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Activista brasileño quedó en coma inducido después de golpiza policial en protestas en el país

Izquierda: ataque contra Mateus Ferreira da Silva captado por Luiz da Luz, publicado con autorización. Derecha: Mateus Ferreira da Silva en pfhoto ampliamente difundida.

Un estudiante brasileño de 33 años quedó hospitalizado en cuidados intensivos después de que un oficial de policía lo golpeara en la cabeza con su vara durante una manifestación en la ciudad de Goiânia el 28 de abril, cuando millones de personas se unieron en una huelga a nivel nacional contra reformas de austeridad.

Mateus Ferreira da Silva, estudiante de ciencias sociales en la Universidad Federal de Goiás, tuvo herida cerebral por trauma y múltiples fracturas. Los doctores lo operaron al día siguiente y quedó en coma inducido. Su condición se consideraba crítica. [Actualización al 3 de mayo: la condición de Mateus mejoró y salió del estado crítico y posteriormente fue dado de alta a finales de mayo].

El reportero gráfico Luiz da Luz capturó el ataque y su material de difundió rápidamente por todo Brasil en pocos días. Las imágenes también revelaron la cara del oficial que empuña la vara: un hombre que luego fue identificado como el capitán Augusto Sampaio.

Luego del incidente, la policía militar del estado brasileño de Goiás anunció que Sampaio había sido suspendido de servicio activo, a la espera de los resultados de una investigación.

La secuencia muestra que el oficial de policía militar rompió su vara en la cara del estudiante Matheus Ferreira en Goiânia (fotos: Luiz da Luz).

Si un policía estuviera en cuidados intensivos después de que lo golpeara un manifestante, su cara estaría en televisión por seis meses y toda la represión estaría justificada.

La página de Facebook “Desneuralizador”, medio para los activistas de Goiânia, difundieron el video grabado por Luiz da Luz, que muestra el momento después de que Mateus recibiera el golpe en la cabeza, mientras los paramédicos lo atienden.

Otro video que muestra el mismo momento de otro ángulo también apareció en medios sociales. En el video de abajo, los golpes empiezan en 00:50.

Los usuarios de internet reunieron 10,000 reales brasileños ($3,150) para la familia de Mateus, que vive en otro estado, para cubrir parte de sus gastos médicos y para alojar a sus parientes en Goiânia, durante su hospitalización.

“Fuerza, Mateus. Contra la violencia policial”. Dibujo ampliamente difundido en medios sociales. Autor: Heitor Vilela, publicado con autorización.

En Facebook, el profesor Pablo Ortellado recordó otros episodios de violencia contra activistas en Goiás:

Goiás vive um surto de violência política: foi lá que o ativista Guilherme Irish foi assassinado pelo pai por apoiar a ocupação de escolas, foi lá que a PM integrava grupo de whatsapp para criminalizar professores, foi lá que uma escola ocupada foi sabotada com um cano de gás cortado para explodir — e agora, tivemos lá também o tristíssimo caso do Mateus Ferreira da Silva, internado em situação grave depois que foi agredido na cabeça com um cacetete por um policial militar.

Goiás está pasado por un aumento de violencia política: fue ahí donde el activista Guilherme Irish fue asesinado por su padre por apoyar el movimiento ocupación de escuelas; fue ahí que la policía militar se unió a un grupo de WhatsApp para criminalizar a los profesores; e teachers; fue ahí que un colegio ocupado fue saboteado con una fuga de gas; y ahora tenemos el muy triste caso de Mateus Ferreira da Silva, en ciudados intensivos después de ser atacado en la cabeza por la vara de un oficial de policía.

Represión policial

Goiás no fue el único estado en Brasil donde la policía reprimió brutalmente a los manifestantes a finales de abril.

En Río de Janeiro, la policía antidisturbios disparó balas de goma y gas lacrimógeno en protestas en el centro de la ciudad, donde los manifestantes habían armado un estrado para oradores. Con un parlante, el diputado estatal Flavio Serafini, del Partido Socialista y Libertad de  Brasil (PSOL), pidió a la policía que se abstuviera de ejercer violencia contra los manifestantes. Cuando Serafini hablaba, la policía lanzó una lata de gas lacrimógeno al estrado, que golpeó a la persona que grababa el video:

Policía militar de de Río de Janeiro lanza bomba contra estrado donde hablaba el diputado estatal Flávio Serafini (PSOL), en protestas contra reformas laborales y previsionales.

Este video de 25 minutos de autor desconocido captó diferentes momentos de la represión en Río y los fallidos intentos de los manifestantes de reagruparse entre una nube creciente de gas lacrimógeno.

La policía también dispersó una protesta en São Paulo, mientras las personas marchaban hacia la casa del presidente Michel Temer, ubicada en el elegante barrio de Alto de Pinheiros (y fuertemente resguardada por la policía desde que asumió el poder en mayo de 2016).

La policía también detuvo a activistas del Movimiento sin Techo de Brasil y luego los acusó de intentar causar incendios e iniciar explosiones. Según la página del movimiento Facebook, los activistas seguían en prisión.

Los activistas también criticaron la cobertura de algunos medios de comunicación de Brasil de las protestas, incluido un informe de Folha de S. Paulo, uno de los más antiguos del país.

Police officers in front of a barricade in Rio de Janeiro. Photo by Erick Dau/The Intercept, used with permission

Según la noticia sobre Mateus Ferreira publicada en Folha de S. Paulo el 30 de abril, el atacante era un hombre presuntamente “vestido como oficial de policía militar”. Este lenguaje fue luego editado.

El profesor Idelber Avelar escribió en Facebook sobre el típico énfasis de los medios convencionales sobre las protestas: interrupciones del tráfico y ventanas rotas, más que sobre represión policial o los pedidos de los manifestantes:

Mais uma vez, a imprensa brasileira escolheu cobrir protestos de rua dando destaque a esse insólito protagonista, a vidraça. Folha de São Paulo e Estado de São Paulo escolheram a imagem de uma vidraça sendo quebrada para ilustrar suas primeiras páginas. Já O Globo preferiu a imagem de um ônibus incendiado.

Não há razão jornalisticamente plausível para que uma vidraça quebrada receba mais destaque que a reunião de milhares de pessoas em uma praça para defender uma pauta. Você pode continuar sendo radicalmente contra qualquer arranhão em qualquer patrimônio material e, mesmo assim, reconhecer esse fato. De novo, o termo “vandalismo” recebe um destaque absurdamente desproporcional e os já tradicionais atos de violência da Polícia Militar são noticiados como “manifestantes entram em confronto com PM”.

De nuevo, la prensa brasileña elige cubrir protestas callejeras con un increíble protagonista: los vidrios. Folha de S. Paulo y Estado de S. Paulo eligieron la foto de una ventana rota para ilustrar sus portadas. De otro lado, O Globo prefirió la foto de un bus incendiándose.

No hay una razón periodísticamente plausible para justificar que una ventana rota tenga más cobertura que la reunión de miles de personas en una plaza para defender una causa. Puedes seguir estando radicalmente en contra del más mínimo daño a la propiedad material y aun así reconocer este hecho. De nuevo, el término “vandalismo” recibe un énfasis absurdamente desproporcionado y los típicos actos de violencia de la policía militar aparecen como “manifestantes entran en enfrentamiento contra la policía militar”.

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