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Mientras Starbucks medita su presencia en Jamaica, echamos un vistazo a la cultura del café (si es que la hay) en la tierra de las Montañas Azules

Café Jamaica Blue Mountain. Fotografía de Adam Chandler, CC BY-NC-ND 2.0.

Jamaica es la tierra del café Blue Mountain —un café suave y, al mismo tiempo, deliciosamente refrescante, considerado por los amantes del café como uno de los iconos mundiales. Sin embargo, a pesar del prestigio de uno de sus productos estrella, Jamaica no es un un país que destaque por su consumo de café. En casa, los jamaicanos prefieren habitualmente el té —además de una gran variedad de infusiones, donde destaca la menta y el jengibre como los eternos favoritos— y por el café instantáneo importado.

Pero ¿estamos asistiendo a un creciente florecimiento de la cultura cafetalera y, por ende, a la consecuente apreciación del café autóctono? Al menos en la capital, Kingston, la apertura de nuevas cafeterías en los alrededores de la ciudad, tanto en centros comerciales de las zonas residenciales, como en calles peatonales comerciales, se ha convertido en una constante. Pero ¿ocurre lo mismo en otras zonas de la isla? Se podría decir que no demasiado. Y, por otro lado, en estas cafeterías, ¿es el propósito de los jamaicanos disfrutar únicamente de su café —o bien, socializar, establecer contactos comerciales o, simplemente, tener acceso libre a internet? En este momento, este nuevo fenómeno es tan reciente que sería prematuro establecer una equivalencia entre esa tendencia y la cultura del café.

Aun así, la cadena internacional de café Starbucks, que se ha expandido rapidamente por Latinoamérica en los últimos años, y cuenta actualmente con 42 cafeterías en cinco países del Caribe, estaría considerando probar suerte en el mercado jamaicano.

Aunque Starbucks se considera una empresa de consumo masivo, el café Blue Mountain es, y siempre ha sido, una marca de alta gama. Cultivado en cafetales de tamaño reducido a una altura de entre 900 a 1700 m sobre el nivel del mar, este café se encuentra fuera del alcance de la mayoría de los bolsillos jamaicanos. Por otra parte, los cafés High Mountain y Jamaica Supreme, cultivados a menor altitud, resultan algo más asequibles.

El café Blue Mountain cuenta con una larga tradición en Jamaica. Fue introducido en la isla desde Martinica en el siglo XVIII, y plantado por el antiguo gobernador Nicholas Lawes en el Temple Hall, St Andrew —zona al norte, oeste y este de Kingston—, su cultivo se extendió rápidamente a otras áreas —incluidas las Montañas Azules— con mano de obra esclava, desde ese momento hasta la década de 1830. Desde entonces, a pesar de la demanda mundial, la industria del café en Jamaica ha atravesado momentos críticos: escasez de mano de obra, plagas, mala gestión de los daños causados por huracanes y baja producción. En la actualidad, la mayoría de las plantaciones de café venden sus cultivos a la Junta Industrial del Café de Jamaica, que por otra parte, cuenta con una historia un tanto escabrosa pues despedió recientemente a su abogado por reclamaciones al seguro por inundación. Si bien durante décadas, el 70% del café Blue Mountain ha sido exportado al mercado japonés, esta demanda ha disminuido recientemente debido a un aumento en el coste de producción local.

La noticia sobre un nuevo Starbucks ha generado cierta controversia entre los jamaicanos. Algunos opinan que el café local podría salir beneficiado:

Quizás lo que se nos escapa, es la necesidad de apoyar al café jamaicano.

Una encuesta realizada en Twitter, con 592 votos, sugiere que el café Blue Mountain es la solución:

¿Qué les parece un café ☕️ de Starbucks procedente de Jamaica 🇯🇲?

Otros usuarios de Twitter creen que Starbucks no puede compararse con el café Blue Mountain:

DA ASCO, sabe a ácido de batería… ME ENCANTA EL CAFÉ BLUE MOUNTAIN, es el MEJOR.

Otros son más positivos y sugieren que Starbucks ofrezca una mayor variedad:

El café Blue Mountain es solo una marca de café. Starbucks ofrece una AMPLIA selección. Y ¡punto!

Otra usuaria de Twitter se mostró reacia a que sus elecciones tuviesen que ser dictadas por otros:

Siento que los jamaicanos esperan que te guste algo basándose en el simple hecho de que “se produce” aquí. Entonces ¿qué pasa con mis papilas gustativas? No fastidien.

