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Con toma de importante estación de TV, ¿está en riesgo la libre expresión en Georgia?

Personal, simpatizantes de Rustavi2 y destacadas figuras públicas, que incluyen a la primera dama de Georgia, Maka Chichua (izquierda), reunidos afuera de los estudios de la estación de televisión el 3 de marzo (captura de pantalla de informe de Rustavi2).

Este artículo es el sitio web asociado EurasiaNet.org escrito por Giorgi Lomsadze. Se reproduce con autorización.

Los periodistas de la última gran empresa televisora de oposición en Georgia están atacando y negándose a cumplir una orden judicial que modifica la estructura de propiedad de la estación. Dicen que sería la muerte de los medios independientes en el país.

Desafiantes simpatizantes montaron carpas fuera de los estudios del canal de televisión Rustavi2, formando una cadena humana frente al edificio como respuesta a una decisión de la Corte Suprema del 2 de marzo de devolver la propiedad de la estación al empresario Kibar Khalvashi. “Seguiremos con nuestro trabajo y seguiremos en el aire”, dijo el director general de Rustavi2, Nika Gvaramia, flanqueado por el equipo de noticias de la empresa mientras hablaba.

Sueño Georgiano, el partido de gobierno, ha criticado a Rustavi2 por mucho tiempo como medio perpartidista, que apoya al autoexiliado expresidente de Georgia, Mikheil Saakashvili. Pero Rustavi2 también ha sido imprescindible por su cobertura crítica del desempeño de Sueño Georgiano. La cadena puede estar camino a un punto muerto con agentes del orden, pues ha movilizado a partidos políticos de oposición, grupos de la sociedad civil y destacadas figuras públicas para desafiar la ejecución de la resolución judicial.

El 2 de marzo, la Corte Suprema rechazó la apelación de la empresa de una resolución anterior para reponer a Khalvashi como propietario mayoritario. La empresas y quienes la apoyan sostienen que el partido Sueño Georgiano y su fundador, el oligarca Bidzina Ivanishvili, tuvieron influencia en la decisión de la Corte Suprema para llamar al orden a la recalcitrante estación. Los funcionarios del gobierno niegan haber intervenido en el caso, e insisten en que la disputa por la propiedad es de naturaleza estrictamente comercial.

Sin embargo, los principales vigilantes de derechos humanos y grupos de defensa de libertad de información de Georgia unieron fuerzas para criticar la resolución de la Corte Suprema y pronunciamientos anteriores de cortes de instancias inferiores, y describen las decisiones como legalmente dudosas. “Las tres instancias de procedimiento judicial, así como el resultado final, no cumplen con los requisitos de toma de decisiones judiciales independiente, y aumenta nuestras dudas sobre la cruda interferencia del gobierno”, dijeron varios destacados grupos de la sociedad civil de Georgia, incluida Georgia Transparencia Internacional en una declaración conjunta.

La embajada de Estados Unidos en Tiflis dijo que “ve con preocupación” la decisión de la Corte Suprema que “podría en efecto limitar el acceso a voces de oposición a los medios de difusión georgianos”. Vigilantes internacionales de libertad de medios, como Freedom House, expresaron preocupaciones similares.

Gvaramia,  jefe de Rustav2, dijo que él y su personal quieren comprarle la empresa a Khalvashi –oferta que el empresario descartó rápidamente. Dijo que esa transferencia podría hacer que la estación regresara a las manos del autoexiliado expresidente Mikhail (Misha) Saakashvili. “Mientras exista la amenaza de Misha, no vendo la empresa de televisión”, dijo Khalvashi.

El empresario sostiene que fue obligado por el entonces presidente Saakashvili a ceder su participación mayoritaria en Rustavi2 en 2006. Gvaramia ejerció como ministro de Justicia, y luego dirigió el Ministerio de Educación durante el gobierno de Saakashvili. Conversaciones telefónicas filtradas de 2016 sugerían que Gvaramia y Saakashvili mantiene contacto cercano, incluida participación en sesiones de estrategia para mantener a raya lo que describen como una toma del gobierno de Rustavi2.

