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En Paraguay continúan las protestas y se confrontan reflejos preocupantes de un pasado reciente

Fotografía de Male Bogado publicada originalmente en el medio DX y usada aquí con permiso.

El siguiente artículo fue elaborado con la colaboración de Osmar Cáceres, del medio DX

Dos días después del incendio al Congreso que puso al Paraguay en el centro de las noticias internacionales se hace un recuento de los daños, se discute la fragilidad de la democracia en el país, la enmienda constitucional que inició todo y se mira con preocupación la represión que trae de vuelta los dolorosos recuerdos de la dictadura stronista (1954-1989).

La #Enmienda

La toma al Congreso tuvo lugar luego de que en una sesión paralela y secreta se aprobase una enmienda constitucional que permitiría la re-elección del presidente Horacio Cartes después de 2018. La reforma responde a una enmienda hecha a la Constitución paraguaya después del regreso a la democracia en los años 90 que no permite la reelección ni del Presidente, ni del Vicepresidente “en ningún caso”. Para muchos, éste sería el primer paso para el enraizamiento de un gobierno considerado ya como autoritario y con poco interés por los extractos más vulnerables de la población:

Llamados internacionales al diálogo

A petición de líderes internacionales, los representantes gubernamentales accedieron a llevar a cabo un diálogo con los opositores de la enmienda. Sin embargo, el jefe de Estado dejó claro que no renunciaría a la posibilidad de ser reelecto y sus detractores rehusaron unirse a la mesa de diálogo si el proyecto de reelección no se descarta por completo.

Mientras tanto, las movilizaciones continúan y distintos grupos convocan a la gente a salir a las calles a pesar de las fuertes represiones policiales del fin de semana y de la amenaza latente de nuevas intervenciones policiales. Las autoridades anunciaron controles estrictos, en particular contra quienes intenten acercarse al centro de la capital, Asunción, desde cualquier parte del país. El objetivo, sostienen, es evitar “vandalismo” a través de trabajo “preventivo”.

Al mismo tiempo, medios como Kurtural comparten información difundida por el medio El Surtidor recordando a la población el potencial que puede tener el Estado para mantener la vigilancia:

Represiones con un amargo sabor familiar

En las redes circulan constantemente los números que quedan como consecuencia de la actuación policial. Medios independientes y organizaciones políticas han denunciado distintos modos de abuso. El momento cumbre de la represión vino con el asesinato de Rodrigo Quintana, un joven militante del partido de oposición Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) por parte de la policía:

Kurtural compartió también hizo un conteo de de las víctimas:

Al mismo tiempo, difundió los hechos más importantes luego de la toma del congreso:

Por su parte, Veleto relata parte de los hechos y la confusión en el medio DX:

La “parafernalia” con la que se desarrollaron los hechos de aquel día y aquella noche (cientos de apresados sin orden judicial, represión a manifestantes, y hechos de conocimiento nacional e internacional) […] generaron muchas dudas al principio […] Y las versiones oficiales, solo han generado más dudas y [han profundizado] la desconfianza hacia los ya poco fiables organismos de seguridad del Estado.

Y continúa:

Pero todo quedó “más claro” cuando vimos las grabaciones del circuito cerrado del local del PLRA [partido de oposición donde fue asesinado Quintana…] Muy por el contrario de las versiones oficiales, se vio a una Policía Nacional harto-agresiva y con una intencionalidad desconocida. Digo “más claro”, porque en la medida en que más vamos conociendo sobre los hechos y las personas involucradas y las condiciones anteriores y posteriores al asesinato, notamos que poco o nada sabemos sobre el oscuro trasfondo de todo esto.

Desde la página principal de la organización política Kuñu Pyrenda también se hicieron denuncias de maltrato a manifestantes por parte de la policía y se unieron a una de las preocupaciones más extendidas en las conversaciones en línea: los recuerdos de la violencia en los tiempos de la dictadura sostenida por Alfredo Stroessner durante 35 años, considerada una de las más brutales en la historia de América del Sur.

[…] repudiamos la detención arbitraria de personas, la violencia de género hacia las mujeres detenidas que denunciaron haber sido desnudadas en dependencias policiales y la violencia ejercida hacia las personas LGTBI […] Es el mismo terror desatado en los atropellos a las comunidades campesinas con desalojos violentos, en los ataques a comunidades indígenas y en las violaciones de derechos humanos bajo múltiples circunstancias […] La historia nacional está cargada de sucesos violentos que han marcado el devenir social y político de nuestro pueblo […] Expresamos nuestra grave preocupación ante el resquebrajamiento de la posibilidad de convivencia democrática y pacífica en el Paraguay, en riesgo permanente por la pugna de intereses políticos y económicos mezquinos

Bajo el hashtag #DictaduraNuncaMás, las redes insistieron en la importancia de no dejar pasar los abusos de poder con los que, sostienen, comenzaron las revueltas:

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