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Entrevista con Anna Veduta, activista, experta y feminista rusa

 

Fotografía de Anna Veduta. Editada por RuNet Echo.

RuNet Echo habló recientemente con Anna Veduta, directora de alcance mundial para Meduza y exsecretaria de prensa para Alexey Navalny, actualmente el líder más prominente de la oposición contra el Kremlin. Veduta describió cómo fue trabajar para el defensor anticorrupción de Rusia, su reubicación en Estados Unidos y su experiencia como experta regional y feminista.

Gracias por tu tiempo para hablar con RuNet Echo. Nuestros lectores te conocerán como la exsecretaria de prensa de Alexey Navalny, quien es quizá el político más prominente de Rusia en la actualidad, después de Vladimir Putin. ¿A qué te has dedicado desde entonces, y qué papel ha jugado el internet de lengua rusa en tu vida desde que te trasladaste a Estados Unidos?

Me mudé a Estados Unidos el 6 de agosto de 2014. El mismo día que el presidente Putin aprobó el supuesto decreto “antisanciones”: la legislación que prohíbe la importación de mercadería agrícola proveniente de Europa y Estados Unidos en Rusia. El primer efecto que esto tiene en mí, y que continúa teniendo, es que las personas en Rusia ahora piden que les traigan queso y aves de corral cuando regresan del extranjero. Quieren alimento, no recuerdos.

Esperaba que mi estilo de vida e intereses cambiaran bastante, cuando me mudé a Estados Unidos para obtener la maestría en relaciones internacionales en la Universidad de Columbia, pero la red rusa nunca salió de mi vida. Una vez que estás dentro, nunca te deja.

Todavía sigo de cerca los acontecimientos actuales en Rusia. Con regularidad me solicitan que hable de Rusia en Estados Unidos, donde me consideran como una experta en la región. Actualmente desempeño el cargo de directora de alcance internacional para Meduza, uno de los medios de comunicación más grandes del mundo que brinda cobertura a Rusia, donde soy responsable de la versión en inglés.

Así que, naturalmente, no hay forma de que me desentienda de lo que acontece en Rusia o en la red rusa.

¿Cuáles dirías son los beneficios de estar involucrada con Rusia desde el extranjero? ¿Los inconvenientes?

Los beneficios son bastante obvios. Con Occidente tan obsesionado con Rusia estos días, existe una gran necesidad de pericia adicional. Y eso, considero, es el porqué las personas me invitan a hablar o brindar asesoría sobre Rusia y las relaciones Estados Unidos-Rusia. ¡Estoy feliz de ayudar! Siempre es agradable sentir que requieren de tus servicios.

Un inconveniente es la cantidad de desinformación que existe. A todos nos aburre y molesta el término a estas alturas, no obstante, la “noticia falsa” es ubicua lamentablemente. Y esto ha dificultado la tarea de explicar a las personas que, como alguien dentro de los medios rusos, no eres parte de la propaganda del Kremlin o uno de los hackers que robaron la elección de Moscú.

La palabra “ruso” se ha convertido tóxica en Estados Unidos hoy día. Toma demasiado tiempo y energía convencer a las personas, ahora.

Cuando los occidentales hablan sobre política rusa, por lo general la dividen en dos partes: el sistema y la oposición contra el Kremlin. En tu opinión, ¿esos términos tienen sentido? ¿Existe una manera mejor para hablar sobre la política rusa y los problemas sociales, de modo que percibamos el panorama de la forma en que la mayoría de rusos lo percibe?

Desearía poder decir que estás exagerando la situación y que es más complicado, pero no lo es. No puedo hablar por la mayoría de los rusos (no he realizado encuestas sociológicas sobre esto u otra cosa), pero sí puedo contarte lo que observo: el sistema político de Rusia no es homogéneo.

Tomemos, por ejemplo, al siloviki (miembros de la agencia de seguridad) y a kadirovtsy (gente que apoya al líder checheno, Ramzan Kadyrov). Esos grupos no están unidos, y son con bastante frecuencia rivales directos o incluso hostiles. Y esta es una razón por la cual observamos ciertas “fluctuaciones” en el supuesto sistema de Rusia, y en los clanes varios que controlan las “torres del Kremlin”.

No es mi intención ofrecer alguna teoría de conspiración, pero es importante entender que existen varias capas de “misterio” aquí.