Muchos analistas de medios dicen que la decisión judicial sería en acto final de una asidua campaña llevada a cabo por Sueño Georgiano para neutralizar la función de vigilancia de los medios masivos. Inicialmente, en sus los primeros días del gobierno, Sueño Georgiano se le reconoció haber roto con el control gubernamental de la época de Saakashvili de las ondas de radio nacionales, que en ese tiempo estaban dominadas por tres canales de noticiasRustavi2, Imedi y Public TV. Pero los observadores dicen que Sueño Georgiano luego hizo su propia toma de las cadenas de noticias de televisión, donde la gran mayoría de georgianos obtiene información sobre las acciones del gobierno.

“Hemos visto al gobierno avanzar lento pero seguro para usurpar el espacio de los medios, centrándose principalmente en la televisión”, dijo Nino Danelia, profesor de estudios de medios en la Universidad Ilia Chavchavadze de Tiflis.

Imedi TV canceló dos importantes programas de actualidad en 2015 entre afirmaciones de presión del gobierno. La cadena absorbió una estación pequeña, independiente, Maestro, y luego de fusionó con GDS, estación propiedad de Bera, hijo del multimillonario Ivanishvili. Imedi TV ahora tiende a los chismes de celebridades y entretenimiento informativo, y en gran parte es afín al goiberno. En febrero, Public TV anunció controvertidos planes de suspender programas políticos citando la necesidad de mejorar equipo y contenido.

Rustavi2 era considerada como la última resistencia que funcionaba más allá de la influencia de funcionarios de Sueño Georgiano. Un grupo opositor, el Partido Republicano, llegó a advertir en una declaración el 3 de marzo que la resolución judicial sobre Rustavi2 es un momento de quiebre en la experiencia posoviética de Georgia, donde un sistema pluralista está dando paso a la “formación de un régimen autoritario”.

“Sueño Georgiano ya tiene control total de otras instiuciones democráticas, como el gobierno ejecutivo, el Parlamento y, como hemos visto, la judicatura, así que ahora el objetivo es sumisión total de los medios de noticias”, dijo Danelia.

Sueño Georgiano y el primer ministro Giorgi Kvirikashvili negaron esas afirmaciones y pidieron que se respete la decisión judicial. El gobierno “no ahorrará esfuerzos para proteger la libertad de medios medios en el país”, dijo la oficina del primer ministro en una declaración.

La disputa por la propiedad de Rustavi2 data de la época de Saakashvili, cuando la empresa atravesó cambios de propiedad bizantinos, supuestamente orquestados por el gobierno. Fundada en 1994 en el pueblo de Rustavi, a 20 minutos de Tiflis, Rustavi2 ganó popularidad por transmitir y exponer corrupción y estancamiento durante el gobierno del fallecido presidente, Eduard Shevardnadze. Luego se convirtió en el canal de noticias más visto del país, y Rustavi2 tuvó un papel fundamental en catalizar la Revolución Rosa, que llevó a Saakashvili al poder.

Dos fundadores originales de la empresa, los empresarios Davit Dvali y Jarji Akimidze, sostuvieron que el gobierno de Saakashvili los privó de la estación en 2004. Khalvashi fue visto entonces como uno de los favoritos del gobierno para asumir Rustavi2, pero se dice que también fue obligado a vender su participación después de enemistarse con el gobierno.

Khalvashi y los dos fundadores originales se convirtieron en improbables aliados en la actual disputa por la propiedad, y el empresario ha ofrecido dar la mitad de su participación a Dvali y Akimidze si la corte lo repone como el dueño mayoritario de la estación. Aunque parece que luego de la decisión de la Corte Suprema, Khalvashi se retractó de esa promesa.

Con la decisión judicial vigente, muchos observadores de medios y líderes de la oposición pintan un futuro oscuro para la libre expresión en Georgia. Gvaramia dijo que lo qe está en riesgo finalmente era “si existirá libre expresión en Georgia, o si la democracia tendrá una oportunidad en Georgia, [y] si Georgia será parte del espacio euroatlántico”.

Otros observadores están cautelosamente optimistas de que el gobierno no podrá controlar el flujo de información. “Ningún gobierno georgiano ha ganado una batalla con los medios”, dijo Danelia, el profesor de estudios de medios. “Puede tomar mucho tiempo, pero al final el gobierno perderá”.

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