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Líderes estudiantiles de Irán contagiaron la esperanza por el cambio durante el Día Nacional del Estudiante

Students at Iran's Sharif University take part in anti-government protests following the 2009 elections. Source: Wikimedia Commons

Estudiantes de la Universidad de Sharif forman parte de las protestas anti gobierno después de las elecciones del 2009. Fuente: Wikimedia Commons.

El pasado mes de diciembre en la Universidad de Teherán, Amir Kabir, un rebelde estudiante dio un discurso intenso enfocado a lo que él llamo la responsabilidad histórica de la juventud iraní. Este incluyó no solo una feroz crítica hacia las injusticias de la élite gobernante, si no también una dura acusación a la política asesina de Irán en Siria y exige que aquellos que se encuentran en el país tengan el coraje de levantar la voz y defiender lo que es justo. (Ver video completo con subtítulos en inglés).

Las imágenes y discursos que surgieron desde Irán me dejaron verdaderamente orgulloso de ser iraní y sorprendido por la valentía, pasión y los sacrificios hechos por aquellos en el país. También me dieron esperanza, a pesar de la falta de una reforma significativa dentro de Irán y de la desalentadora situación en la región y en todo el mundo.

En su discurso, el estudiante de la universidad Amir Kabir, declaró que es “nuestra obligación y derecho tener conocimiento de estas cosas. Debemos preguntar lo que sucedió en 1988″. La masacre de prisioneros de guerra  en 1988, ha sido uno de los principales tabú en Irán, y recientemente surgió como un asunto público tras filtrarse una grabación en la que el difunto Ayatollah Ali Montazeri es escuchado discutiendo los masivos asesinatos de prisioneros sin un debido proceso legal. En la grabación Montazeri, quien era líder supremo durante la masacre, es escuchado diciendo “desde mi punto de vista, el mayor crimen en la república islámica y por el que la historia nos condenará, ha sido cometido por ustedes, y sus nombres serán escritos en la historia como criminales”.

El estudiante Amir Kabir mencionó la cita de Montazeri en su discurso, afirmando que “la historia nos condenará -si no nos ocupamos de estos problemas”. Continuó enlistando la prolongación de la guerra de Irán e Irak, los asesinatos en cadena y la toma de diplomáticos estadounidenses como rehenes como asuntos que deben ser cuestionados y afrontados abiertamente. Cada uno de esos sucesos han sido temas prohibidos en Irán.

La idea del cambio radical, el idealismo apasionado, y movimientos populares progresivos son raramente asociados con la historia reciente en Irán, que ha sido ignorada por la prensa durante mucho tiempo y brutalmente suprimida por las autoridades. Aun así, este espíritu, este apasionante desafío a la dictadura y la temeraria esperanza por el cambio ha prevalecido en el país a pesar de sufrir una sucesión de dictadura tras dictadura. La sociedad iraní y los movimientos estudiantiles mantienen un rayo de esperanza y orgullo en una nación que continúa luchando por un cambio.

Como en muchos países, los estudiantes iraníes se han mantenido al frente en la líneas del cambio. El 7 de diciembre de 1953, estudiantes de la universidad de Teherán entraron en huelga para pedir apoyo por parte de Estados Unidos en contra de la dictadura del Shah. Esto fue sólo meses después de que un golpe de estado respaldado por la CIA removiera al democráticamente electo Primer Ministro Mohammad Mossadegh. La armada del Shah impulsada por el golpe, abrió fuego contra los estudiantes manifestantes, asesinando a tres personas. El incidente provocó indignación y la fecha se convertiría en el Día Nacional del Estudiante en Irán, para honrar a aquellos que lucharon por la libertad y continúan en ese camino.

El movimiento estudiantil iraní ha desafiado la dictadura y tiranía tanto del Shah como del régimen del clero. Durante las últimas tres décadas han cuestionado presidentes tanto moderados como extremistas. El movimiento de protesta alcanzó su cúspide con la sangrienta protesta estudiantil de 1999 en Teherán, donde docenas fueron asesinados y miles de estudiantes detenidos. Debe hacerse notar que Hassan Rouhani, el actual y supuesto moderado presidente de Irán era entonces secretario del consejo Supremo Nacional de Seguridad, y advirtió a los manifestantes que sus acciones eran consideradas crímenes “que son castigados con la muerte”. Diez años después estudiantes confrontarían al gobierno regresivo de Mahmoud Ahmadinejad, y en el 2009 tomaron parte en las masivas denuncias de fraude electoral y falta de legitimidad del régimen.

