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Inestabilidad política en Burundi empeora la crisis alimentaria del país

Mercado de Bubanza, Burundi. 17 de agosto de 2014. Foto de Sara, vía Wikimedia. Licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.

En meses recientes, el este de África se ha visto afectado por una grave crisis alimentaria. El clima extremo y errático, relacionado con los fenómenos climáticos de La Niña y El Niño, han llevado a la escasez de ganado y a elevados precios de la comida en varios países, como Kenia y Tanzania. Las agencias de ayuda han lanzado alertas y pedido acción inmediaa para evitar que se repita la desastrosa hambruna de Somalia de 2011.

En algunos casos, la inestabilidad política está complicando el problema.

En Burundi, patrones climáticos impredecibles, caracterizados por fuertes lluvias y largas sequías, han afectado los cultivos. La escasez de comida resultante ha afectado la asistencia escolar y hasta ha llevado a muertes por inanición. En enero, agencias humanitarias y Gobiernos investigaron y pidieron asistencia internacional, aunque los ministros se niegan a describir la situación como resultado de ‘hambruna’ y prefieren usar el término ‘déficit‘ de producción agrícola.

Según Olucome [ONG anticorrupción burundesa], el Gobierno debería pedir la solidaridad internacional para aliviar la hambruna.

Cerca de la cuarta parte de la población de Burundi — unos tres millones de personas– necesitan asistencia alimentaria. La escasez de comida ha contribuido al desplazamiento, pues más de 400 000 son refugiados registrados por Naciones Unidas y se estima que hay 150 000 desplazados internamente.

Los funcionarios sostienen que la crisis por la comida es la única razón para el desplazamiento. Pero en marzo, Radio Okapi de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo informó de nuevos refugiados que salían del país por la inseguridad política. Algunos han regresado, pero los burundeses exiliados en Uganda están escépticos de los llamados del Gobierno para volver a casa, y dicen que siguen oponiéndose al tercer mandato del presidente Pierre Nkurunziza.

Provincia de Ruyigi: cosecha de maíz será escasa debido al mal clima.

La decisión del presidente Nkurunziza de 2015 de quedarse en el poder después de sus dos mandatos en el cargo desencadenó una crisis política, caracterizada por “violencia, temor, deterioro socioeconómico y profundización de fracturas sociales”, como escribió el Grupo Internacional de Crisis en mayo de 2016. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura dijo que, aunque el clima extremo ha contribuido con los problemas de acceso a los alimentos, la inseguridad política de Burundi los exacerba.

Los informes de escasez e inflación –13.8 % en 2016– en bienes básicos son ahora más comunes, y la falta de billetes complica más los intercambios diarios. La depreciación del franco burundés ha afectado las importaciones, lo que empeora la reducción de la producción e ingresos, y afecta a muchos con menos disponibilidad y acceso a alimentos. La Red del Sistema de Alerta Temprana a la Hambruna expresó que una mejor cosecha venidera podría estabilizar los precios “atípicamente altos”.

La bloguera Bella Lucia Nininahazwe pone de manifiesto el impacto con esta descripción de las dificultades de una niña que va a la escuela con hambre pues no puede comprar artículos básicos:

Seigneur, mes chaussures sont déjà usées, et je vois déjà le visage de maman s’obscurcir quand je vais lui dire que j’ai besoin de nouvelles chaussures. Je sais déjà sa réponse : «  Tu sais que les prix montent vite ma fille, aujourd’hui je peine à trouver ce que vous allez manger, attends que je trouve de l’argent et je t’achèterais de belles chaussures ».

Señor, mis zapatos ya están gastados, y ya veo que la expresión de mamá se oscurece cuando le digo que necesito zapatos nuevos. Ya sé su respuesta: “Sabes que los precios aumentan rápido, hijita, hoy apenas puedo encontrar lo que vamos a comer, espera que encuentre algo de dinero y te compraré hermosos zapatos”.

Un aumento en los casos de malaria –relacionado con cambios climáticos e inseguridad– ha agregado otra dificultad que afecta a millonessegún la Organización Mundial de la Salud. El Ministerio de Salud de Burundi declaró una epidemia de malaria el 13 de marzo. El periódico Iwacu también informó que la inflación y la escasez hace que las medicinas de todos los días sean inaccesibles para muchos.

‘¿Qué soberanía para un país donde la cuarta parte de la población necesita asistencia alimentaria?’

Burundi está entre los países más pobres del mundo, y por lo tanto suele tener menores recursos y menor capacidad de infraestructura para responder y recuperarse de crisis naturales. Las restricciones de asistencia, como resultado de crisis políticas, han creado déficits presupuestales que han impactado la respuesta del Gobierno a la escasez alimenticia. El país también sufre por la corrupción –-se ubica en el puesto 159 de 176 en el Índice de Corrupción 2016 de Transparencia Internacional, lo que socava la gobernabilidad.

Algunos creen que la resistencia a los impactos es parte de la independencia económica, como destacó en Twitter el usuario Emmanuel en respuesta al ministro de Relaciones Exteriores de Burundi, Alain-Aime Nyamitwe, sobre relaciones diplomáticas:

Ikihiro: Importante entrevista. “Burundi es soberano y Bélgica sería el último en saberlo”.

Emmanuel: ¿Qué soberanía para un país donde la cuarta parte de la población necesita asistencia alimentaria?

Respuesta internacional

Algunos sostienen que el cambio climático es responsable de la crisis y que no se debe usar la hambruna para ganar puntos políticos:

La hambruna que azota Burundi se debe al cambio climático y golpea a toda la región. Nadie debería explotarla políticamente.

Lamentablemente, las relaciones entre Bujumbura y sus socios internacionales se han deteriorado desde 2015. A fines de 2016, Bujumbura profundizó su aislamiento, redujo la cooperación con la Corte Penal Internacional y la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, entre otros. Mientras, las divisiones internacionales también han bloqueado una respuesta coherente a la crisis. El país también rechazó una fuerza policial enviada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para ayudar a la estabilidad.

Recientemente se informó de la aparición de más cadáveres, e importantes ONG están pidiendo aplicación de sanciones. Un informe del nuevo Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en febrero expresó su preocupación por las continuas violaciones de derechos y represión política. También le llamaron la atención las indicaciones de que el presidente Nkurunziza postularía a un cuarto mandato, lo que podría profundizar las tensiones.

En respuesta, el vicepresidente Gaston Sindimwo pidió a Naciones Unidas que retirara su personal de Burundi, se quejaron de que las críticas no estaban bien informadas. Los funcionarios también han acusado a Ruanda y a Occidente, sobre todo a Bélgica, de conspirar para su derrocamiento.

Una respuesta efectiva a corto plazo para ayudar a los necesitados depende de que los Gobiernos, organizaciones internacionales y ONG superen, o al menos trabajen alrededor de estas tensiones, antes de abordar problemas a plazo más largo. De otra manera, muchos enfrentarían graves riesgos de salud y mayor desplazamiento por la actual inseguridad política ahora aumentada con severa escasez de alimentos y medicina.

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