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Twitter con pies de plomo en Rusia

Imagen de Pixabay y el servicio de prensa del Kremlin. Editada por Kevin Rothrock.

El 9 de febrero, el usuario de Twitter “The OSINT” publicó una captura de pantalla de un inusual correo electrónico que recibió de Twitter explicando que algunos de sus tuits no estarían disponibles en Rusia debido a una petición de bloqueo del Roskomnadzor, la agencia que vigila los medios rusos, responsable de censurar el material considerado ilegal.

En el correo, Twitter explicó que los requerimientos establecidos por la Oficina del Fiscal General en 2015, que ajustaban y ampliaban una ley de 2006 sobre regulación de información, justificaban la petición del Roskomnadzor. Las condiciones del fiscal general en 2015, que enmendaron la llamada “Ley Lugovoy”, permiten la restricción de recursos informativos que “animen disturbios de las masas, actividades extremistas, o la participación en acciones masivas”. Esos requisitos han sido utilizados para censurar a varias medios de información, incluyendo Twitter, el servicio de almacenamiento web Github y diversas publicaciones ucranianas.

Roskomnadzor ha usado argumentos legales similares para ordenar a los servidores de internet rusos que restrinjan el acceso a blogs dirigidos por influyentes figuras de la oposición, incluyendo a Alexei Navalny y Gary Kasparov.

Según Twitter Legal, algunos de mis tuits serán ahora censurados en Rusia por petición del gobierno.

No es de sorprender que The OSINT —colaborador anónimo de la plataforma de periodismo ciudadano Bellingcat— esté en la mira de Roskomnadzor, dada la ira que Ballingcat ha desatado por parte del Kremlin y los medios rusos al informar sobre la corrupción en Rusia, la guerra de Moscú en el este de Ucrania y el derribo del vuelo MH-17. Es probable que la frecuente crítica de The OSINT a a política rusa y los medios controlados por el estado convirtiesen al usuario en objeto de censura.

Aunque se han quejado sobre “contenido extremista”, no tengo la menor duda de que me quieren silenciar por hablar en contra de los “putinistas”.

Pero The OSINT no es el único usuario con tuits bloqueados en Rusia. El gobierno ruso presenta miles de peticiones cada año a Twitter para eliminación de contenido, presumiblemente usando los procedimientos de Peticiones de Eliminación de Contenido de Twitter para las agencias gubernamentales. Este procedimiento requiere que las agencias gubernamentales demuestren cómo el contenido de la web viola la ley local. Si la empresa aprueba la petición, el contenido en cuestión será censurado o “geobloqueado” dentro del país.

Según el más reciente informe de transparencia de Twitter, de enero a junio de 2016, las autoridades rusas hicieron 1.599 peticiones de eliminación de contenido y denunciaron a 1.698 cuentas por violaciones de la ley. Twitter restringió 10 cuentas y geobloqueó 182 tuits dentro del territorio ruso durante ese tiempo, poniendo a Rusia entre los seis países que más peticiones de bloqueo tienen aprobadas por Twitter.

Esta tendencia no es totalmente nueva: 2015 fue testigo de un aumento masivo en el número de peticiones rusas para bloquear contenido. Aun así, Rusia no es nada en comparación del indiscutible líder de la lista, Turquía, donde Twitter geobloqueó más de 1.500 tuits y 22 cuentas solo en la primera mitad de 2016.

Ambos países tienen un Tratado de Asistencia Jurídica Mutua con Estados Unidos, lo que puede forzar a empresas como Twitter a cumplir con las peticiones de gobiernos extranjeros si estas se presentan por los caminos adecuados y acompañados por una orden judicial. Pero solo Turquía parece haber hecho uso de este procedimiento en 2016, lo que puede explicar sus elevadísimos números.

Fuente: Twitter

Ya en 2017, varias populares cuentas paródicas relacionadas con Rusia fueron eliminadas temporalmente de Twitter. La web dijo inicialmente que era debido a violaciones relacionadas con las cuentas paródicas, pero las restauró después, según parece, de determinar que su intención paródica estaba lo suficientemente clara. Aunque el bloqueo temporal resultó en protestas de algunos rincones de la comunidad de Twitter, la decisión de obstruir estas cuentas fue tomada como resultado de las sospechas de que violaban las condiciones de uso de Twitter. Las acciones de Twitter contra estas cuentas probablemente fuese el resultado de las denuncias de otros usuarios, más que peticiones directas del estado.

Pero es fácil preguntarse si Twitter ha hecho alguna concesión con las peticiones del gobierno ruso en un esfuerzo de poder seguir activo en territorio ruso. En la primavera de 2015, Roskomnadzor envió amenazas explícitas a Facebook, Google y Twitter, con instrucciones de que aceptasen las peticiones de la agencia sobre “contenido extremista”, o se arriesgaban a ser multadas o directamente prohibidas. Es más, Rusia ha intentado forzar a las empresas de internet extranjeras a almacenar los datos de sus usuarios en suelo ruso –un requerimiento que Twitter y otras compañías han podido evadir hasta ahora. No obstante, en noviembre de 2016 la web social profesional LinkedIn fue bloqueada de forma efectiva en Rusia por violar esta ley. Se interpretó este movimiento como un intento de presionar a las empresas extranjeras para que empezasen a almacenar datos en los servidores de Rusia.

Como consecuencia, plataformas como Twitter parecen tener que andarse con pies de plomo, tratando de encontrar un equilibrio que les permita mantener, al menos nominalmente, su exigencia de apoyar la libertad de expresión, y a la vez evitar su expulsión de Rusia. Este enfoque sugiere que se prefiere llevar a cabo una censura selectiva en lugar de arriesgar la expulsión total de países como Turquía y Rusia.

Desde el Movimiento Verde de Irán en 2009, Twitter y otras plataformas de redes sociales han sido ampliamente consideradas como claves del libre movimiento de la información ante los gobiernos opresivos. Sin embargo, países como Rusia y Turquía han respondido a la innovación tecnológica con innovación legal, como la ley de localización de servidores, dejando a empresas como Twitter, que han construido gran parte de su marca sobre la base de la libre expresión, en una posición muy complicada.

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