La mayoría de los jamaicanos que ha reaccionado negativamente ante una posible invasión de Starbucks parecen asumir que sus tiendas no venderán café local. Sin embargo, como bien se señala en el blog de una compañía distribuidora del café Blue Mountain jamaicano, la cadena de café podría seguir el ejemplo de Colombia, donde Starbucks vende una gran variedad de cafés del país. El inconveniente, sin embargo, se encuentra en el coste del Blue Mountain, lo que podría llevar a Starbucks a ofertarlo a un precio excesivamente elevado. De todos modos, varias cafeterías de la zona, como Café Blue y Cannonball Café, venden actualmente el Blue Mountain a precios asequibles.

La empresa social Deaf Can! Coffee también está causando sensación. Acaba de ganar un millón de dólares jamaicanos (algo menos de 8000 USD) —además del reconocimiento del público con el People's Choice Award— para impulsar su negocio en la competición Pitch for Purpose de la JN Foundation. Deaf Can! cuenta con un gran número de fans:

Estos están buenísimos. Gracias Deaf Can! Coffee, me acabas de alegrar la mañana.

Mientras tanto, Starbucks ha anunciado recientemente que su café Starbucks Reserve® Jamaica Blue Mountain® saldrá a la venta en febrero por un periodo limitado en tiendas exclusivas de Estados Unidos y en línea, y señala:

The Coffee Industry Board of Jamaica sets meticulous standards for growing, harvesting and processing their coffee, with each bean being inspected and certified to meet rigorous quality standards before it can earn the Jamaica Blue Mountain name. […] The growing conditions are unique, and the coffee grown on estates [there] produce layers of cocoa and citrus unlike anywhere else in the world.

La Junta Industrial del Café de Jamaica establece sus estándares para el cultivo, la cosecha y el procesamiento del café de manera meticulosa. Cada grano de café es examinado y certificado de modo que cumpla con los rigurosos estándares de calidad que mantenemos antes de que pueda granjearse el apelativo de Jamaica Blue Mountain. […] Las condiciones de cultivo son únicas. El café crece en fincas donde se cultiva cacao y cítricos como en ningún otro lugar del planeta.

Así que, ¿cuál es el veredicto? Tomemos las palabras que una diplomática afincada en Jamaica utiliza en su blog como colofón:

Jamaican has a long history of coffee farms, but where are the coffee drinkers? I don’t mean to say that no one drinks coffee or there aren’t any coffee shops, but there’s a distinct lack of coffee as part of local tradition and I wondered why? […]

Here at $2.50+ a cup it's expensive and not an every day treat for most people. At work, unlike all other countries we’ve lived, there’s no decent coffee available – despite the fact that coffee is one of Jamaica’s most well-known exports. Therein lies the problem, as its famous coffee is exported for a very high price, very little Blue Mountain coffee is available locally, and what remains is just crazy expensive for most people. Add to that the threats from rust disease, hurricanes and the abandonment of coffee farms in recent years, which have further limited the availability and affordability of the drink…

So, here in Jamaica, I don’t really experience a coffee culture. (Making coffee in my kitchen doesn’t count.)

Los jamaicanos cuentan con una larga tradición en cuanto a cafetales, pero ¿dónde están los consumidores de café? No pretendo decir que nadie bebe café o que no hay cafeterías, pero hay una marcada ausencia de café como parte de la tradición local y me preguntaba por qué […]

Una taza de café aquí se encuentra a 2,50 dólares, lo cual la convierte en un capricho que la mayoría no puede permitirse. En el trabajo, a diferencia de otros países en los que hemos vivido, no hay ningún café decente disponible —a pesar de que el café es uno de los principales productos que Jamaica exporta. Y ahí radica precisamente el problema: ya que su famoso café se exporta a un precio realmente elevado, contamos con muy poco café Blue Mountain en la región, y el que queda posee un precio desorbitado para la mayoría de las personas. Hay que añadir las amenazas de la enfermedad de la roya, los huracanes y el abandono de los cafetales en los últimos años, lo que ha limitado en gran medida la oferta y el precio de esta bebida…

De modo que aquí, en Jamaica, no he experimentado precisamente la cultura del café. (Digamos que el que me tomo en la cocina de mi casa no cuenta).

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