron de inundaciones y daños menores, pero según informes de medios ciudadanos, los ejemplos más severos de inundaciones y deslizamientos ocurrieron en Trinidad y Tobago y San Vicente y las Granadinas, donde devastaron varias aldeas.

San Vicente y las Granadinas

Al comienzo del inclemente clima, se emitió una advertencia de inundación para San Vicente y las Granadinas, con pronósticos que advertían de hasta 15 centímetros de lluvia en el término de 24 horas. Mientras tanto, el Ministerio de Educación cerró todos los colegios, algunos hasta el 2 de diciembre del 2016. La Organización de Emergencia Nacional (NEMO por su nombre en inglés) advirtió que solamente los trabajadores más “esenciales” debían presentarse a su centro de labores.

Hacia la mañana del martes 29 de noviembre, se informó de inundaciones y deslizamientos en diversas zonas de San Vicente y se solicitó a los habitantes que actuaran preventivamente con referencia a evacuar su casa. La mayor parte del impacto se sintió en los tramos del norte de la isla, alrededor de las comunidades de North Windward y Sandy Bay. “El daño es devastador“, se lamentó en Facebook el senador vicentino Camillo Michael Gonsalves luego de su visita a North Windward. “Muchas de las personas en el refugio del colegio de Sandy Bay lo han perdido TODO. No solamente todas sus posesiones personales y muebles, sino la casa en sí”.

Fotos y videos publicados en medios sociales muestran la extensa destrucción de casas, puentes y caminos en la zona.

Sanjay Jiandani, que vive en San Vicente, publicó fotos realmente perturbadoras del inundado Cementerio de London en Sandy Bay, donde ataúdes y huesos estaban expuestos. Después expresó su tristeza y frustración con la actual situación en una publicación de seguimiento, pero le dio un giro religioso a la situación:

Three major weather events in a matter of weeks. […] I hope priority is given to fixing the damaged infrastructure ASAP and also to assess and address potential problem areas island wide. This is not going to stop. No matter what people wish to say (deny or not), this is all Gods will and it is time for us all to take a serious look in the mirror and ask ourselves if we are living according to his word. God bless SVG and the other islands by extension.

Tres grandes acontecimientos climáticos en cuestión de semanas. […] Espero que se dé prioridad al arreglo de la infraestructura dañada lo más pronto posible y que también se evalúe y aborde las posibles zonas con problemas en toda la isla. Esto no va a parar. No importa lo que se quiera decir (negarlo o no), todo esto es la voluntad de Dios y es momento de que todos nos miremos seriamente al espejo y nos preguntemos si estamos viviendo según su palabra. Que Dios bendiga a San Vicente y las Granadinas y las otras islas por extensión.

En todo el Caribe es bastante común que las personas atribuyan a los desastres naturales un carácter de castigo religioso, pues la mayoría de las islas tienen florecientes comunidades cristianas, sobre todo en las zonas rurales.

El llamado de Jiandani para que se atienda la reconstrucción de la infraestructura no es infundado. En una publicación de Facebook, el senador Gonsalves reafirmó que “el daño a la infraestructura es muy amplio”, y dijo “[un] ingeniero me dijo que fácilmente hay daños por decenas de millones solamente en London y Sandy Bay”.

Un “informe de situación” de NEMO emitido el 30 de noviembre advirtió sobre más de una docena de caminos y puentes dañados además de amplias pérdidas de energía eléctrica. La Autoridad Central de Agua y Desagüe (CWS por su nombre en inglés) informó de siete grandes interrupciones en su principal línea de transmisión cerca de Sandy Bay, que afectó el suministro de agua en muchas zonas.

Al comienzo del arduo proceso de recuperación, el primer ministro Ralph Gonsalves y otros funcionarios del gobierno se reunieron con familias del lado de Windward y evaluaron las zonas afectadas. Los equipos de evaluación de daños de NEMO se unieron a estos esfuerzos a comienzos de diciembre, mientras trabajaban para brindar comida y suministros a los refugios, y al cercano centro de salud mental de Orange Hill.

Carlos James, político y usuario de Facebook, repitió este mensaje usando la etiqueta #AllHandsOnDeck [Manos a la obra].

Trinidad y Tobago

La tormenta azotó la isla de Trinidad el 29 de noviembre del 2016, desencadenando graves inundaciones y grandes crecidas del mar y deslizamientos que aislaron a las aldeas de pescadores de la Costa Norte del resto del país.

A landslip on the main road heading out to the town of Arima in Trinidad. Photo by Kelly Warren-Fitzjames, used with permission.

Deslizamiento en la vía principal que sale de la ciudad de Arima en Trinidad. Foto de Kelly Warren-Fitzjames, usada con autorización.

Un residente, A Pencos Reyes, arrojó luces sobre la gravedad y urgencia de la situación en una publicación en Facebook:

Up to 3,000 villagers in these vulnerable rural areas [Toco, Grande Riviere, and Matelot] are in desperate need of food, water, mattresses and in some cases shelter as heavy winds blew the roofs of an undetermined number of houses. Up to late last night, many were without power, as electricity poles were pounded down by the wind and rain. Water lines were also broken, according to reports, and damage to the infrastructure has been described as extensive.

