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Un mapa de los olores de Kiev

Image: Kate McLean

Imagen: Kate McLean

Durante la Navidad en el Reino Unido las personas se sientan en la mesa junto a sus familiares y amigos para cenar, abrir regalos y generar un poco de espíritu festivo. En las vacaciones, Kate McLean, una artista y diseñadora, viajó a Kiev para hacer un poco de turismo inocente en la pintoresca ciudad capital de Ucrania. No lo sabía aún, pero Kiev la estaría esperando.

Kate es conocida por “mapear olores” durante los últimos cinco años en lugares de todo el mundo, desde Milán a Glasgow a Rhode Island; McLean casi que se convirtió en una celebridad. Cuando su vuelo a Ucrania sufrió un retraso masivo de 24 horas, recurrió a Twitter para descargar su frustración.

“Ukranian International Airlines tuvo un problema con los flaps, y me volví loca y tuitié algo en relación a eso, y un periodista de datos de Kiev me escribió”, contó McLean.

El tuit llamó la atención de Andriy Gazin, un hombre que se describe a sí mismo como un “hipster de los datos” y un “procrastitrabajador” que vive en Kiev. Se puso en contacto con McLean para saber si visitaría la Ucrania. “¿Es una visita laboral? Y, ¿te molestaría darnos una charla o algún tipo de presentación?” cuenta McLean que Gazin le consultó.

“Cuando Kate publicó en Twitter que venía a Kiev, me di cuenta que era una buena oportunidad de conocerla y hablar sobre sus caminatas y mapas de olores”, dijo Gazin por correo electrónico. “Fue una decisión bastante espontánea, pero consulté a mis suscriptores de Facebook si conocían dataviz [visualización de datos]… y diez personas quisieron participar”.

Así pues, el 25 de diciembre el grupito “con anotadores que sacamos de distintas conferencias y pedazos de papeles doblados, y un grupo de personas que vino de todo tipo de entornos”, partieron para registrar los olores de Kiev en invierno. Los resultados, en definitiva, son gloriosos.

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La ruta de los caminantes de olores a lo largo de Kiev. Imagen: Kate McLean.

McLean se encuentra en este momento en el proceso de creación de un mapa detallado de dónde se esconden los aromas invernales que flotan en Kiev.

Los “caminantes de olores” registraron los aromas de la ciudad, entre los que se incluyen “las islas de verano”, la “piel de animal húmeda” y el “metal oxidado”. McLean, que es una recién llegada a la ciudad, estuvo plenamente en alerta de los olores que pudieron pasar por alto los locales, que están acostumbrados a olerlos. “El carbón que usaban los puestos de comida en la parte superior de la iglesia de san Miguel… [era] muy, muy particular”, dijo McLean.

“La mayoría estaba asando carne en el grill o en la parrilla, por lo que había olores fuertes provenientes de ahí, pero lo que usaban como combustible era muy distinto… Eran braceros con forma de tambor grandes y sucios que usaban carbón de verdad”. Mientras detalla las dificultades de “identificar” la fluidez del olor, algunos aromas resultaron muy distintivos de Kiev.

“Uno era sobre todo el olor a humo de madera, que venía en todas sus formas. Directamente del carbón y como un olor de fondo. El otro es muy específico en lo que respecta al salo. No es algo que haya visto en cualquier otro lugar del mundo, nunca”, dijo.

Los lugares sagrados de Kiev también presentaron aromas únicos que, según McLean, a los locales les costaba reconocer. “Se trata del labdanum (la resina de la flor de jara) dentro de las iglesias que se utiliza como incienso, y que acá se llama laddanik. La olí, pero no era parte de la caminata de olores, nadie la había anotado… había suficiente de ese olor a incienso o vela que flotaba a través de las puertas de madera para que yo la distinguiera”, explicó.

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“Es un olor verdoso durante el invierno, como la uva silvestre, seca y vieja de los adornos del árbol de Navidad, que se huele en la calle… Diría que es el olor a las islas de verano en invierno”. Imagen: Kate McLean.

Mientras que para McLean la excursión a lo largo de Kiev fue una introducción novedosa a la ciudad, para los locales fue una forma de experimentarla a partir de una perspectiva nueva e intrigante de algo conocido. “Trabajé durante diez años en la industria farmacéutica”, dice Anastasiya Fesenko. “La caminata de olores fue para mi como una ventana nueva a un país al que amo”, declaró. “La inspiración está por todos lados: hierbas, flores, aire fresco y árboles… Lo que más me sorprendió es la cantidad de aromas que me rodeaban”.

Gazin se dio cuenta de que mapear los olores de la ciudad puede abrir nuevas posibilidades para conceptualizar Kiev. “Supongo que lo primero que te das cuenta durante la caminata de los olores es que nunca antes experimentaste la ciudad a través del olfato. Por supuesto que uno distingue distintos aromas todos los días, como el café, la gasolina, una panadería, los perfumes, etc. Pero nunca antes intentaste combinarlos a todos juntos… o de describir un lugar en particular o la ciudad en general”, explicó, mientras destacaba las distintas formas en expansión en que los científicos de datos mapearon distintos espacios, incluido el trabajo de novatos como what3words, que clasifica espacios en bloques de tres por tres, en “códigos postales” de tres palabras. 

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“El color de la rama de pino.” Imagen: Kate McLean.

“De lo que no me di cuenta es que de verdad podemos describir diferentes partes de la ciudad a través de ciertos aromas”, declaró Gazin.

La fusión más poderosa de olores de Kiev parece estar en Zhytniy Rinok. Según explica Gazin, este lugar parece “un museo de olores diferentes: carne y pescado crudo, y leche y miel, especias y frutas, pero también elementos caseros como papel de empapelar y ropa”.

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“Hueco de la ventana de un edificio abandonado. Aire viciado y metal oxidado.” Imagen: Kate McLean.

McLean escribió, citando uno de los hallazgos de un compañero de equipo: “Tienes en verdad todas las estaciones que existen aquí dentro: está el invierno, el verano, la primavera, el otoño, todas están presentes en ese mercado único”, explicó. “El verano se olía en las frutillas, el otoño en las granadas… al entrar al mercado se olía el glintwein (invierno), y luego la primavera se olía en alguien que vendía hierbas frescas en una esquina que (a) se veían muy verdes y (b) se veían muy frescas… Un aroma volátil de hojas provenía de las hierbas. Así que todos fueron capaces de visualizar hacia el final”.

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“Olor a mercado antiguo: no es agradable, no es fresco, como a piel de animal húmeda y el agradable aroma claro de las frutillas, ¡como una isla de alegría! :)” Imagen: Kate McLean.

Naturalmente, sin embargo, las estaciones del año inciden “en gran medida” en la forma en que los olores se perciben y se transmiten, explica McLean. “Fue una de las cosas de las que hablamos al comienzo. Los olores necesitan, de hecho, el calor para poder volatilizarse. A medida que el clima es más cálido, hay una mayor cantidad de moléculas de olor en el aire… el olfato humano también disminuye con el clima frío. Tenemos dos agravantes: hay menos olores y tenemos menor capacidad para detectarlos”.

El mapa puede convertirse en un activo valioso, y no solo para las personas que no pueden ir a Kiev para respirar el aire. Una de las mujeres del grupo de McLean casi no tiene la capacidad de oler, cuenta Gazin. “Ella se sumó a la caminata solo para poder experimentar la ciudad a través de lo que otras personas pueden oler”.

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