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El largo camino del aislamiento diplomático de Burundi

Burundian troops board AMISOM plane. 28 June 2016. By AMISOM Photo / Ramadan Mohamed.

Tropas burundesas abordan el avión AMISOM, 28 de junio del 2016. Por AMISOM Foto/ Ramadan Mohamed.

En los últimos meses, la crisis de seguridad política en curso en Burundi ha exacerbado las tensiones diplomáticas y el deterioro de la economía local.

A mediados del 2015, la represión de protestas contra el controvertido tercer mandato del presidente llevaron a un golpe fallido y rebeliones armadas, que desencadenaron amplia represión contra rebeldes armados pero también contra activistas de derechos humanos y miembros de la oposición pacífica y los medios. Cientos de personas murieron, muchas más fueron detenidas o torturadas, y hubo 328,000 desplazados. Pierre-Claver Mbonimpa, activista de derechos que vive en Bélgica desde un intento de asesinato en el 2015, describió cómo la violencia en Burundi pasó en el 2016 de la matanza pública a formas conspicuas de autoritarismo, como las desapariciones.

Aislamiento internacional

En octubre, luego de un examen preliminar de abusos de derechos, en un hecho sin precedente, la capital Bujumbura anunció el retiro del país de la Corte Penal Internacional, seguido por Sudáfrica y Gambia. El embajador de Burundi en La Haya, dijo que “el pueblo” lo exigía, aunque desde el extranjero protestaron inmediatamente por la decisión de dejar la corte, donde algunos burundeses han presentado reclamos.

Las protestas a favor del gobierno han denunciado abiertamente estas críticas. Según “SOS Médias Burundi” —colectivo periodístico clandestino fundado después de que sacaron del aire a estaciones de radio independientes en el 2015— algunas personas fueron presionadas a asistir a las protestas. Con desplazamientos masivos y restricción a los medios y la expresión política, es difícil medir el apoyo popular para el gobierno o sus oponentes.

Terroristas Sindumuja de Burundi lo lograron y asesinando funcionarios trataron de matar a Willy Nyamitwe (N. del T: asesor de comunicaciones del presidente Pierre Nkurunziza). Bruselas y la Unión Europea los apoyaron.

En el 2020 [fecha en la que están programadas las próximas elecciones], el límite de dos términos presidenciales desaparecerá, dejando una forma de república-monarquía.

El gobierno terminó la cooperación con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos luego de un irrefutable informe de derechos humanos de las Naciones Unidas que el estado rechazó por parcializado. Al retiro de Burundi también le siguió una resolución para establecer una comisión investigadora, designada el 22 de noviembre. Los ministros también solicitaron el reemplazo de otro enviado de las Naciones Unidas, Jamal Benomar.

Los funcionarios dijeron que las críticas de Occidente transmiten neocolonialismo y propósitos ocultos para controlar las reservas de níquel de Burundi. En noviembre, el periódico Iwacu tradujo del kirundi al francés un discurso del secretario general del partido de gobierno, que llamó a Bélgica “el enemigo”, lo que avivó divisiones étnicas y tensiones entre la Unión Europea y Burundi. El discurso también acusó a Bélgica de participar en el fallido golpe.

Willy Nyamitwe, asesor presidencial de comunicaciones, denunció una “guerra de difamación y desestabilización” de la Unión Europea, y el presidente dijo que toda cooperación con Ruanda y Bélgica llegaría a su final. También surgieron fricciones en diciembre, cuando embajadores europeos no asistieron a una reunión del gobierno.

Según la Unión Europea, el gobierno burundés todavía tiene «mucho progreso por hacer».
Una delegación de la Unión Europea, que suspendió su ayuda directa a Burundi en marzo del 2016, concluyó una visita de dos días a Burundi este martes 4 de octubre.

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La Unión Europea ha perdido totalmente su credibilidad por haber estado detrás de la desestabilización de Burundi.

Las conversaciones, llevadas a cabo con mediación internacional y encabezadas por el expresidente de Tanzania, Benjamin Mkapa, han sido improductivas, con compromiso tibio y funcionarios que se niegan a reunirse con la coalición opositora, el Consejo Nacional por el Respeto de los Acuerdos de Arusha, conocido como CNARED por sus siglas.

En diciembre, inesperadamente Mkapa dijo que los oponentes no debían competir con el tercer mandato del presidente Nkurunziza, e insistió en que a los partidos acusados de cometer actos de violencia en el reciente conflicto civil se les debe impedir participar en las conversaciones de paz.

Esto le restó a las conversaciones de la Comunidad del Este de África (EAC por su nombre en inglés), y los líderes de CNARED luego lo rechazaron como mediador. Sin embargo, algunos miembros estuvieron de acuerdo en reunirse con él, lo que reveló posibles profundas divisiones en la oposición. Si las conversaciones proceden solamente con la participación de la oposición “dócil”, es probable que no se aborden los asuntos medulares.

Debemos lamentar haber perdido nuestro tiempo escuchando a Benjamin Mkapa, un hombre que acaba de llamar criminales. Aprendimos la lección. Adiós mediación de Comunidad del Este de África.