Más de 3,000 habitantes de la aldeas en estas vulnerables zonas rurales [Toco, Grande Riviere y Matelot] necesitan desesperadamente comida, agua, colchones y, en algunos casos, refugios, pues fuertes vientos hicieron volar los techos de un cantidad no determinada de casas. Hasta anoche, muchos estaban sin energía eléctrica, pues los postes eléctricos fueron derribados por el viento y la lluvia. Las líneas de agua también están dañadas, según los informes, y el daño a la infraestructura ha sido descrito como amplio.

El doctor Stephen Ramroop, jefe de la Oficina de Gestión de Preparación para Desastres (ODPM por su nombre en inglés), calificó la devastación en Matelot como “el peor desastre que golpeó la aldea en los últimos cinco años”.

A precariously leaning light pole in the area -- one result of the heavy rains, landslips and flooding. Photo by Kelly Warren-Fitzjames, used with permission.

Poste de luz precariamente inclinado en la zona –resultado de las fuertes lluvias, deslizamientos e inundaciones. Foto de Kelly Warren-Fitzjames, usada con autorización.

El 1 de diciembre, la ODPM emitió un anuncio de servicio público a los habitantes de Matelot, asegurando asistencia inminente. Desde ese momento, los caminos han sido despejados y se construyó un puente bailey, para reconectar Matelot íntegramente con el resto de Trinidad. La Comisión de Electricidad de Trinidad y Tobago (T&TEC por su nombre en inglés) trabajó en la zona para restaurar la energía a las comunidades afectadas, y la ODPM distribuyó colchones, mangueras de jardín, hieleras y agua a las personas afectadas. El ejército y la guardia aérea también participaron en los trabajos de recuperación.

Los ciudadanos respondieron a la situación con empatía, y organizaron numerosos centros de entrega de donaciones en la parte noreste del país.

Sin embargo, la destrucción no se limita a esa zona. Brasso Seco, ubicado en la montañosa Cadena Norte del país, también sufrió serios daños.

Kelly Warren-Fitzjames, usuaria de Facebook que vive en Brasso Seco, hizo crónicas de sus experiencias a través de una serie de publicaciones donde compartió fotos de la escena la mañana del 30 de noviembre, y expresó su apreciación por la “rápida respuesta de los trabajadores del gobierno”.

Sin embargo, este sentir con respecto a la respuesta del gobierno no fue universal. Terry Rondon, concejal de la comunidad de Toco/Matelot en la parte noreste de la isla, expresó su frustración con las iniciativas de asistencia, refiriéndose específicamante a las 72 horas que pasaron antes de que las personas del lugar recibieran agua. Cuestionó por qué la zona no fue considerada zona de desastre y expresó su preocupación sobre una repetición del desastre del martes 29 de noviembre, y dijo: “Debemos estar preparados para un acontecimientos como [este]”.

A home in danger, positioned just below a landslide on the mountain. Photo by Kelly Warren-Fitzjames, used with permission.

Casa en peligro, ubicada justo debajo de un deslizamiento en la montaña. Foto de Kelly Warren-Fitzjames, usada con autoirzación.

Las preocupaciones de Rondon fueron repetidas por un mayor diálogo crítico iniciado por las recientes devastaciones.

El ciudadano tritense Michael Bartholomew expresó inquietudes similares en un comentario en Facebook:

This should certainly be an eye opener for all of us. We're just not ready for any kind of natural disaster in Trinidad and Tobago. I mean most nations aren't but they do have certain contingencies in place that will allow them to react quickly and we don't. I hope we can learn from it though. I hope the residents get the help they need, We should thank all the members of the defense force and disaster teams that are currently working day and night to help those that have been affected by this.

Ciertamente, esto debe hacer que todos abramos los ojos. No estamos listos para ningún desastre natural en Trinidad y Tobago. Casi ningún país lo está, pero tienen algún plan de contingencia que les permitirá reaccionar rápidamente, y nosotros no lo tenemos. Espero que podamos aprender de eso. Espero que los habitantes del lugar reciban la ayuda que necesitan. Debemos dar gracias a todos los miembros de la fuerza de defensa y los equipos de desastre que actualmente están trabajando día y noche para ayudar a los que se han visto afectados por esto.

El cambio climático también fue un tema recurrente de conversación. Kent Thomas, ciudadano de San Vicente, expresó frustraciones similares en una publicación de Facebook:

It is ridiculous there are people who still do not believe in climate change while my country lives on the forefront of this war and we are losing every battle. […]
It is ridiculous my country still does not fully appreciate the need for disaster research and local research support.

No tiene sentido que haya personas que todavía no crean en el cambio climático mientras mi país vive en la primera línea de esta guerra y estamos perdiendo todas las batallas. […]
No tiene sentido que mi país siga sin apreciar plenamente la necesidad de investigación de desastres y de apoyo a la investigación local.

Tanto Trinidad y Tobago como San Vicente y las Granadinas han dado pasos significativos en la recuperación desde la tormenta, pero todavía hay muchas conversaciones pendientes y mucho que hacer antes de que las vidas de las personas afectadas pueda volver a la normalidad. Como lo reiteran muchos de los involucrados, el proceso necesita que todos pongan manos a la obra.

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