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En el 45 aniversario de la devolución de Okinawa a Japón, la gente protesta contra la presencia de Estados Unidos

Henoko Base Protests Okinawa

«La gente levanta los carteles de “Nunca renunciaremos” en la concentración contra el traslado de Henoko en el Okinawa Cellular Stadium, en Naha». Foto del usuario de Flickr RyuFilms. Licencia de la imagen (CC BY-NC-ND 2.0).

El 15 de mayo de 2017, se cumplieron 45 años de la devolución de Okinawa a Japón de manos estadounidenses. El mes de mayo estuvo marcado por protestas en Okinawa sobre la construcción en curso de una base estadounidense en una bahía relativamente límpida y por los temores a que la nueva legislación anticonspiración de Japón hagan más difícil que grupos de okinawenses protesten contra la presencia de Estados Unidos allí. Las continuas manifestaciones contra la presencia militar de Estados Unidos en Okinawa han recibido poca atención fuera del propio territorio.

Después de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos administró Okinawa hasta 1972. Se convirtió en una base para el ejército estadounidense en el Pacífico Occidental; a pesar de representar solo el 0,6 % del territorio de Japón, Okinawa es el hogar de más del 70 % de las instalaciones militares estadounidenses con sede en Japón. Las bases militares estadounidenses ocupan al menos el 18 % de la isla principal de Okinawa.

Las bases son un legado de la tutela que duró hasta 1972, durante la cual Estados Unidos necesitaba instalaciones para apoyar su guerra contra Vietnam del Norte. Desde 1972, las bases de la isla y la presencia militar estadounidense en Japón en general existen según el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA) y el Tratado de Cooperación y Seguridad Mutua entre Estados Unidos y Japón, conocido en Japón como Anpo joyaku (安 保 条約) o Anpo (安 保).

Image modified by Keiko Tanaka

Las áreas rojas representan bases en Okinawa. Imagen de Keiko Tanaka usada de Wikipedia.

Aunque la presencia militar estadounidense proporciona una ganancia económica significativa para los habitantes de la prefectura más pobre de Japón, en una isla abarrotada las bases generan un ruido considerable y ocupan mucho espacio. Ha habido esfuerzos a lo largo de los años para trasladar las bases a otros lugares.

Los 45 años del retorno de Okinawa a Japón provocaron nuevas protestas y oposición a una nueva base en particular, que está en construcción.

En 2013, el primer ministro Shinzo Abe y el entonces gobernador de Okinawa, Hirokazu Nakaima, firmaron un acuerdo para construir una nueva base de la marina estadounidense en la bahía de Henoko, zona relativamente límpida que será destruida por un relleno para crear la instalación. La decisión provocó las protestas actuales y desobediencia civil que brevemente se convirtieron en noticias nacionales, justo cuando Okinawa recordaba el 45 aniversario de su devolución a la soberanía japonesa.

Según una reciente entrevista con un exalcalde de Henoko, el uso militar de la zona siempre se ha basado en el acuerdo de que los lugareños también puedan usar la tierra. La nueva base lo impide.

En abril de 2017, comenzaron los trabajos de relleno de partes de la Bahía de Henoko, lo que provocó protestas a la entrada a la obra. La policía japonesa reprimió a los manifestantes que se presentaron para protestar por la construcción de la base.

Continúa la opresión injusta contra los manifestantes que protagonizan un plantón en la entrada de Henoko y que bloquea el paso a los vehículos de construcción.

Un video publicado en Facebook, que muestra una respuesta policial excesiva a la protesta, ha sido visto miles de veces. El video fue publicado en YouTube por el “activista del rap” Ogesa Taro, quien también proporcionó fotos y actualizaciones sobre la protesta, a veces acompañadas de poesía, en su cuenta de Twitter.

Mientras pierdo la esperanza en este país
Mientras haya personas que compartan esta sensación de desesperación
Mi esperanza permanece viva
Este es el bastión final de la democracia.
[…]

Muchas protestas de mayo fueron alimentadas por la decisión de rellenar partes de la Bahía de Henoko con piedra, para hacer sitio para un malecón y una pista de aterrizaje para helicópteros.

Esto es lo que está sucediendo ahora en el sitio de construcción de Henoko:

Cuatro camiones volquete de 10 toneladas han tirado montones de piedras en el océano. Como se puede ver en las imágenes, las piedras liberan mucho polvo que está contaminando las aguas de la bahía. Daña los corazones de los equipos que están en el agua, en canoa y barco, que continúan sus protestas.

En abril, el gobernador de Okinawa, Onaga Takeshi, solicitó una orden judicial para detener el trabajo en el malecón, sin éxito hasta ahora. A finales de mayo, Onaga había pedido formalmente, una vez más, que la base propuesta para Henoko fuera trasladada a Guam, petición que ya había hecho en el pasado.

El gobernador de Okinawa, Onaga, vuelve a preguntar sobre los planes de seguir adelante con la construcción de la base de Henoko, pide que se reevalúe el plan y se traslade la base a Guam.

Mientras las protestas continúan, hay temores sobre cuánto poder tendrá la policía para detenerlas en el futuro. Japón aprobó su controvertida legislación contra la conspiración a finales de mayo, que da a la policía amplios poderes para poner casi cualquier grupo bajo vigilancia.

[Cartel y pie de foto de Twitter] ¡Detengan la reclamación de tierras en la Bahía de Henoko! Deroguen la ley de conspiración. (Acción colectiva en Sapporo, Hokkaido.)

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