Es importante recalcar que a pesar de los intentos por definir el movimiento estudantil como algo centrado en el cambio, los estudiantes universitarios han hecho hincapié en los desafíos por los supuestos reformistas como Khatami y el denominado”moderado” Rouhani. Durante el pasado agosto, 92 grupos de estudiantes enviaron una carta abierta a Rouhani atacando su administración por el incumplimiento a las promesas en cuanto a mejora y progreso. Esto incluye el registro en la lista negra de estudiantes políticamente activos – frecuentemente conocidos como “alumnos estrella“- que son expulsados de universidades y se niegan a reingresar para completar sus estudios. La administración de Rouhani prometió poner fin a esta práctica, una promesa que no ha sido cumplida.

Los estudiantes activistas siguen siendo un blanco para el régimen. Esto incluye a activistas como Arash Sadeghi quien pasó más de 50 días en huelga de hambre mientras cumplía injustamente una condena de 15 años por crímenes políticos.

En su discurso, el estudiante universitario Amir Kabir también hace mención del que es tal vez el tema más urgente de todos: La participación de Teherán en la destrucción de Siria y la masacre de su pueblo. “Creo que la historia nos condenará porque hemos permanecido en silencio frente a Siria y el terrible genocidio que se está cometiendo” declaró el líder estudiantil. En cuanto al tema Ali Motaheri, miembro del parlamento que asistió a la manifestación, dijo, “como representante del pueblo, pregunto, ¿estamos del lado correcto en Siria? Quinientas mil personas han sido asesinadas. Es fácil decir un número, pero una generación completa está siendo aniquilada… sin duda seremos culpables cuando seamos confrontados por las lágrimas de los niños sirios”.

Mientras el mundo observa a Alepo arder, estos jóvenes elocuentemente describen la realidad de la participación de Irán en la destrucción de un país, y ponen su propia libertad en riesgo al alzar la voz en contra de esta injusticia.

Un discurso igual de vehemente fue dado por otro estudiante en la universidad de Tabriz, el cual aclamó la historia del movimiento estudiantil en Irán y condenó el entorno políticamente represivo en el país. Concluyó su discurso desgarradoramente, sutil y desafiante diciendo las siguientes palabras mientras el presentador literalmente le arrancaba el micrófono de las manos:

“Como estudiantes, pueden aprisionarnos y oprimirnos, pero no pueden hacerlo con el movimiento estudiantil, no es algo que pueda ser destruido. Esta idea perdura porque es lo justo. Esta idea encontrará su lugar en nuestra sociedad y en la historia. Si hoy esta bandera cae de nuestras manos, mañana alguien más la levantará… y el futuro es nuestro. Tengan fe en la idea de que el futuro admirará el movimiento estudiantil y los actos de la justicia revolucionaria”.

Sus palabras son interesantes no solo por el contenido, si no porque el discurso incluyó una directa referencia al famoso discurso dado por Mousa Khiabani, uno de los principales líderes de la Organización de Mojahedines del Pueblo de Irán (OMPI) (algunas veces se refieren a ésta como Organización Mojahedin-e Khalq (MEK)) poco después de la revolución de 1979. El discurso del estudiante repetía las líneas de Khiabani casi palabra por palabra al hablar del llamado a una causa justa, y la idea de que aún si uno cae alguien más tomará la bandera y continuará con la lucha. La OMPI ha sido prohibida en Irán, y cualquier asociación con grupos similares puede tener como consecuencia largos períodos en prisión y la pena de muerte.

El discurso del estudiante de la universidad de Tabriz, fue sin duda un reconocimiento al entorno revolucionario que triunfó en las universidades de Irán durante 1970, cuando estudiantes conformaron diversos grupos revolucionarios a lo largo del país y el sentimiento de la inminente victoria sobre las fuerzas de lo antiguo y vil llenaron a todos de un sentimiento de optimismo y esperanza.

Y la esperanza es algo que todos necesitamos en este momento. Siempre he sentido admiración por la historia de Irán, particularmente por sus movimientos revolucionarios y el coraje de sus ciudadanos. Esta vez me recordaron que no son solo vestigios del pasado si no un espíritu que continúa vivo hoy en día. Los discursos de esos dos valientes jóvenes me han dado esperanza en que la verdad, la justicia y el valor aún pueden ser encontrados en Irán, si sabes en dónde buscar.

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