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Protestas en Italia salvan de la tala a cientos de árboles antiguos para construcción de gasoducto

Olivares centenarios. Foto: Alessandra Tommasi.

Este artículo se basa en un texto escrito por Rachel Hubbard para 350.org, organización que busca formar un movimiento climático global, y se reproduce aquí como parte de un acuerdo con Global Voices.

Las comunidades de Salento, en el ‘tacón’ al sur de Italia, lograron recientemente una pequeña pero importante victoria en su campaña contra el Gasoducto Trans Adriático (TAP), tubería que transportaría gas de Azerbaiyán a Italia.

La empresa del gasoducto tenía planeado retirar los olivares antiguos para dar lugar a la obra, pero debido a las
férreas protestas, el trabajo quedó suspendido a comienzos de abril.

TAP y el Corredor Sureño de Gas son los proyectos de combustibles fósiles más grandes que está desarrollando la Unión Europea. El objetivo es exportar miles de millones de metros cúbicos de gas al continente –un objetivo incompatible con los acuerdos climáticos de Europa. Según un informe de Cambio de Combustible Internacional, las operaciones de combustibles fósiles existentes ya producen más cantidad de carbono del que puede ser liberado para mantener controlado el aumento de la temperatura global. Esta cantidad fue acordada por Europa y los gobiernos alrededor del mundo en el Acuerdo de París. Esto significa que no hay espacio para otro proyecto de combustibles fósiles, en especial para una infraestructura de tales magnitudes, que tiene como objetivo ampliar masivamente el mercado de gas en Europa.

El gasoducto llegaría a tierra firme en la hermosa ciudad costera de San Foca. Muchos temen que la construcción del gasoducto y de la terminal que recibirá el gas ocasionen un daño significativo al panorama y la costa locales.

A pesar del predecible impacto ambiental del proyecto y las protestas de los ciudadanos y políticos locales, el Gobierno italiano tiene planeado seguir con el proyecto.

Concentración pública junto a la zona de construcción en San Foca. Foto: Alessandra Tommasi.

El 20 de marzo, el conflicto escaló cuando la compañía del gasoducto –sin tener permiso para realizar el trabajo, como criticaron los alcaldes locales y el presidente de la región de Apulia– intentó retirar cientos de olivares antiguos cerca del pueblo rural de Melendugno. Estos árboles son esenciales para el sustento de mucha gente. No sólo eso, sino que también son muy queridos por los habitantes de la zona y tienen cientos (algunos aparentemente miles) de años.

Los habitantes del lugar decidieron organizarse y, desde entonces, cientos de personas se congregaron todos los días para resistir pacíficamente la construcción. El alcalde local logró que el prefecto de la región pidiera a la compañía detener los trabajos por tres días, mientras se investigaban los permisos.

Habitantes de Melendugno protegen los árboles del Gasoducto Trans Adriático. Foto: Alessandra Tommasi.

Después de una pausa de tres días, el asunto de los permisos quedó sin resolver, y los trabajos continuaron. El Gobierno nacional envió fuerzas policiales para defender los intereses de la compañía. La policía controló a la muchedumbre con porras y escudos para que los trabajadores pudieran retirar los árboles. Se reportaron heridos entre la gente del lugar.

En estos pocos días, se retiraron muchos árboles del área, una vista que fue desgarradora para muchos.

Todos los árboles en esta imagen han sido retirados desde entonces. Foto: Alessandra Tommasi.

Pero no se rindieron. Se organizaron concentraciones públicas con frecuencia, con una asistencia de 500 a 1,000 personas. La campaña llegó a los titulares de la prensa italiana, y grupos de Milán, Bolonia y Roma enviaron mensajes de apoyo y organizaron acciones solidarias.

Las protestas comenzaron a llamar la atención de medios nacionales e internacionales, las concentraciones locales comenzaron a hacerse cada vez más grandes, y una noche, la gente construyó barricadas de piedra para detener a los vehículos que intentaran ingresar al lugar.

Residentes locales construyeron barricadas para bloquear los trabajos del gasoducto. Foto: Alessandra Tommasi.

A comienzos de abril, la extracción de árboles fue suspendida debido a las barricadas y al tamaño de las protestas. Después de esto, quedaba poco tiempo para retirar el resto de los árboles, antes de que comenzara el período de crecimiento y los árboles deban permanecer para el verano.

Las congregaciones públicas diarias continúan. Nadie sabe qué puede pasar después, pero el Comité No al TAP local sigue firme en su intención de detener el gasoducto completamente. Afirman que es un proyecto innecesario, especialmente porque la demanda de gas se está reduciendo en Europa, y que es antidemocrático e impuesto por el gobierno en contra de la voluntad del pueblo local. También argumentan que ocasionará daños económicos y ambientales irreparables en la zona.

Su mensaje es “né qui né altrove” –“No a TAP, ni aquí ni en ningún lado”.

Puedes seguir la campaña en Twitter bajo la etiqueta #NoTAP. El comité organizador local está en Twitter con @no_tap y en Facebook @MovimentoNoTAP. Para saber más sobre TAP, conocido también como Mega Gasoducto Euro-Caspio, puedes ver el documental web Walking the Line (Recorriendo la Línea), realizado por los grupos Counter Balance, Platform London y Re:Common.

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