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‘Financiando narcos venezolanos al estilo de Goldman Sachs’

"Bolivar, the weak". Photo by Flickr user Mariely Hernández. Used under CC 2.0 license.

“Bolivar, el débil. Foto en Flickr del usuario Mariely Hernández. Usada con licencia CC 2.0.

El domingo 28 de mayo, el Wall Street Journal informó que la firma multinacional financiera estadounidense Goldman Sachs adquirió $2,800 millones de dólares en bonos venezolanos a 31 centavos por dólar. Los bonos fueron emitidos por la empresa petrolera estatal venezolana PDVSA y vencerán en 2022, lo que dará al muy cuestionado gobierno venezolano, que no tiene liquidez, más de $865 millones de dólares.

Juan Bermúdez, tecnólogo publicitario y emprendedor, escribió un artículo en Medium titulado “Financiando narco al estilo de Goldman Sachs”, con el fin de “explicar el escenario político en Venezuela y entender la profunda indiferencia por la ética de Goldman Sachs”. Según Bermúdez:

Most people might think there is nothing unethical about taking advantage of a potentially lucrative deal. But once you understand who they purchased the bonds from, you might think you are watching a new Netflix crossover of Narcos and The Big Short.

La mayoría pensaría que no hay nada inmoral en aprovechar un negocio potencialmente lucrativo. Pero una vez que entiendes a quién le compraron los bonos, tal vez creas que estás viendo una fusión en Netflix de Narcos y La gran apuesta.

Nicolás Maduro, el sucesor de Hugo Chávez elegido a dedo, no se ha ganado apoyo ni respeto del público al nivel de su predecesor. En medio de tres años de crisis económica y niveles sin precedentes de delincuencia y pobreza, la popularidad de Maduro disminuyó aun más después de un golpe de estado autoinflingido el 30 de marzo, cuando el Tribunal Supremo asumió el rol de la Asamblea Nacional y permitió al presidente Maduro asumir algunas funciones del legislativo –decisión que fue revertida tres días después. La oposición venezolana no fue la única en condenar la movida política: Estados Unidos sancionó a ocho jueces del Tribunal Supremo venezolano, congeló sus activos y les prohibió viajar a Estados Unidos, como castigo por despojar al Congreso venezolano de sus facultades.

Desde entonces, han pasado tres meses de protestas diarias, en los que al menos 60 personas han muerto en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Por lo menos, mil manifestantes han sido encarcelados. Bermúdez agrega:

What makes matters worse is the fact that even though Venezuela has carried out elections, there is no real separation of power. The judicial system has been used to silence political opposition and free press but has given a pass to corrupt politicians, drug traffickers, kidnappers, and murderers. This has made the country one of the most violent and dangerous places in the world, with more than 25,000 reported murders in 2016 for a population slightly over 30 million.

Lo que empeora las cosas es que, aunque Venezuela ha tenido elecciones, allá no hay una verdadera separación de poderes. El sistema judicial ha sido usado para silenciar a la oposición política y la libertad de prensa, pero ha abierto paso a políticos corruptos, traficantes de drogas, secuestradores y asesinos. Esto ha convertido al país en uno de los más violentos y peligrosos del mundo, con más de 25,000 asesinatos denunciados en 2016 para una población de algo más de 30 millones.

Pero el autoritarismo y la evidente falta de consideración a los derechos humanos no son las únicas acusaciones contra el régimen de Maduro. Durante su mandato, el país se ha convertido en “santuario de la delincuencia, terrorismo y corrupción”, dice Bermúdez:

Venezuela is known as one of the largest drug bridges in the world. It is home to “El Cartel de los Soles” (Cartel of the Suns), a drug ring run by government officials and high ranking officers in the armed forces, in collaboration the Colombian narco-terrorist organization FARC. The cartel gets its name from the the medals high ranking officers carry on their shoulders.

Important members of the military and government have been charged by the US for drug trafficking. Among the more prominent cases are the nephews of Venezuela’s first lady, convicted of conspiring to transport cocaine to the United States and the Venezuelan Vice President Tarek El Aissami who had $3 billion in assets frozen under the Foreign Narcotics Kingpin Designation Act.

Venezuela es conocida como uno de los mayores puentes de droga del mundo. Es hogar del “Cártel de los Soles”, círculo de la droga manejado por funcionarios gubernamentales y oficiales de alto rango en las fuerzas armadas, en colaboración con la organización narcoterrorista colombiana de las FARC. El cártel se llama así por las medallas que tienen los funcionarios de alto rango en sus hombros.

Estados Unidos ha acusado a importantes miembros del Ejército y el Gobierno por narcotráfico. Entre los casos más destacados están los sobrinos de la primera dama de Venezuela, condenados por conspiración para transportar cocaína a Estados Unidos, y el vicepresidente venezolano, Tarek El Aissami, a quien se le congelaron $3,000 millones en activos según la Ley Kingpin estadounidense.

Hasta ahora, la solución de Maduro ha sido convocar a una “asamblea constituyente popular” que reemplazaría la actual Constitución del país (otra decisión mal recibida por gran parte de la sociedad venezolana) y aumentar la represión a disidentes con la ampliación del estado de emergencia y el aumento de la brutalidad policial contra los manifestantes. En medio de todo este caos, Bermúdez reflexiona sbore la controvertida adquisición de Goldman Sachs:

[…] Goldman Sachs seems to not care if they are in fact giving working capital to the authoritarian drug ring that runs the country so it can stay afloat. And before someone jumps in and argues that the bonds were purchased from Venezuela’s central bank and not these criminals, understand that these national organizations are run like personal businesses by the ministers, hand picked by Maduro. There is not oversight and the more than $800 million paid by the investment institution will be most likely used keep them in power.

On top of the immediate damage Goldman Sachs is doing to the Venezuelan people, in 2022 when the bonds mature, the country will most likely not be recovered from the economic disaster caused by the 21st century socialist revolution. They have sold off and bankrupted a large part of the country’s productive apparatus, failed to invest in infrastructure, created no alternative sources of income, amassed debt with China, Russia and international banks and is already at high risk to default.

But looking back at how Goldman Sachs operates, they most likely don’t care that Venezuela will not be able to be held accountable for the bonds. By that time they probably will have already packaged and sold the bonds to the American people and hedged against them, exactly like they did a decade ago.

[…] A Goldman Sachs parece no importarle que en realidad están dando capital de trabajo al autoritario anillo de drogas que maneja el país para que pueda mantenerse a flote. Y antes de que alguien intervenga y sostenga que los bonos fueron adquiridos al banco central de Venezuela y no a estos delincuentes, entiendan que a estas organizaciones nacionales se las maneja como negocios personales de los ministros, escogidos a dedo por Maduro. No hay supervisión, y es muy probable que los más de $800 millones que pagó la institución de inversionistas se usen para mantenerlos en el poder.

Encima del daño inmediato que Goldman Sachs le está haciendo al pueblo venezolano, cuando los bonos venzan en 2022, es muy probable que el país no se haya recuperado del desastre económico casuado por la revolución socialista del siglo XXI. Han rematado y dejado en bancarrota a una gran parte del aparato productivo del país, no han invertido en infraestructura, no han creado fuentes alternativas de ingreso, han acumulado deuda con China, Rusia y bancos internacionales y están en gran riesgo de incumplimiento.

Pero mirando cómo opera Goldman Sachs, es muy probable que no les importe que Venezuela no pueda rendir cuentas por los bonos. Para ese momento, probablemente ya hayan empaquetado y vendido los bonos al pueblo estadounidense, exactamente como hicieron hace una década.

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