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Transmisión en vivo del carnaval de Trinidad y Tobago desata polémicas sobre infracción de propiedad intelectual

Captura de pantalla de un video de YouTube, que presenta el Desfile de Bandas del Carnaval 2016 en Trinidad y Tobago.

Ahora que el polvo del Carnaval 2017 de Trinidad y Tobago se ha asentado, y los comentaristas han realizado sus propias autopsias, un asunto permanece en la zona común del Carnaval y el entorno de medios sociales –la transmisión en vivo.

La cuestión de si es legal transmitir en vivo contenido como conciertos y otros eventos pagados se destacó luego de que la cibernauta Theresa Coutain transmitió en vivo a Machel Monday, probablemente el concierto más popular en el calendario del Carnaval.

La edición del concierto de 2017 estuvo, en particular, plagada de estrellas, presentó artistas que cantaron a todo pulmón los grandes éxitos de la temporada, así como viejos íconos de reggae y dancehall. Para los amantes del soca que no pudieron pagar los alto precios de las entradas, Coutain se convirtió rápidamente en una “Santa Teresa”, por llevar el ruido a sus computadoras y celulares.

Pero en una industria que depende de la venta de boletos y derechos de emisión pagados para obtener ganancias, ¿están los emisores en vivo infringiendo la ley? ¿O son inocentes si no sacan un beneficio?

Nigel Trancoso, abogado especialista en propiedad intelectual, inició mucha discusión pública cuando dijo en una entrevista de periódico que lo más que puede hacer el promotor en el caso de Machel Monday era escribirle a Coutain una carta, informándole sobre los asuntos de propiedad intelectual –incluidos derechos del compositor y del intérprete– así como “los problemas morales relacionados con la transmisión”.

Sostiene que en tanto el transmisor esté motivado por un “amor a la cultura y un deseo de ponerla en exhibición para el mundo”, actualmente no hay consecuencias jurídicas en la legislación vigente de Trinidad y Tobago, a menos que el promotor pueda “probar una relación causal entre la transmisión en vivo y una reducción en el patrocinio” en el evento del próximo año.

La Oficina de Propiedad Intelectual de Trinidad y Tobago posteriormente emitió un comunicado de prensa para contradecir este argumento:

Anyone rebroadcasting an entire live simulcast is committing copyright infringement and can be subject to substantial fines. It matters not whether you are doing it for ‘for money or for love’. There is no distinction at law. […] The best approach in determining whether your broadcast is violating copyright law is to simply use your common sense. If you paid to enter a venue and watch the content, that content is likely protected by copyright. Good examples include If you live stream an entire movie in the theater, or you are at a music concert for example, you are likely violating copyright law by streaming the event for others to ‘take a view’.

Cualquiera que retransmita  una transmisión simultánea en vivo está cometiendo una infracción de propiedad intelectual y puede estar sujeto a multas sustanciales. No importa si lo haces “por dinero o por amor”. No hay distinción ante la ley. […] El mejor criterio en determinar si tu transmisión está violando la ley de propiedad intelectual es simplemente usar tu sentido común. Si pagas por entrar a un lugar y mirar el contenido, es probable que ese contenido esté protegido por derechos de propiedad intelectual. Buenos ejemplos incluyen si estás transmitiendo en vivo toda una película en el cine; o si estás en un concierto musical, por ejemplo, es probable que violes la ley de propiedad intelectual por transmitir el evento para que otros “echen un vistazo”.

Otros expertos coinciden. El doctor Emir Crowne, abogado y profesor titular en la Universidad de las Indias Occidentales, en Jamaica, envió un artículo al popular sitio web Wired868, donde afirma que:

A national newspaper carried a story that suggested that live streaming Carnival events—the Machel Monday concert in particular—was not illegal. That is simply untrue. […]

First, live streaming an entire concert, or a substantial part of it, is an infringement of copyright. The profit motive is immaterial in terms of the actual infringement.

Section 21 of Trinidad’s Copyright Act, among other things, expressly gives the performer the exclusive right to broadcast and rebroadcast his/her performance. […]

Indeed, small snippets of the broadcast undoubtedly qualify under the ‘news reporting’ provisions of the Copyright Act. But that’s it. There is absolutely no exception, or limitation, in our intellectual property laws that would sanction the live streaming of the entire Machel Monday concert.

Un periódico nacional publicó una noticia que sugería que la transmisión en vivo de los eventos del Carnaval —el concierto de Machel Monday en particular— no era ilegal. Eso es totalmente falso. […]

Primero, transmitir en vivo todo un concierto, o buena parte, es una infracción de derechos de propiedad intelectual. Los fines de lucro son irrelevantes en términos de la infracción.

