Canal de TV de Kazajistán famoso por noticias falsas en problemas tras entrevista falsa

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Captura de pantalla de un video de YouTube de una «no entrevista» transmitida por medios controlados por el gobierno kazajo.

Я считаю, что это очень неудачная шутка, которая в первую очередь бьет по репутации Первого канала «Евразия». К сожалению, это может привести к тому, что когда с этого канала будет звучать реально достоверная новость, население может принять это за фейковую новость.

Creo que es una broma muy desafortunada, que por encima de todo daña la reputación del First Channel Eurasia. Lamentablemente, podría llevar a una situación en que, cuando ese canal ofrezca noticias verdaderas, la población la considere noticia falsa.

Esa fue la opinión de Dauren Abayev, ministro de Información de Kazajistán, sobre el escándalo que encendió Kaznet, modo en que comúnmente se conoce al espacio kazajo de internet.

La «broma» que Abayev señaló fue una entrevista aparecida en First Channel Eurasia, canal donde el gobierno kazajo es propietario mayoritario, y donde ‘First Channel’ tiene una participación del 20%.

En la entrevista, Aimira Shaukentayeva, una de las principales presentadoras de noticias del canal, respondía preguntas aparentemente planteadas por Vladimir Pozner, el entrevistador más famoso de Rusia, y una poco común voz independiente en la televisión rusa.

El canal no alertó a los espectadores del hecho de que la entrevista no era real al momento de transmitirla, y no admitió que era una «broma» hasta después del escándalo en medios sociales y un desmentido de «representantes de Vladimir Pozner» llevado a cabo por diversos medios de comunicación privados kazajos.

En la entrevista, los espectadores se enteraron de que la cualidad favorita de Shaukentayeva en un hombre es «masculinidad», la cualidad favorita en una mujer es «feminidad» y que su característica más preciada es la «capacidad de soñar».

Periodista local presentada en una falsa edición del programa Pozner.

El canal, cuyo enfoque del periodismo es esencialmente una versión más cruda de la propaganda que destaca en medios audiovisuales de su accionista minoritario ruso, despidió al principal artífice del programa, Ruslan Smykov, copresentador de Shaukentayeva.

Para explicar por qué una noticia falsa aparentemente trivial fue un asunto tan importante, vale la pena referirse a un artículo escrito en junio por la experimentada analista de Kazajistán Joanna Lillis.

El artículo fue escrito luego de las protestas que sacudieron Kazajistán después que el gobierno intentara hacer reformas controvertidas al código de tierras del país que hubieran beneficiado a operaciones comerciales extranjeras.

Aimira Shaukentayeva reads her news bulletins with a stony and ferocious demeanor. But on the turn of a dime, her voice softens as she warns with matronly concern of the threats besieging Kazakhstan.

For many, Shaukentayeva, a newsreader on First Channel Eurasia – a station jointly owned by the Kazakhstani state and a Russian TV channel – has emerged as the most recognizable face of an increasingly aggressive propaganda assault on the Kazakhstani government's critics.

The pushback of the authorities against a wave of land reform protests is being conducted on two fronts, but with one aim: to smear and discredit. Prosecutors have suggested the demonstrators who came out onto the streets on May 21 were plotting to overthrow the government — a possible prelude to a ratcheting-up of criminal cases against activists. The battle for hearts and minds is being waged by journalists like Shaukentayeva, who was speaking of outside forces stoking a plot to foment bloodshed weeks before the prosecutor’s office claimed that is what it was.

Aimira Shaukentayeva lee su boletín de noticias con una apariencia insensible y violenta. Pero en un instante, su voz se suaviza cuando advierte con preocupación matriarcal de las amenazas que acechan a Kazajistán.

Para muchos, Shaukentayeva, narradora de First Channel Eurasia –cadena de propiedad conjunta del estado kazajo y un canal de televisión ruso– ha emergido como la cara más reconocible de un ataque de propaganda cada vez más agresivo a los críticos del gobierno kazajo.

El contraataque de las autoridades contra una ola de protestas por la reforma de tierras se lleva a cabo en dos frentes, pero con un solo objetivo: calumniar y desacreditar. Los fiscales han sugerido que los manifestantes que salieron a las calles el 21 de mayo estaban conspirando para derrocar al gobierno —un posible preludio al incremento de casos penales contra activistas. La batalla por el corazón y la mente la están peleando periodistas como Shaukentayeva, que hablaba sobre fuerzas externas avivando una conspiración para fomentar un derramamiento de sangre semanas antes de que la oficina del fiscal sostuviera que era lo que fue.

Abajo está el ahora célebre informe noticioso de mayo donde Shaukentayeva y Smykov acusaron a los participantes en las protestas de tierras de recibir pagos en dólares para participar en las manifestaciones.

La base de la evidencia para sus afirmaciones es una risible filmación confusa de humanos inidentificables que intercambian y meten billetes de dólares en sus bolsillos.

Al final de la secuencia, Smykov dice que la filmación se transmitió «en interés de la patria»:

This is how they sell us out. And note the currency! Not even in Kazakh tenge [currency] but in US dollars! It is clear who ordered [these protests].

Así es como nos venden. ¡Y observen la moneda! ¡Ni siquiera son tenge kazajos [moneda local] sino dólares estadounidenses! Es claro quién ordenó [estas protestas].

Este particular episodio de ‘noticias falsas’ fue visto por muchos como evidencia de que, cuando se le presiona, el gobierno de Kazajistán recurriría a culpar a Washington, al estilo de Moscú, para desviar las críticas del público, a pesar del hecho de que Kazajistán y Estados Unidos gozan de relaciones bastante sólidas.

Otros lo vieron como evidencia de que el Kremlin estaba lanzando una invasión a escala total del espacio de medios del país para proteger a un gobierno amigo de una ‘revolución colorida’ como las que se han visto en Georgia, Kirguistán y Ucrania.

De cualquier manera, los comentaristas del país han sido rápidos en ridiculizar al canal, en el caso de la borrosa filmación del ‘manifestante pagado’ y la entrevista que nunca ocurrió con Vladimir Pozner.

Rinat Balgabayev, una de las principales voces de Kaznet, bromeó:

I don't watch TV and until yesterday, I thought that Shymkov and XXXX were puppet characters directed by people under the table, like Khryushi and Stepashi

No veo televisión, y hasta ayer pensaba que Smykov y Shaukentayeva eran títeres dirigidos por personas debajo de la mesa, como Khryushi y Stepashi.

Como referencia, Khryushi y Stepashi aparecen a continuación:

YouTube screenshot of Khryushi and Stepashi, a Russian-language puppet program popular both in the Soviet Union and independence.

Captura de pantalla de YouTube de Khryushi y Stepashi, popular programa de títeres en ruso.

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