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Si quieres saber qué está pasando con la tecnología en Cuba, lee más allá de los titulares

Mujeres reunidas alrededor de un dispositivo móvil en un punto de acceso wifi. Playa, La Habana. Foto de Ellery Biddle.

“Cuba reduce costos de internet”.

“Cuba firma acuerdo con Google para acceso más rápido a internet”.

“¿Emprenderá Cuba la revolución de internet?”

Estos recientes titulares de AFP, Al Jazeera y BBC, respectivamente, pintan la imagen de una sociedad que luego de casi seis décadas de dictadura y casi dos de “aislamiento digital”, finalmente está entrando en la escena mundial de internet. Pero los artículos que siguen, publicados por respetados medios de comunicación, ofrecen una imagen mucho más realista de un país donde el acceso a internet es momentáneo, la calidad de la conexión es mala y los costos de estar en línea son astronómicos..

Otro ejemplo reciente de un artículo de Associated Press que tenía el titular: “Cuba ve explosión en acceso a internet mientras crecen vínculos con Estados Unidos”. La versión traducida de ese artículo, publicado el mismo día, ofrece una versión diferente y más cercana de la historia con este título: “Cuba tiene singulares maneras de ingresar a internet”.

Capturas de pantalla en inglés y español del artículo de Andrea Rodriguez en AP. “El título en español presenta claramente el tema central; la versión en inglés hace algo muy diferente”.

El artículo fue escrito por Andrea Rodriguez de Associated Press. Ella es originaria de Argentina y ha trabajado en la oficina de AP de La Habana más de diez años, y en este artículo ofrece una descripción bien investigada del piloto, incluida una serie de detalladas anécdotas sobre las diferentes manera que los cubanos se ponen en línea o usan tecnologías de red para el trabajo, educación y comunicación con amigos y familia. También señala un nuevo programa estatal de telecomunicaciones que permitirán a los cubanos pagar por conexiones a internet en casa bien $15 o $115 al mes, por 30 horas de servicio.

Los textos de las versiones en inglés y español son el reflejo una de la otra —lo que se llama traducción directa. Pero mientras el título en español presenta claramente el asunto, la versión en inglés hace algo muy diferente, que probablemente refleje el trabajo de un editor cuya preocupación principal es atraer lectores. Tal vez los titulares necesitan un poco más de dinamismo si quieren capturar audiencias angloparlantes —una supuesta explosión de uso de internet seguramente atraerá clics de estadounidenses curiosos por Cuba.

Y para estar de acuerdo con otros titulares recientes sobre tecnología en Cuba, el titular de la versión en inglés del texto de AP apoya la idea de que los renovados vínculos de Cuba con Estados Unidos pueden estar ayudando a impulsar la posible “revolución de internet” de la isla.

Desde la reconciliación entre Estados Unidos y Cuba en diciembre de 2014, los medios de comunicación estadounidenses han estado llenos de intriga sobre la función y usos de tecnología en lo que sigue siendo un país misterioso para muchos estadounidenses. Empresas de Silicon Valley como Google, AirBnB y Netflix han visto impresionantes sacudidas de relaciones públicas de historias que en esencia dicen “ahora se puede acceder a nuestros servicios en Cuba”. Parte de la cobertura de medios estadounidenses de estas novedades es sensacional, pero inocua. Y una parte es totalmente engañosa.

“Google firma acuerdo con Cuba para acceso más rápido a internet”

A fines de 2016, cuando Google empezó a ofrecer almacenamiento para sitios de Google en Cuba —servicio estándar en todo el mundo para que los usuarios accedan a sitios de Google como Gmail y YouTube— muchos importantes medios de comunicación publicaron una noticia de Reuters con titulares que alardeaban de que el acuerdo de Google mejoraría el acceso total a internet, incluido el de Al Jazeera (para dar crédito a Reuters, su titular original se centraba en el acuerdo y no hacía mención a “mejor internet”).

Vista exterior del estudio Kcho y espacio de arte adyacente, el Museo Organico Romerillo. El logo de Google aparece ahora al lado del nombre de Kcho. Foto de Ellery Biddle.

Cuando Google se asoció con el habanero Kacho, artista y leal miembro del Partido Comunista Cubano, para crear una nueva oportunidad de acceso en el estudio del artista en las afueras de a La Habana, los medios globales alabaron a la empresa con titulares como “Google ayuda a ofrecer ampliamente internet más veloz en Cuba” y “Google abre estudio de tecnología de punta en Cuba”.

De lo que podía ver, y de lo que varios trabajadores del estudio de Kcho me dijeron cuando visité el sitio el año pasado, parece que Google básicamente les dio 20 libros Acer Chrome, 20 juegos de cartulinas de Google y un generoso paquete de materiales de promoción, incluidas varias destacadas banderas de “Google + Kcho” que adornan la vía del espacio de arte, antes libre de publicidad. El propio estudio existe desde hace siete años, y Kcjho abrió la conexión wifi al público con la bendición del gobierno en 2015. La conexión, que contradice informes (corregidos después) de una enorme velocidad de descarga de 70 megabytes por segundo, no es especialmente rápida.

“Cómo ayudará a los cubanos la decisión de Netflix”

En mi experiencia de escribir sobre estos temas, he luchado con editores de diversos destacados medios de comunicación y organizaciones de políticas que parecen decididos a exponer una narrativa sobre Estados Unidos que “salva” a Cuba con tecnología, incluso cuando lo que he escrito no apoya para nada esa idea.

Cuando Elaine Diaz y yo escribimos sobre la ironía de que Netflix lanzara sus servicios en un país donde la conectividad a internet es momentánea y nadie tiene tarjeta de crédito, nos alegró ver que medios en Estados Unidos reprodujeron la historia, según la licencia de Creative Commons de Global Voices, que permite cambios en los titulares. Pero cuando vimos el artículo reproducido con títulos como “Cómo ayudará a los cubanos la decisión de Netflix“, nos dimos cuenta de que la verdadera historia no pudo con el poder de la figura de la “revolción cubana de internet”.

Esto y otra cobertura de medios estadounidenses luego del reciente cambio en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba reflejan la antigua narrativa popular en la que Estados Unidos se ve como el patrón o padre colonial del subdesarrollado estado cubano. Y como con muchos otros países menos desarrollados, imaginamos nuestro gobierno —y ahora nuestras empresas de tecnología— actuando como salvadores de las personas del país, fortaleciendo a los desposeídos a través de los (a veces) democratizadores efectos de nuestras multimillonarias innovaciones de tecnología.

Con la histeria colectiva sobre información falsa en medios como fondo, estos titulares reflejan un problema pequeño pero importante que surge cuando tratamos de escribir nuestras noticias por clics. Cuando combinamos nuestro hambre de tráfico web con intrincados sesgos sobre Estados Unidos como el patrón de lo que muchos estadounidenses aún imaginan como una desolada isla comunista, aterrizamos en un camino de narrativas cada vez más engañosas, escasamente investigadas sobre un lugar que ciertamente se puede conocer y muy conectado a Estados Unidos en cultura, historia intelectual y mucho más.

En un momento en que los seres humanos —incluidos los cubanos— están más conectados que nunca, los editores pueden y deben esforzarse por sus lectores.

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