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Periodista palestino relata días de tortura y misteriosas inyecciones a manos de inteligencia palestina

Sami al-Saai ha sido anteriormente arrestado por las autoridades israelíes por “incitación” en Facebook. Autor de la foto: perfil de Facebook del periodista.

La Autoridad Palestina (AP) se está enfrentando a acusaciones de grupos de derechos por haber sometido al editor de noticias y reportero Sami al-Saai a tortura “brutal“.

Al-Saai fue arrestado por los Servicios de Inteligencia Palestina el 2 de febrero de 2017 en Tulkarem, su ciudad natal en la Ribera Occidental, cuando fue citado por investigación. Lo acusaron de “incitar al conflicto sectario” en sus publicaciones de Facebook. El 8 de febrero un tribunal ordenó su liberación bajo fianza. Al-Saai pagó la fianza, pero no fue liberado. En cambio, fue transferido a la prisión de Jerichó.

Después de pasar 20 días bajo arresto, Al-Saai fue liberado de la prisión de Jericó el 22 de febrero, de donde dijo que fue torturado por los servicios de inteligencia palestina.

Al-Saai trabaja para la televisora local e independiente Al Fajer Al Jadeed, donde informa de los avances políticos locales en la gobernación de Tulkarem. En 2016, en un proyecto no relacionado con su trabajo en Al Fajer Al Jadeed, envió una serie de informes sobre prisioneros políticos palestinos en Israel y la Ribera Occidental a Hamás, movimiento militante islamista que gobierna el conflicto de Gaza, y es el principal rival político del partido nacionalista Fatah, que controla la Autoridad Palestina. Al-Saai sospecha que su trabajo fue el pretexto para su detención.

Los informes sobre la tortura de al-Saai salieron a la luz después de que su madre lo visitara en prisión, donde le contó que lo torturaron todos los días y lo obligaron a confesar crímenes que no había cometido. Dijo que su hijo fue golpeado y colgado de los marcos de las ventanas y paredes. Fue forzado a permanecer en esa situación durante largos períodos, privado de sueño por días y confinado en una pequeña y fría celda sin colchón ni mantas. Al-Saai también le contó a su madre que le inyectaron una droga desconocida cuatro veces al día.

Hablando en los medios locales, su mujer advirtió que podría morir por la tortura. “Abrand una casa funeraria para mí, sabrán de mi muerte muy pronto”, le dijo al-Saai a su mujer en un angustioso mensaje enviado por su madre.

La Fiscalía Pública de Palestina niega rotundamente estos informes, y aclara que inspeccionaron el lugar de la detención en Jerichó sin encontrar ninguna prueba de tortura a presos.

Bajo la Ley Básica palestina, cualquier persona acusada de un crimen es inocente hasta que se demuestre lo contrario. La ley también garantiza que el “crimen y el castigo deberán ser determinados únicamente por la ley” y que el “castigo será impuesto únicamente por orden judicial” (artículo 15).

El sindicato de periodistas palestinos también ha negado que al-Saai fuese torturado. El sindicato ha señalado en un comunicado que cuando un grupo de sus miembros visitó a al-Saai en prisión, este les confirmó que las noticias sobre su tortura eran sólo un falso rumor. Al-Saai se retractó de su declaración tras su liberación, explicando que tenía miedo de hablar porque se encontraba bajo amenaza.

Inmediatamente después de su liberación, habló sobre lo que realmente le ocurrió en prisión en una llamada telefónica con Fadi Arouri, fotógrafo y periodista de Ramala y uno de los comentaristas con más seguidores de Facebook en Palestina. Al-Saai dijo a Arouri:

They would tie my hands to the back with a rope, tie that rope to a longer one, and hold me and hang me from the ceiling of the cell…They tied me with a rope, with my hands to the back, and dragged me while telling me to walk like a dog

Me ataban las manos a la espalda con una cuerda, luego atarban esa cuerda a una más larga, y me colgaban del techo de la celda… Me ataron con una cuerda, con las manos a la espalda, y me drogaron mientras me decían que caminara como un perro.

Al-Saai también dijo que las autoridades abrieron su cuenta de Facebook y leyeron sus conversaciones con otra personas, y que la oficina central de investigación de los servicios de inteligencia palestinos le ofreció “protección, dinero y una carrera prometedora en los medios de comunicación a cambio de su confesión”.

El sindicato de periodistas, cuya visión es defender los derechos profesionales, económicos, sociales y humanos de los periodistas palestinos y apoyar la libertad de expresión en Palestina”, todavía no ha reaccionado a la nueva revelación de al-Saai. En su comunicado anterior, el sindicato afirmó que la detención del periodista no estaba relacionada con su trabajo, ni tampoco era un caso de violación de la libertad de prensa, y que estos periodistas, por virtud de su profesión, no están exentos del cumplimiento de la ley.

En su conversación con Arouri, al-Saai explicó que había trabajado en un proyecto de cuatro meses enviando informes a Hamás con una lista de los prisioneros políticos palestinos en Israel y en la ciudad de Tulkarem en la Ribera Occidental. Mientras estaba en prisión, los servicios de inteligencia palestina le acusaron de recibir fondos para reclutar nuevos miembros para Hamás. Al-Saai negó estas acusaciones y notó que no existe ninguna ley que prohíbe a los periodistas trabajar para organizaciones políticas.

Al-Saai ha sido arrestado anteriormente por sus publicaciones en línea. En 2016, las autoridades israelíes lo detuvieron y acusaron de “incitación” en Facebook. Fue sentenciado a nueve meses en prisión, y fue liberado en noviembre de 2016.

Ya sea que este arresto de al-Saai por parte de la AP esté relacionado con su trabajo como periodista o no, la tortura de prisioneros palestinos, incluyendo a periodistas y activistas, en manos de la Autoridad Palestina es un asunto serio. Los defensores de derechos humanos han documentado numerosos casos donde periodistas palestinos fueron detenidos, humillados y torturados por expresar sus críticas hacia la PA, o por su afiliación con su partido rival Hamás.

El Centro de Desarrollo de Libertad de Medios Palestinos (MADA por su nombre en inglés) ha documentado 134 casos de violaciones de libertad de prensa de la Autoridad Palestina en la Ribera Occidental, y en Gaza del gobierno de Hamás en 2016. Esto incluye, entre otros, llamamientos e interrogatorios, detenciones y arrestos, impedimento de cobertura, ataques físicos, confiscación de equipos y redadas contra las caas de los periodistas o los medios de comunicación.

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