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Así se gastan bromas en la era Trump

El cómico Hari Kondabolu suma audiencia con sketches que versan sobre raza, identidad o política

Esta historia, escrita por Sarah Birnbaumse publicó originalmente en PRI.org el 1 de febrero del 2017. Republicamos aquí una versión ligeramente modificada como parte del acuerdo de intercambio de contenidos entre PRI y Global Voices.

El cómico Hari Kondabolu tiene un plan malvado. Pretende acabar con la orden decretada por el presidente Trump que prohibe la entrada de viajeros procedentes de la mayoría de países musulmanes, usando un arma secreta: un chico de la banda británico-irlandesa One Direction.

El primer paso: reunir a la banda original compuesta por los cinco integrantes y traer de vuelta a Zayn Malik, que abandonó la banda para emprender una carrera en solitario. «Después deberían organizar una gira mundial, que incluyera las principales ciudades de Estados Unidos. Aunque, hay un problema: Zayn Malik es musulmán, lo que significa que One Direction no podrá venir a Estados Unidos, y eso va a decepcionar y enfadar a millones de chicas adolescentes. ¡Las adolescentes son la voz de la política más poderosa y desaprovechada de este país!… Si se activan, generarán el caos».

Kondabolu presentó por primera vez su plan en diciembre del 2015, mucho antes de que Trump fuera elegido, pero después de que el entonces candidato a la presidencia hiciera unos comentarios defendiendo «un bloqueo total a la entrada de musulmanes en Estados Unidos». El 27 de enero del 2017, el presidente Trump firmó una orden presidencial que prohibía, durante 90 días, la entrada al país de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, que incluían Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen; y suspendía permanentemente el programa de acogida a refugiados sirios.

Aunque, él asegura que su idea todavía podría funcionar. «Ya nada me parece descabellado. Donald Trump, un multimillonario destacado de un reality show, es el presidente de Estados Unidos. Así que, ahora mismo, mi plan parece bastante plausible».

Desde el ascenso del ex presentador del programa Celebrity Apprentice hasta convertirse en el líder del mundo libre, Kondabolu ha estado reflexionando sobre el papel del humor en la política; especialmente en el aspecto de la doble moral a la hora de convertir una mala noticia en un chiste con gancho.

«Hay algo en todo esto que resulta inadecuado en varios aspectos, teniendo en cuenta la gravedad del tipo de cosas de las que estamos hablando», dice él. «Estamos hablando de deportaciones masivas, y si lo comparamos con otros regímenes fascistas anteriores, el coste que implicó en la vida de las personas, junto con la separación de las familias… es bastante duro».

Lo que deja a los humoristas en una posición comprometida. «Si a ti (como miembro del público) te dicen que no te va a hacer gracia lo que van a decir porque es muy duro, o si no te lo dicen, y soy yo el que te lo dice, eso es demasiado para digerir».

Además de esto, los cómicos se enfrentan a otro reto estos días: el público está cada vez más polarizado. Durante un programa de comedia celebrado en Boston en noviembre, Wanda Sykes fue abucheada por el público tras hacer bromas sobre Donald Trump.

Kondabolu afirma que a él también le abuchean, y la división política es evidente en las giras que hace por el país. Por ejemplo: «una vez estaba haciendo un número en Seattle, y en el momento que me metí en política, el ambiente se recrudeció. Fuera lo que fuera lo que les afectó… fue demasiado». En otra ocasión, Kondabolu recuerda que estaba haciendo un número sobre el aborto y los derechos de las mujeres, y alguien del publico le gritó que iba a ir al infierno.

«Hacía tiempo que no me pasaba», afirma, entre risas, con resignación. «Era algo retro, algo pasado, era una sensación que no había experimentado en una década: el hecho de que la gente no quisiera hablar de aquellos temas y que no le gustara que alguien expresara con vehemencia su opinión. Era algo extraño».

Kondabolu se ha planteado hacer pequeños cambios en su personaje para atraer a las masas más susceptibles. «Muchas veces me he preguntado: ¿cómo puedo ser más cercano? Tengo una familia. Mi vida es muy parecida a la de la mayoría de personas que no suelen hablar de ello. ¡Debería hablarles de ello! Porque, además de ser una táctica, es una manera de hacer humor del bueno, es humor del bueno porque el público te ve tal como eres. Y yo creo que debería hacer mayor uso de él.

Un cómico que inspira cercanía en sus números es Aziz Ansari. Kondabolu dice que vio su último monólogo en el programa Saturday Night Live.

Ansari actúa con pericia. Por un lado, reprende a los partidarios de Trump a los que compara con los fans del rapero estadounidense Chris Brown, quienes aman su música, pero no les agrada sus otros aspectos de su vida (entre otros problemas con la justicia, Brown se declaró culpable en el 2009 por un delito grave de agresión a su novia de aquel tiempo, la cantante Rihanna). Pero, por otro, también se dirige a los del otro bando, advirtiendo a los estadounidenses que «sean cautos, ya que, no podemos demonizar a todas las personas que votaron a Trump».

Kondabolu afirma que el estilo conciliador de Ansari es una forma de hacerlo. Pero, probablemente, no le funcionaría.

«No creo que ese sea mi estilo», dice Kondabolu. «Creo que Aziz, en Saturday Night Live, se encuentra en un foro, en el que se dirige a todo el país. Yo soy mucho más agresivo. Suelo estar en el lado de la intransigencia, no quiero un término medio».

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