Con respecto a las divisiones que mencionaste, yo también las he descrito como un enfrentamiento entre el mundo viejo y el mundo nuevo. Mira lo que sucedió con las manifestaciones del 26 de marzo y lo que procedió después. Vimos a muchas personas jóvenes y vibrantes a quienes evidentemente no les importa lo que el sistema tenga que decirles. Solo observa el discurso reciente del popular bloguero de YouTube en la Duma Estatal.

Veduta con Alexey Navalny. Fotografía de Anna Veduta. Usada con autorización.

Así que, sí, acudieron a la supuesta oposición contra al Kremlin, conocida también como la “oposición antisistema”. Y, sí, aquí estamos hablando sobre mi brillante exjefe, Alexey Navalny, a quien admiro profundamente.

¿Por qué los jóvenes acuden a Navalny? Porque comparte su mentalidad abierta y porque también reconoce que vivimos en pleno siglo XXI, a diferencia del establecimiento cleptocrático feudalista, que prefiere soñar sobre la gloria soviética pasada. Navalny entiende eso y está en aprendizaje constante. Ha mostrado sus cartas y esa transparencia es lo que la gente quiere. Es así de simple.

Los jóvenes no creen en la propaganda de antaño; ellos simplemente no pierden su tiempo en eso. Solo observa la treta reciente que realizó la gente de relaciones públicas del Kremlin: contrataron a una estrella pop de baja categoría para que se desvistiera y quedara en bikini e interpretara una canción en la que llama a los manifestantes “muchachitos” y les dice que se “mantengan alejados de la política”.

La generación X, la que precede a la juventud de hoy, aún está dividida grandemente con respecto al sistema, por lo que muchos se inclinan a permanecer con el Kremlin y su “sistema”.

En cambio, la generación del milenio se acerca más a la oposición, lo que considero significa que son simplemente razonables y están hartos de que les mientan y les roben. Apoyan los derechos humanos, la democracia y la libertad de prensa. Técnicamente hablando, aquí no existe una “oposición” – es un conjunto de valores positivos.

La generación Z, no obstante, es algo increíble. Cuando nacieron, internet ya existía. Piensan, analizan y pueden sacar conclusiones de maneras completamente nuevas, incluso cuando se les compara con la generación del milenio. El sistema del Kremlin perdió esa población hace ya mucho tiempo y ni siquiera se dieron cuenta. Su control sobre la televisión es irrelevante aquí, no existe en su mundo. Aunque todavía tienen que lidiar con la complicada  economía del país, sus malas carreteras, la corrupción, el pésimo servicio de salud y en general la calidad desalentadora de la educación.

¿Por qué crees que los jóvenes en Rusia que crecieron con internet han logrado librarse de la influencia de la televisión? Actualmente muchos estadounidenses parecen tener la impresión de que el Kremlin puede lavar el cerebro a todo el electorado por medio de internet y noticias falsas. ¿Cómo es que el internet se ha convertido en un lastre en Rusia, con toda la propaganda, troles, noticias falsas y censura? ¿Por qué el Kremlin no está ganando en la red rusa?

Porque el Kremlin no conoce nada sobre internet y todos sus intentos por recuperar esta audiencia son torpes y antinaturales.

¿De qué hablamos, en Rusia, cuando discutimos sobre las noticias falsas y los troles? Los troles son comentaristas pagados para promover la agenda del Gobierno; y las historias falsas son mentiras creadas que parecen verdades al mezclarles con falsedades y verdades a medias. Esto requiere de algún talento para lograrlo y hacerlo parecer sexy. Aún así, esto no sucede en Rusia. ¿Por qué? Porque las personas a cargo no poseen el talento. No tienen la menor idea de cómo funciona internet o cómo hacer para que las cosas sean populares.

El problema yace en la mentalidad del Kremlin. En la red, tienes que tener una mente abierta, mundial y dispuesta a aprender todo el tiempo. Tienes que sentirte a gusto siempre con estar a la vanguardia. Eso no funciona si obtienes tus noticias impresas en un archivador rojo pequeño, con la idea de que la web es un cubo de basura “inventado por la CIA”.

Esto da como resultado un trabajo de pacotilla, por consiguiente los jóvenes pueden detectar fácilmente la falsedad.

Tras un reciente intento de utilizar memes en línea en contra de Navalny, estuvo absolutamente en lo correcto cuando rio y afirmó, “chicos, esos memes son tan del año pasado”. ¡Fue vergonzoso!