El artículo 21 de la Ley de Copyright de Trinidad, entre otras cosas, claramente le otorga al artista el derecho exclusivo de transmitir y retransmitir su espectáculo. […]

Ciertamente, pequeños fragmentos de la emisión sin duda califican bajo las disposiciones de “transmisión de noticias” de la ley de propiedad intelectual. Pero eso es todo. No hay ninguna excepción ni limitación en nuestras leyes de propiedad intelectual que pueda autorizar la transmisión en vivo de todo el concierto de Machel Monday.

Crowne continuó explicando que “las leyes de propiedad intelectual de Trinidad y Tobago son bastante modernas” y “conforme con nuestras obligaciones bajo el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC)”, lo que pone a las leyes de propiedad intelectual el país a la par con la mayoría de los países.

Jason Nathu, abogado y colaborador de Global Voices, también opinó sobre este tema en su blog:

Social media platforms like Facebook, Instagram, Twitter and Periscope now give users the options to broadcast ‘live’ to their timeline. While this live streaming option has been praised in providing unique perspectives for current events and breaking news, the ability to ‘go live’ has provided more opportunities for infringement of copyright laws and the showcasing of illegal content.

Because the technology is available to almost everyone does not mean that persons can willy-nilly use their smart devices to broadcast anything that they want.

Las plataformas de medios sociales como Facebook, Instagram, Twitter y Periscope, ahora dan a los usuarios las opciones de transmitir “en vivo” en su línea de tiempo. Aunque esta opción de transmisión en vivo ha sido elogiada en ofrecer perspectivas únicas de acotecimientos actuales, y últimas noticias, la capacidad de “estar en vivo” ha brindado más oportunidades para infringir las leyes de propiedad intelectual y de mostrar contenido ilegal.

Que la tecnología esté al alcance de casi todos no significa que las personas puedan usar sus equipos inteligentes así como así, para transmitir cualquier cosa que ellos quieran.

Refiriéndose a la Ley de Propiedad Intelectual del país, Nathu señaló que los eventos en vivo no siempre “encajan perfectamente” en las típicas categorías de propiedad intelectual:

Generally the organizers of an event would take measures to restrict access to the venue in which the event occurs. Media companies are awarded licences to cover such events, whether that coverage be live or delayed. Patrons to such events are sold tickets, which are subject to terms and conditions. The ticket forms the basis of a contract between the organizer and the patron. A patron who therefore uses his device to film or broadcast the event to a non-patron would almost certainly be in breach of that contract, and thus the organizer would be entitled to take legal action […]

Por lo general, los organizadores de un evento tomarían medidas para restringir el acceso al lugar donde se dará. Se les concede a las empresas de comunicación licencias para cubrir esos eventos, sin importar si son en vivo o en diferido. Se venden entradas a los clientes, que están sujetas a términos y condiciones. La entrada conforma la base de un contrato entre el organizador y el cliente. Un cliente que, por ende, usa su equipo inteligente para grabar o transmitir el evento a un no cliente, seguramente estaría violando ese contrato y, por tanto, el organizador tendría derecho a emprender acciones legales […].

Muchos de los cibernautas que vieron la transmisión en directo de Coutain tuvieron la impresión de que ella no estaba en el lugar, una suposición que Global Voices no puede confirmar. Sin embargo, el artículo de Nathu también abordó el tema de la transmisión desde una fuente aprobada de transmisión en vivo:

The Act also affords protection to authorized broadcasters of live events against any rebroadcast or communication to the public of its broadcast. Therefore, someone who streams the live broadcast of any event from a television station is guilty of an offence under the Act.

La ley también otorga protección a organismos de radiodifusión autorizados, de eventos en vivo contra cualquier retransmisión o comunicación al público de su emisora. Por ende, alguien que emita la transmisión en vivo de cualquier evento, desde una estación televisiva, es culpable de un delito de acuerdo con la ley.

Pero hay excepciones en lo que a festivales nacionales como el Carnaval se refiere. Nathu afirma que en lugares sin restricción –como el Gran Stand del Queen’s Park Savannah para el Desfile de las Bandas– la transmisión en vivo está autorizada:

Carnival masqueraders may therefore ‘go live’ once they are in any public place to display their revelry. Of course, persons should be bear in mind that there may be limits on what can be broadcast, such as content that violates the current law as it relates to obscenity and public order.

Los enmascarados del carnaval pueden, por tanto, “estar en vivo” una vez que estén en cualquier lugar público para mostrar su festividad. Por supuesto, las personas deben tener en cuenta que debe haber límites en lo se que puede transmitir, como el contenido que viola las leyes actuales relacionadas con obscenidades y orden público.

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