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Rafael Braga Vieira: Símbolo de racismo institucionalizado y pobreza penalizada en la justicia brasileña

Cartel en una manifestación de apoyo a Rafael Braga Vieira en 2014. Foto: Mídia Ninja/Flickr, CC-BY-NC-SA 2.0.

Rafael Braga Vieira fue sentenciado a cinco años de prisión después de que la policía lo arrestó en una gran manifestación en Río de Janeiro el 20 de junio de 2013. Braga tenía 25 años en ese momento, no tenía casa y recogía artículos reciclables para sobrevivir. Dice que ni siquiera sabía que se estaba llevando a cabo una gran protesta. Cuando la policía le encontró botellas de desinfectante blanqueador, lo acusaron de portar explosivos, y fue sentenciado antes del final del año.

Braga fue la única persona enviada a prisión con relación a las protestas de junio de 2013, pero su caso fue solamente el inicio de una historia más oscura que ahora activistas y expertos legales dicen que simboliza el racismo institucionalizada el sistema judicial de Brasil y la penalización de pobreza en el país.

Braga estuvo en prisión hasta diciembre de 2015, cuando un juzgado le permitió cumplir el resto de su sentencia en casa de su madre en Río, con una tobillera electrónica. Sin embargo, un mes después, la policía volvió a arrestarlo por tener 0.6 gramos de marihuana y un pirotécnico (de los que usan los narcotraficantes para alertar a las bandas cuando la policía entra a la comunidad).

El 20 de abril de 2017, Braga fue condenado por tráfico de drogas, y en esa ocasión un juzgado lo sentenció a 11 años y tres meses de prisión, a pesar de una intensa campaña (que ya tiene tres años) reailzada por activistas que reiteradamente han señalado las contradicciones e irregularidades en los dos juicios de Braga.

El juez en su primer juicio de 2013 parece haber ignorado un informe técnico del escuadrón de bombas de Río de Janeiro, que concluyó que los productos de limpieza que Braga estaba cargando tenían “capadad explosiva mínima”, en parte porque las botellas eran de plástico, mientras que los cocteles Molotov normalmente se hacen con botellas de vidrio.

Braga negó las acusaciones que llevaron a su segundo arresto en 2016, y acusó a los oficiales de atacarlos y de falsificar evidencia –algo común en la policía brasileña, que a menudo golpea a los sospechosos para que denuncien a traficantes de drogas.

En el segundo juicio, el juzgado descartó del segundo jucio al testigo que concurrió en defensa de Braga (un vecino que corroboró su versión de los acontecimientos) con el argumento de que el vecino tenía una “relación familíar” con Braga. Los cinco testigos de la fiscalía son oficiales de policía con testimonios contradictorios. Por ejemplo, un oficial dijo que a Braga lo transportaron a la estación de policía en el maletero de un auto patrulla, y otro dijo que lo colocaron en el asiento trasero.

Asombrosamente, el juez también se negó a ver filmación de un video de vigilancia de cámaras de los alrededores cuando arrestaron a Braga, y resolvió que era “innecesario para la conclusión del caso”.

Muchos expertos legales también han criticado la sentencia, sostienen que más de 11 años de prisión es un castigo demasiado severo por poseer una pequeña cantidad de marihuana. Ponte Jornalismo, medio de comunicación independiente que cubrió de cerca ambos juicios, citó casos similares que resultaron con penas mucho menos duras —como cuando la policía arrestó a un muchacho de 18 años en 2007 por portar 25 gramos de marihuana. El sospechoso pasó apenas un día en la cárcel, antes de que un juez descartara las acusaciones de tráfico de drogas. Según el sitio web G1, el acusado admitió luego que recibió ayuda de su bien relacionado padre, que era amigo de otro juez.

Las controvertidas leyes de Brasil sobre drogas permiten a las cortes tratar a los acusados de maneras enormemente diferentes. Aunque el uso de droga ya no está penalizado, la ley no ofrece definiciones claras sobre qué diferencia “uso” y “tráfico”, y deja la decisión a oficiales de policía y jueces según cada caso, Algunos expertos legales sostienen que el lenguaje impreciso de esas leyes refuerza los prejuicios racistas del sistema de justicia de Brasil, donde es más probable que las personas de color más pobres sean condenadas por tráfico de drogas.

David Miranda, concejal de la ciudad de Río de Janeiro por el partido Socialismo y Libertad, comparó el juicio de Braga con otro conocido caso en Brasil de 2013, donde la policía encontró 450 kilogramos de pasta de cocaína en un helicóptero propiedad del diputado estatal y empresario Gerais Gustavo Perrella (hijo del senador Zezé Perella). La policía arrestó al piloto del helicóptero (empleado de la familia Perrella) y lo acusó de tráfico de drogas, mientras que los fiscales dejaron de lado a los Perrella.

- producto de limpieza = 11 años de prisión
– 450 kg de cocaína en un helicóptero = proceso legal archivado.
Libertad para Rafael Braga.

Rafael Braga V. parado al lado de un grafiti que dice: “Solamente miras de izquierda a derecha, el Estado te aplasta desde arriba”. [Esta foto fue ampliamente difundida en medios sociales. Se tomó el 20 de noviembre de 2014, cuando Braga estabs en régimen semiabierto, mientras regresaba a prisión luego de un día de trabajo. Fue sancionado por la hazaña con 10 días de confinamiento solitario].

Hacia mediados de abril, muchos usuarios de internet reaccionaron furiosamente por la nueva condena de Braga, como el abogado y profesor Antônio Pedro Melchior:

Em um país, cujo histórico de violações aos direitos humanos pela instituição policial é imenso, onde a maioria esmagadora da população diz não confiar na polícia, não se pode admitir condenações lastreadas unicamente na palavra do agente policial.

En un país cuya historia de violaciones a los derechos humanos de la institución policial es inmensa, donde la abrumadora mayoría de la poblacíón dice no confiar en la policía, no se pueden admitir condenas basadas únicamente en la palabra de un agente de la policía.

Jean Wyllys, diutado federal y activista de derechos humanos, escribió en Facebook:

Cumpriu-se um roteiro. O juiz se limitou a agir conforme o esperado.

Deu uma sentença a Rafael. E também a todos nós. Ao sintetizar toda desgraça de tão típica pobreza extrema brasileira na condenação de mais um negro, o juiz escreveu para quem servem as leis no Brasil.

Se cumplió con el guion. El juez se limitó a actuar según lo esperado.

Dio una sentencia a Rafael. Y también a todos nosotros. Para resumir toda la desgracia de pobreza extrema tan típica brasileña en la condena de un negro más, el juez escribió a quién sirven las leyes en Brasil.

En Twitter, Amnistía Internacional condenó el veredicto:

Nadie se puede quedar callado ante la prespectiva de que pague por delitos que no cometió.

Varias manifestaciones de apoyo a Braga se llevaron a cabo en Río de Janeiro, São Paulo y hasta en Uruguay. El 24 de abril, cientos de personas se unieron a una vigilia en São Paulo para protestar por la nueva sentencia de prisión.

Manifestación en São Paulo de apoyo por la liberación de Rafael Braga. Foto de Daniel Arroyo y Ponte Jornalismo, usada con autorización.

Puedes encontrar fotos de la manifestación en São Paulo en el sitio web de Ponte Jornalismo y en la página de las Madres de Mayo. También algunos videos de la manifestación fueron publicados en la página de Facebook de Alma Preta. En Facebook, la página de Por la libertad de Rafael Braga Vieira publicó una cronología completa (en portugués) que cuenta la historia de Rafael, desde su primer arresto en 2013 hasta su sentencia de abril.

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