La retórica de la propaganda soviética antigua ni las tácticas intimidatorias de la década de 1990 funcionarán con una audiencia del siglo XXI. Es por eso que les digo a los estadounidenses que no tengan miedo: la juventud de Rusia es una razón para tener esperanza en Rusia. ¡Se parecen más a ti [en Estados Unidos] que al sistema ruso!

La censura en realidad apareció en 2011 y 2012, cuando muchas personas de la supuesta “clase creativa” tuvieron que emigrar, puesto que despegó el caso de la plaza Bolotnaya y la prensa independiente rusa cerró sus puertas.

Pero ahora es el año 2017, y tenemos medios de comunicación independientes y gratuitos que informan sobre Rusia, aunque muchos de estos ya no estén en el país. Estoy orgullosa de representar a Meduza, pero en definitiva es un obstáculo tener una sala de redacción en Riga, y no en Moscú. Pero teníamos que pensar fuera de la caja, y esa fue la solución.

Los usuarios de internet han aprendido a evadir las prohibiciones del Gobierno, y los milennials y los que llegaron después han sustituido la televisión por los canales de transmisión en vivo y YouTube. ¿Y sabes por qué? Porque no había nada en la televisión para ellos. Observaron, se encogieron de hombros y luego crearon su propio mundo de entretenimiento.

¿Por qué te fuiste de Rusia?

Fotografía de Anna Veduta. Usada con autorización.

Me fui porque aceptaron mi solicitud en la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York. A comienzos del año 2012, cuando apenas comenzaba a trabajar con Navalny, me aceptaron en la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, pocos meses después de graduarme de la Universidad Estatal de Moscú. En ese momento, decidí no aceptar la oferta y conservé mi trabajo. Alexey no me presionó para tomar una decisión –me apoyó mucho, y me aconsejó que tomara mi tiempo y pensara bien las cosas.

Cuando le dije finalmente que me quedaría, dijo que estaba feliz y que “algún día, vas a ir a Harvard”.

Pero yo siempre creí que la vida en Nueva York sonaba mejor, y cuando Columbia apareció, no quise dejar pasar la oportunidad de tener una educación de primera, otra vez. Navalny estaba bajo arresto domiciliario en ese entonces, y me motivó (a través de un intermediario) a que aceptara la oportunidad.

Y heme aquí ahora, tres años después.

¿Todavía te consideras miembro de la oposición o eres más una observadora externa ahora?

Aunque ya no trabajo para Navalny, por supuesto, que aún lo apoyo sin dudarlo. Soy una profesional independiente, pero no me llamaría una observadora externa. Rusia es mi tierra natal, me interesa profundamente y por todo lo que acontece allí.

Si, por “miembro de la oposición”, me preguntas si deseo un futuro democrático mejor en una Rusia libre y próspera en lugar de un país secuestrado por un grupo de rufianes corruptos, entonces, sí me considero miembro de la oposición.

¿A dónde te diriges ahora? ¿Qué planeas hacer con toda esta experiencia y educación?

Estoy desarrollando mi papel como una informante mundial y una embajadora de buena voluntad para Rusia, un país hermoso que a todos nos gustaría ver libre. Es crucialmente importante para mí que el talentoso trabajo de mis colegas llegue a las audiencias en Occidente, donde existe una grave falta de información imparcial y confiable respecto a Rusia. Este es un mundo globalizado y necesitamos construir puentes (aunque el puente ilegal que Moscú está construyendo sobre el estrecho de Kerch hacia Crimea sea uno de tantos).

También quiero promover una agenda feminista en mi país y trabajar en proyectos en contra de la violencia doméstica. En diciembre del año pasado, hice pública mi propia exposición a la violencia doméstica, que atrajo casi 500 000 vistas en los medios sociales. Esto fue antes de que los legisladores rusos la despenalizaran, cuando el problema necesitaba más atención que nunca.

Pero mucha de la retroalimentación que recibí fue negativa. Las personas dijeron que me lo merecía, me insultaban. Incluso, muchas de las personas en Rusia con quienes concuerdo en causas anticorrupción y contra Putin no son receptivos a los problemas feministas, y eso me desilusiona.

Por supuesto que los problemas de las mujeres son ignorados en cualquier parte. ¿De qué otra manera puedes explicar el enorme interés en las marchas de las mujeres en Estados Unidos este año? Pero Rusia es una sociedad más patriarcal, donde girar la rueda en asuntos básicos es un gran desafío.

Y eso solo significa que las perspectivas para los avances feministas potenciales en Rusia son incluso más grandes.

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