Con poco progreso en la mediación, el compromiso sigue siendo impreciso, con lo que la violencia política reenergizada se vuelve una posibilidad. Es más, el 1 de enero, el ministro del Ambiente, Emmanuel Niyonkuru, fue asesinado, luego de un intento fallido semanas antes contra el ministro de Comunicaciones, Willy Nyamitwe.

Los funcionarios que buscaban apoyo diplomático fueron alentados por Idriss Deby, presidente de la Unión Africana, que declaró legítimo el tercer mandato, a diferencia de la Comisión de la Unión Africana. Ciertamente, Iwacu destacó que el aislamiento de Bujumbura es relativo, donde Rusia y China ponen obstáculos a la presión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Los presidentes de Sudáfrica y la República Democrática del Congo, Jacob Zuma y Joseph Kabila, parecen solidarios, aunque fuertes críticas internas a ambos líderes podrían hacer que esto sea incierto en el largo plazo.

Un enfrentamiento armado entre tropas de República Democrática del Congo y posiblemente tropas burundesas o insurgentes podrían dañar las relaciones.

Bujumbura ha dependido mucho de la ayuda internacional, sobre todo suministros de Bélgica y la Unión Europea. Las sanciones han sido un duro golpe para los presupuestos del gobierno, que han provocado una suspensión de los pagos por participación en la misión militar AMISOM (Misión de la Unión Africana en Somalia) en Somalia.

Incluso países que apoyaban diplomáticamente no han ofrecido mucha asistencia económica. Aunque esto puede afectar poco a los principales funcionarios, puede poner a prueba la paciencia de los ciudadanos, si el déficit en el presupuesto de austeridad empeora las dificultades ya exacerbadas por la crisis, como escasez de alimentos, alta inflación, alto desempleo, problemas de financiación con colegios e infraestructura o nuevos impuestos. Por ejemplo, el 29 de diciembre, los empleados de la ciudad de Bujumbura protestaron por retrasos en sus pagos.

La contranarrativa

Funcionarios y manifestantes a favor del gobierno han acusado a los críticos de “difundir división” y desestabilización. El Senado apoyó un contrainforme al informe de Naciones Unidas, y su presidente le pidió a Bélgica que no cooperara con activistas “subversivos“.

En enero del año pasado, los líderes llamaron a los mediadores propuestos de la Unión Africana invasión, antes de que la Unión Africana se retractara, y en agosto, un comunicado rechazó una fuerza policial de las Naciones Unidas en la Resolución 2303 propuesta en el Consejo de Seguridad, dirigido por Francia. Burundi citó asuntos de soberanía, así como el supuesto interés de Bélgica y Francia en revivir antiguos fines imperialistas. Los funcionarios también acusaron a Canadá de apoyar planes de invasión.

Bujumbura acusa a Ruanda de ayudar los ataques rebeldes, casi siempre con poca evidencia, aunque comunicaciones filtradas de las Naciones Unidas anteriormente involucraron al estado ruandés en el entrenamiento de insurgentes. Las relaciones se ha desplomado, con muchos refugiados burundeses en Ruanda, restricciones de viaje y de comercio, y el reinicio de una disputa territorial.

5. Dura realidad: Ruanda ha tenido gran participación en la desestabilización de Burundi. Di evidencias durante la Conferencia de Oslo.

El analista Thierry Vircoulon sostiene que los funcionarios están usando chivos expiatorios extranjeros a modo de distracción de problemas económicos internos y divisiones políticas. Las represiones del gobierno y una diplomacia de línea dura son en nombre de la soberanía y “el pueblo”, que califica a sus oponentes como opositores a la nación.

El gobierno ha sostenido sus propias conversaciones, como una alternativa a la mediación internacional. Sin embargo, el Grupo International Crisis ha descrito esta iniciativa como una “farsa” —sobre todo el informe favorable al gobierno que recomienda cambios constitucionales que consolidan el gobierno de CNDD-FDD-Nkurunziza, incluido el retiro del límite de dos mandatos presidenciales y una reducción a la importancia a los Acuerdos de Arusha, el tratado de paz posterior a la guerra. El presidente se sumó a esto, y sugirió un posible cuarto mandato, que el oponente Jean Minani dice que puede ser el principio para una condición de gobernante vitalicio.

Reacciones

Hay mucha atención internacional por todas partes, y las divisiones dentro de las Naciones Unidas y la Unión Africana han llevado a la inercia. En teoría, EAC tiene influencia económica, pero los gobiernos vecinos están vacilantes y preocupados con asuntos internos.

El status quo “congelado” de violencia política de baja visibilidad y dificultades económicas puede continuar indefinidamente, pese a los esfuerzos en la respuesta. A pesar de serios problemas económicos y presupuestales, Bujumbura parece preparado para esperar la presión, y más sanciones, junto con la insurgencia, solamente refuerza esta mentalidad de asedio.

Los esfuerzos internacionales para dialogar y comprometerse no han sido efectivos, pero existen otras opciones. Apoyar a los medios independientes del país puede ayudar a mejorar el acceso a información confiable. Además, mostrar derechos anteriormente aceptados y observadores policiales podría reducir la violencia y la impunidad.

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