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Puerto Rico celebra la liberación del preso político Oscar López Rivera

Image by Kike Estrada. Used with permission.

Imagen de Kike Estrada. Usada con autorización.

Las celebraciones de júbilo comenzaron el 17 de enero, el mismo día en que el expresidente Barack Obama conmutó la sentencia de Oscar López Rivera, el preso político puertorriqueño que ha estado más tiempo encarcelado.

López Rivera fue acusado de conspiración sediciosa en 1981 y sentenciado a 55 años de prisión federal. Pasó 35 años en la cárcel, 12 de los cuales estuvo en régimen de aislamiento.

José López Rivera, el hermano de Oscar que vive en Chicago, afirmó que fue un día especial para Puerto Rico, territorio que pertenece a Estados Unidos. Expresó su asombro por todo el apoyo que ha recibido su hermano desde distintos sectores en varias partes del mundo. El movimiento para reclamar la liberación de López Rivera atrajo a políticos, activistas y artistas de diversas orientaciones políticas y entornos, desde independentistas, como el congresista estadounidense Luis Gutierrez, y defensores de la estatalidad, como el gobernador de Puerto Rico Ricardo Rosselló.

Campamento contra la Junta, una organización popular de activistas que realizó una acampada frente al edificio de la Corte Federal en San Juan, la ciudad capital, como símbolo de desobediencia civil ante la Junta de Control Fiscal que Estados Unidos impuso recientemente sobre Puerto Rico, fue uno de los grupos que documentaron las celebraciones llevadas a cabo en las calles de San Juan con música tradicional puertorriqueña.

Celebration

Gente celebrando en la Placita de Santurce, San Juan, la noche en que la prensa hizo el anuncio. Foto de Rafael A. Ortiz Mendoza. Usada con autorización.

La liberación de López Rivera sucedió solo dos días antes del Festival Callejero San Sebastián, el cual tiene lugar todos los años, y la alcaldesa de San Juan Carmen Yulín se apresuró a anunciar que la ciudad preparará un evento especial para cuando llegue López Rivera en mayo. La alcaldesa de San Juan también aseguró que López Rivera recibirá un puesto en el ayuntamiento como organizador de comunidades, y que su liberación representa un día de justicia y dignidad para la gente de Puerto Rico.

Sin embargo, en los Estados Unidos, no todas las reacciones ante la reducción de su sentencia fueron positivas. El comentarista político Glenn Beck, estadounidense y conservador, expresó su desaprobación y varios medios de noticias se han referido a López Rivera como un “terrorista”.

López Rivera fue condenado por conspiración sediciosa a causa de estar vinculado con las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, un grupo que llevó a cabo diversos bombardeos en Estados Unidos durante la década de 1970 y comienzos de la década de 1980 para defender la independencia de Puerto Rico, perteneciente a los Estados Unidos. López Rivera sostiene que nunca estuvo involucrado con la violencia y que nunca fue acusado directamente de tramar los bombardeos.

Tampoco dejó de apoyar en ningún momento la independencia de Puerto Rico.

Clarissa López Rivera, la hija de Oscar, respondió a las críticas hacia su padre de esta manera: “Mi papá no tiene sangre en las manos”, y agregó que fue condecorado con una medalla de bronce por sus servicios en la Armada de los Estados Unidos durante la guerra de Vietnam y que fue uno de los organizadores de comunidades más queridos de Chicago.

El historiador Jorge Nieves Rivera publicó en la revista digital 80grados un breve ensayo sobre los primeros presos políticos de Puerto Rico bajo el dominio español en el siglo XIX, en el que estableció un paralelismo entre ellos y López Rivera. En octubre de 1896, 27 miembros activos de sociedades secretas que complotaron para separar a Puerto Rico de España fueron arrestados. El alcalde de Cádiz, España, ordenó su encarcelamiento, pero luego de un año fueron indultados. Nieves Rivera escribe:

Como maestro de historia se me hizo inevitable comparar y contrastar estos prisioneros políticos puertorriqueños finiseculares con el prisionero político Oscar López Rivera. Son sobrados los paralelismos en estas dos historias, tanto en los prisioneros políticos de Arroyo como en Oscar López. En ambos sucesos encontramos que tanto los presos políticos de Cádiz como López Rivera pertenecían a sociedades secretas que conspiraban con fines separatistas, fueron sentenciados por los mismos cargos y enviados a cárceles extranjeras a cumplir sus condenas. Por otro lado, contrastan los elementos de la condena entre ambos casos. A ninguno de los prisioneros políticos por los sucesos de Arroyo se les sentenció a más de diez años de prisión, ni por los cargos de conspiración para la rebelión, ni por los cargos de ataques a las fuerzas armadas.

Global Voices ha estado siguiendo el caso de Oscar López Rivera y el movimiento que pedía su liberación durante varios años. Continúen siguiéndonos para más detalles acerca de su esperado regreso a Puerto Rico, que ocurrirá en el mes de mayo.

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