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Cachemir que fue atado a jeep militar indio como escudo humano vive con miedo

Captura de pantalla de vídeo de YouTube.

Este artículo fue escrito por Madhura Chakraborty y apareció originalmente en Video Volunteers, galardonada organización de medios comunitarios internacional con sede en India. A continuación, se publica aquí una versión editada como parte de un acuerdo de intercambio de contenido.

Esta es la horrible historia de un tejedor de chales de 26 años del territorio de Cachemira, administrado por India, que fue atado a la capota de un vehículo militar indio mientras patrullaba por las aldeas en un día de elecciones reciente. El video que muestra a Farooq Ahmad Dar utilizado como «escudo humano» contra las pedradas de los manifestantes se hizo viral y provocó la indignación local e internacional (ver artículo de Global Voices).

Rafiqa Bano, periodista voluntario de Video Volunteers, entrevistó a Farooq una semana después de la dolorosa experiencia. Le dijo:

My mother wants me to go see a doctor. But I am afraid of going to a hospital. I’m afraid they will find me and kill me…I haven’t stepped outside my house in the last eight days.

Mi madre quiere que vaya a ver a un médico. Pero tengo miedo de ir a un hospital. Tengo miedo de que me encuentren y me maten… No he salido de mi casa en los últimos ocho días.

Mira la entrevista completa:

El 9 de abril del 2017, se celebraron las votaciones para un escaño vacante en la cámara baja del Parlamento indio, el Lok Sabha, entre las feroces protestas de los civiles y una fuerte presencia de fuerzas militares armadas. Farooq, que vive con su madre en una aldea en el distrito de Budgam del valle, salió de su casa a las 8 de la mañana para emitir su voto. Cuando volvía de las urnas, pretendía hacer una visita a casa de un familiar. Pero, en lugar de eso, volvió a casa tarde, casi de noche, traumatizado y con heridas. Se había convertido en una víctima más de la impunidad que las fuerzas armadas disfrutan en Cachemira.

Farooq fue detenido por personal armado del 53er Batallón de los Rashtriya Rifles, parte del Ejército Indio. Dijo que les enseñó su dedo, marcado con con tinta indeleble —prueba irrevocable de haber emitido su voto. A pesar de esto, Farooq dijo que le dieron una brutal paliza. Pero esto no fue más que el principio de su pesadilla. Después, lo ataron a la parte frontal del todoterreno del ejército y lo pasearon a través de múltiples aldeas durante casi 30 kilómetros.

«Me trataron como a una pelota de fútbol. Soy un ser humano, no un juguete», afirmó en su entrevista. Uno de los presentes grabó un video que se hizo viral en las redes sociales. En la temblorosa grabación, se puede escuchar claramente cómo el personal militar anuncia con un megáfono que «esto es lo que les pasará a los que tiren piedras», aparentemente tratando de dar ejemplo a costa de Farooq.

Pero Farooq dijo que él no tiró ninguna piedra. No era más que uno de los que formaba el 6,5% del electorado del estado que fue a votar el 9 de abril —día marcado por mortales protestas, en las que fueron asesinados ocho manifestantes cuando el ejército abrió fuego. Pertenece al minúsculo porcentaje de la población de Cachemira que todavía elige poner su fe en los procesos democráticos, a pesar de que los derechos fundamentales que protege la Constitución india, como el derecho a la vida, la igualdad ante la ley y la libertad ante los arrestos arbitrarios han sido violados repetidamente durante los últimos 27 años.

Este no es el único video similar que ha surgido durante abril en Cachemira. Múltiples videos de las fuerzas armadas golpeando o torturando a jóvenes cachemires están circulando por las redes sociales, algunos aparentemente filmados por los propios militares. La célula de delitos cibernéticos de la Policía Estatal de Jammu y Cachemira en Srinagar está en proceso de identificar y bloquear a los usuarios que han hecho públicos esos videos. El internet móvil de alta velocidad fue bloqueado en el valle el 17 de abril. Desde 2012, el estado ha cortado la conexión a internet de los ciudadanos la nada menos que 28 veces. Los jóvenes de Cachemira usan ampliamente las redes sociales, especialmente Facebook como medio para expresar disentimiento y presentar una visión alternativa a la que pintan de sus vidas los principales medios de comunicación.

