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Periodistas rusos dicen que una historia del New York Times ganadora del Pulitzer fue robada

Foto: Sari Dennise / Flickr / CC 2.0.

En abrill, el New York Times, recibió el Premio Pulitzer 2017 en cobertura internacional por diez artículos sobre los “esfuerzos de Vladimir Putin de proyectar el poder de Rusia en el extranjero”. Ivan Kolpakov, editor en jefe de Meduza, sitio ruso de noticias independiente, dice que uno de esos artículos fue robado de su sala de redacción.

Meduza planteó el asunto a fines de diciembre, cuando The New York Times publicó un artículo de Andrew Kramer titulado “Cómo Rusia reclutó piratas informáticos de élite para su ciberguerra”.

Según Aleksandr Gorbachev, editor de Meduza, la historia de Kramer vuelve a contar dos informes de investigación de Daniil Turovsky, corresponsal estrella de Meduza: un artículo de septiembre de 2015 sobre corporaciones estatales rusas que contratan a empresas extranjeras par lanzar ataques de negación de servicios, y una noticia de noviembre de 2016 sobre como el Estado ruso recluta piratas informáticos.

“Tomen un texto de Turovsky en Meduza, luego tomen un segundo texto de Turovsky en Meduza, mezclen, mezclen y PUF, tienen un artículo de New York Times”, escribió Gorbachev en Facebook el 30 de diciembre, y agregó: “Como dice Donald Trump en estos casos: ¡DESHONESTO!”.

Ese mismo día, Turovsky repitió esta queja, y escribió: “Y así, hoy debuté en la portada del The New York Times. En realidad, un reportero del periódico volvió a contar completamente dos noticias que salieron en Meduza hace mes y medio y hace un año y medio”.

Al cabo de horas, Andrew Kramer respondió con un comentario:

Daniil, I spoke with you while preparing this article and explained that I intended to follow in the footsteps of your fine work, that I would credit Meduza, as I did, and thanked you for your help. I disagree with your assessment that the article “in whole” retold two Meduza articles. Our story included reporting not in the Meduza articles, in particular concerning prison recruitment. Specifically and importantly our article explicitly said that Meduza “first disclosed the recruitment effort” and included a link.

Daniil, hablé contigo mientras preparaba mi artículo y te expliqué que tenía la intención seguir los pasos de tu gran trabajo, que le daría el crédito a Meduza, como lo hice, y te agradecí por tu ayuda. Discrepo de tu afirmación de que el artículo “completo” vuelve a contar los artículos de Meduza. Nuestro artículo incluía cobertura que no estava en los artículos de Meduza, en particular con respecto a reclutamiento en prisión. Específica e importantemente, nuestro artículo explícitamente decía que Meduza “reveló primero la iniciativa de reclutamiento” e incluía un enlace.

Media hora después, Kolpakov se unió, y preguntó a Kramer por qué su artículo solamente enlazaba con el artículo de Meduza de noviembre de 2016, pero ignoraba el texto de Turovsky de septiembre de 2015. Kramer no comentó de nuevo.

El escándalo pareció terminar ahí, hasta el 10 de abril, cuando el artículo de Kramer fue incluido entre los informes de The New York Times ganadores del Premio Pulitzer.

Al día siguiente, Kolpakov anunció que Meduza contrataría a un experto externo para analizar el trabajo de Turovsky y el artículo de Kramer, para determinar si algo se copió o se representó mal. Si se confirman las sospechas de Meduza, dice Kolpakov que está preparado para llevar el asunto a la Junta del Premio Pulitzer.

“No quiero que nadie pierda su premio, pero me sentiría bien si este texto [el de Kramer] fuera retirado de la lista de trabajos ganadores”, explicó Kolpakov en Facebook.

Además de las quejas generales de que The New York Times no dio el crédito a Meduza por dar a conocer la noticia de la que trata “Cómo Rusia reclutó piratas informáticos de élite para su ciberguerra”, Kolpakov dice que parece que Kramer tradujo al inglés los comentarios que el programador de computadoras Aleksandr Vyarya hizo a Turovsky en su informe.

“Sabemos por la fuente principal [Aleksandr Vyarya] que en realidad no quería hablar con el NYT”, dice Kolpakov. “Y lo más probable es que Kramer no consiguiera las citas que necesitaba. Además, es difícil imaginar a una persona que habla a periodistas en frases idénticas”.

Kolpakov también publicó el siguiente correo electrónico de quie recibió de Michael Slackman, editor internacional de The New York Times:

I spoke with our bureau chief, Neil McFarquhar, who I believe you also reached out to. Neil tells me that your reporter, Mr. Turovsky, was immensely generous in helping to steer Andrew in the right direction. The story does note the recruiting effort was first reported by Meduza and it provides a link to the article.

The story and quotes, however, are all the result of original reporting, completed either in person, by phone or email. Nothing was simply lifted from Meduza, though I understand why you raised the concern.

Andrew is a long time, trusted correspondent who has always demonstrated a commitment to the highest ethical standards and I am certain he has here, as well.

Hablé con nuestro jefe de oficina, Neil McFarquhar, que creo que también te contactó. Neil me dice que tu reportero, el señor Turovsky, fue inmensamente generoso en ayudar a llevar a Andrew en la dirección correcta. El artículo expresa que la iniciativa de reclutamiento fue informada primero por Meduza y brinda un enlace al arículo.

Sin embargo, la historia y las citas son resultado del informe original, no completado ni en persona, por teléfono ni por correo electrónico. Nada se sacó simplemente de Meduza, aunque entiendo por qué planteaste el asunto.

Andrew es un corresponsal confiable desde hace tiempo, que siempre ha demostrado un compromiso con los más altos estándares éticos y estoy que en este caso también.

Kolpakov dice que Neil MacFarquhar, jefe de oficina de Moscú de The New York Times, le dijo que Kramer debió pelear para conservar la pequeña referencia a Meduza que incluyó en el borrador final de su artículo. “Es más”, le informó MacFarquhar, “en la edición inicial hecha en Nueva York, el párrafo que daba crédito a Meduza se suprimió por espacio, y Andrew insistió en que lo volvieran a poner”.

En un comentario a la publicación de Kolpakov en Facebook, Ivan Nechepurenko, corresponsal de Moscú para The New York Times, aconsejó a Meduza que convocara a Liz Spayd, editora que maneja los asuntos del periódico de integridad periodística y buen juicio en la noticias.

Esa vez, Kramer se mantuvo lejos de Facebook, pero envió el siguiente mensaje a través del columnista ruso Oleg Kashin:

In fact, I was in contact with Vyarya directly. I verified and discussed elements of his story. And he gave me a quote that was similar to and slightly different from what he told Meduza.

A decir verdad, estuve en contacto con Vyarya directamente. Verifiqué y analicé elementos de su artícjulo. Y me dio una cita que era similar y algo diferente a lo que le dijo a Meduza.

Kolpakov dijo que el experto externo se comunicaría con Vyarya para confirmar las afirmaciones de Kramer, pero la sala de redacción de Meduza no quedó convencida. En un comentario en línea, Daniil Turovsky dijo que ya le había preguntado a Vyarya sobre su contacto con Kramer. “¿En serio? Cortésmente lo mandé el desvío por ahora”, le dijo Vyarya aparentemente.

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