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Siete años después de su ejecución, legado de esperanza del maestro kurdo Farzad Kamangar permanece

Farzad Kamangar y sus alumnos. Foto cortesía de la agencia de noticias Human Rights Activists (HRANA).

El 9 de mayo se cumplieron siete años de la ejecución del activista y maestro kurdo Farzad Kamangar dentro de la infame prisión Evin, en Irán. Kamangar estaba acusado de ser miembro del grupo kurdo de oposición, PJAK, y fue sentenciado a muerte tras un breve juicio que donde no se observaron las reglas del debido proceso.

Las personas de etnia kurda enfrentan discriminación y represión sistemática en Irán, y siguen luchando por sus derechos y su autonomía. El activismo de Kamangar se centraba en su identidad como kurdo, pero también como iraní que se resistió al régimen teocrático y luchó por los derechos de su pueblo y su comunidad.

Kamangar era un activista y maestro de primaria en la ciudad iraní de Kamyaran, al noroeste del país, donde también era miembro del Sindicato de Profesores de Kurdistán y escribió para diversas publicaciones clandestinas de derechos humanos. Luego de su arresto, las cartas y artículos de Kamangar sobre las inhumanas condiciones dentro de la prisión originaron la condena internacional de muchas organizaciones, incluidas UNICEF y Educación Internacional, organización que representa a maestros en todo e.l mundo. Fue ejecutado el 9 de mayo de 2010, junto con otros tres prisioneros kurdos: Ali Heydarian, Farhad Vakili y Shirin Alam-Holi.

Kamangar continuó una larga tradición de sacrificio de jóvenes activistas políticos en Irán que empezó en la revolución de 1979 y antes, con el popular democrático primer ministro Mohammad Mossadegh, que fue depuesto en el golpe de estado de la CIA de 1953, y la revolución constitucional de 1906. Su vida y enseñanzas se parecen mucho a las del escritor y maestro iraní Samad Behrangi. Ambos eran maestros marxistas que ser testigos de la pobreza rural en Irán los movió a la acción, y al final se convirtieron en blanco de violencia del estado.

Es difícil captar la esencia de un activista como Kamangar en un breve elogio. No es adecuado tratar de encapsular su vida y lucha en algunas breves oraciones. Sin embargo, su muerte, y más aun, su vida y la manera en que vivió tuvieron un profundo impacto en una generación de iraníes que se volvió politizada poco después de las protestas de 2009, donde miles de personas se reunieron en las calles de Irán para protestar por el fraude electoral.

Kamagar nos recuerda que la historia se repite a menudo, y que hay poder en la resistencia y la dignidad. Como Samad Behrangi, la muerte de Farzad ahora ha elevado sus palabras y acciones a la larga tradición de resistencia a la tiranía en Irán.

En lugar de resumir su vida, los dejo con un extracto de una de sus cartas finales antes de su ejecución. La carta, dirigida a sus compañeros de celda y familia, cuenta cómo su recorrido se parece al del Pececito Negro de una de las novelas más famosas de Behrangi. La traducción al inglés es cortesía del blog de traducción de Amnistía Internacional Reino Unido:

Is it possible to be a teacher and not show the path to the sea to the little fish of the country? What difference does it make if they come from Aras* [a river in northwestern Iran, Azerbaijan], Karoon [a river in southwestern Iran, Khuzestan], Sirvan [a river in Kurdistan] or Sarbaz Rood [a river in the Sistan and Baluchestan region]? What difference does it make when the sea is a mutual destiny, to be united as one? The sun is our guide. Let our reward be prison, that is fine!

Is it possible to carry the heavy burden of being a teacher and be responsible for spreading the seeds of knowledge and still be silent? Is it possible to see the lumps in the throats of the students and witness their thin and malnourished faces and keep quiet?

Is it possible to be in the year of no justice and fairness and fail to teach the H for Hope and E for Equality, even if such teachings land you in Evin prison or result in your death?

I cannot imagine being a teacher in the land of Samad, Khan Ali, and Ezzati and not join the eternity of Aras. I cannot imagine witnessing the pain and poverty of the people of this land and fail to give our hearts to the river and the sea, to roar and to inundate.

I know that one day, this harsh and uneven road will be paved for teachers and the suffering you endured will be a badge of honour so everyone can see that a teacher is a teacher, even if his or her path is blocked by the selection process, prison, and execution. The little black fish and not the heron bestows honour on the teacher.

¿Es posible ser maestro y no mostrar el camino a los pececitos del país? ¿Cuál es la diferencia si vienen de Aras* [río del noroeste de Irán, Azerbaiyán] Karoon [río en el suroeste de Irán, Khuzestan], Sirvan [río en Kurdistán] o Sarbaz Rood [río en la región de Sistan y Baluchistán]? ¿Cuál es la diferencia cuando el mar es el destino mutuo, de unirse como uno? El sol es nuestro guía. Que nuestra recompensa sea la prisión, ¡está bien!

¿Es posible llevar la pesada carga de ser maestro y ser responsable de difundir las semillas de conocimiento y aun así quedarse callado? ¿Es posible ver los bultos en las gargantas de los estudiantes y ser testigo de sus caras delgadas y malnutridas y no decir nada?

¿Es posible estar en el año de no justicia y equidad y no lograr enseñar la E de Esperanza, la I de Igualdad, aunque esa enseñanzas te mandaran a la prisión de Evin o resultaran en tu muerte?

No puedo imaginar ser maestro en la tierra de Samad, Khan Ali y Ezzati y no unirme a la eternidad de Aras. No puedo imaginar presenciar el dolor y la pobreza de la gente de esta tierra y no darle nuestro corazón al río y el mar, para rugir e inundar.

Sé que un día, este camino duro y disparejo estará pavimentado para los maestros, y el sufrimiento por el que pasaste será una insignia de honor para que todos vean que un maestro es un maestro, aunque su camono esté bloqueado por el proceso de selección, prisión y ejecución. El pececito negro y no la garza concede honor al maestro.

*Nota del editor de inglés: Aras es un río en el noroeste de Irán, en la frontera con Irán y Azerbaiyán. Samad Behrangi se ahogó en el río a mediados de 1968. Algunos consideraron sospechosas las circunstancias de su muerte y culparon a los agentes del Sha por su muerte.

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