Cachemira es conocida por ser la zona militarizada más grande del mundo. El auge de un movimiento separatista a finales de los 80 resultó en un fuerte despliegue, por parte de las autoridades indias, de fuerzas militares y paramilitares desde principios de los 90. A esas fuerzas se las legitima aun más con la ley, como la Ley de Poderes Especiales (1990) de las Fuerzas Armadas (de Jammu y Cachemira) y la Ley de Seguridad Pública de Jammu y Cachemira (1978). La primera le permite al personal armado a «abrir fuego o usar otro tipo de fuerza, incluso causar la muerte» en caso de percibir una infracción del estado de derecho. La Ley de Seguridad Pública permite el arresto y encarcelamiento de una persona sin juicio si hay sospechas de que vaya a alterar el orden público o a atentar contra la seguridad del estado.

Entre julio y octubre de 2016, más de 7.000 cachemires, la mayoría hombres jóvenes, fueron encarcelados por esta ley. Ni siquiera se perdonó a los menores de hasta 13 años. Los grupos de derechos que documentan los abusos de los derechos humanos en el valle estiman que en los últimos 27 años, se han asesinado a más de 70.000 personas, más de 8.000 han sufrido desapariciones forzadas y que hay más de 6.000 tumbas sin nombre y fosas comunes.

Farooq es pobre y no puede permitirse iniciar un procedimiento judicial contra el personal de los Rashtriya Rifles. La indignación por el incidente ha garantizado que la policía estatal presente un informe preliminar contra los responsables del incidente. No obstante, al mismo tiempo, los funcionarios del gobierno central y el ejército han salido con varias explicaciones para justificar los actos. Una investigación del ejército del incidente concluyó que «el oficial al mando tomó la decisión a regañadientes y como último recurso» cuando se dio cuenta de que su unidad debía pasar por una zona donde la gente se había reunido para protestar. Otros, como el Fiscal General Mukul Rohatgi, han sido más directos al darle su apoyo a las acciones del batallón:

The recent report about a stone pelter tied to an Army vehicle, it helped contain stone pelters and saved the poll officials. Why so much noise…Every day people are dying. It’s a surcharged atmosphere. The Army is dealing with terrorists, not with protestors, so they will have to be dealt with…everyone should look at the Army with pride, they are doing a great job…Sitting in AC rooms you can’t criticize army. Please put yourself in army position.

El reciente informe sobre un hombre que tiraba piedras y fue atado a un vehículo del ejército ayudó a contener a los que apedreaban y salvó a los funcionarios electorales. Para qué tanto ruido… Cada día muere gente. Es una atmósfera sobrecargada. El ejército está lidiando con terroristas, no con manifestantes, y tienen que encargarse de ellos… todo el mundo debería mirar al ejército con orgullo, está haciendo un gran trabajo… Sentados en habitaciones con aire acondicionado no pueden criticar al ejército. Por favor, pónganse en la posición del ejército.

Actualmente, la Comisión de Investigación del Ejército ha ordenado una investigación más en profundidad del incidente, que debe tener tomada una decisión el 15 de mayo. Es importante señalar que según la sección 7 de la Ley de Poderes Especiales de las Fuerzas Armadas, el personal militar culpable de violaciones de derechos humanos no puede ser procesado en tribunales civiles sin permiso del Gobierno Central. Según un informe de 2015 de Amnistía Internacional, el Ministerio de Defensa y Asuntos Internos se negó a revelar el número de peticiones que habían recibido para procesar a personal del ejército, y de momento ningún miembro del ejército ha sido enjuiciado o condenado en tribunales de justicia civiles, ni siquiera en casos de asalto sexual masivo.

Dada esta historia y el actual clima político del país, donde criticar las acciones del ejército es visto inmediatamente como «antipatriótico», es difícil tener esperanzas de justicia. Mientras, Farooq y su madre continúan viviendo en la inseguridad. El hermano de Farooq fue supuestamente asesinado por el ejército en los 90. Los políticos, el ejército y los medios pasarán a la próxima gran noticia. Pero, ¿qué pasará con este traumatizado y humillado tejedor de chales en un olvidado rincón de Cachemira?

La comunidad de corresponsales de Video Volunteers viene de comunidades marginales de la India y produce videos de historias sobre las que no se informa. Estas historias son «noticias de los que las viven». Ofrecen un contexto «hiperlocal» para la cobertura de los derechos humanes globales, y los desafíos del desarrollo.

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