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Georgianas marchan contra la misoginia y el racismo

Giorgi Lomsadze para Eurasianet. Utilizada con permiso.

Un barrio histórico y multiétnico de Tiflis se ha convertido en el campo de batalla de una guerra cultural en curso en Georgia sobre derechos de las minorías, con dos manifestaciones (una de los ultranacionalistas, otra en su contra) sobre el suelo del distrito central de la avenida Aghmashenebeli en un intervalo de cuatro días.

A gritos de «¡La desobediencia de las mujeres empieza!», decenas de mujeres marcharon el 19 de julio por la avenida para oponerse a la misoginia, al racismo y a una supuesta amenaza de violaciones colectivas que surgió a mediados de julio durante la marcha de georgianos, manifestación cuyo objetivo principal era la inmigración de musulmanes de Oriente Medio.

«Estamos aquí para condenar la horrible actitud hacia las mujeres por parte de los participantes en la denominada Marcha de Georgianos y también para expresar nuestro apoyo a los extranjeros que viven en Georgia», dijo Rusiko Amirejibi, lingüista y participante en la manifestación que enseña georgiano como lengua extranjera.

«También apoyo a los inmigrantes, no solamente a los legales, ilegales, sino también a los ilegales, quie buscan refugio o una vida mejor en Georgia y viven de modo pacífico e inofensivo».

«La delincuencia no tiene nacionalidad y le corresponde al Gobierno reaccionar, no a una multitud enfurecida», destacó.

Foto de Giorgi Lomsadze para Eurasianet. Utilizada con autorización.

Este es un artículo del sitio web asociado EurasiaNet.org escrita por Giorgi Lomsadze. Se reproduce con permiso.

Los líderes de la Marcha de Georgianos, celebrada el 14 de julio, encendieron el sentimiento contra inmigrantes con alusiones a supuestos casos de acoso sexual a menores y la profanación de lugares cristianos debido a la llegada inmigrantes de India y de países islámicos.

Cuando Tatia Dolidze, profesora en la Universidad de Georgia y conocida por un discurso en Naciones Unidas en 2016, calificó la manifestación ultranacionalista de xenófoba, el actor y cantante Gia Korkotashvili, de 57 años, uno de los coorganizadores, respondió en Facebook que «deberían foll…se» a Dolidze.

«Soy demasiado mayor para cosas en grupo, así que procedan, chicos», escribió a sus interlocutores.

La policía ha iniciado una investigación.

Para las participantes en la Marcha de Solidaridad de las Mujeres, los comentarios de los ultranacionalistas forman parte de un problema mayor en Georgia.

«Nos gustaría que la sociedad entendiera que estos fascistas, quienes claman defender la cultura georgiana, únicamente defienden su derecho a insultar y dominar a las mujeres», según Ninia Kakabadze, activista por los derechos de la mujer y la libertad de prensa.

Korkotashvili intentó defenderse y a los comentarios incendiarios de sus partidarios sobre Tatia Dolidze, diciendo que se trataba de una conversación privada. del tipo de vestidor de hombres. Si bien fue crudo, dijo, no era una amenaza propiamente.

Pero los términos que Korkotashvili escogió para explicar lo sucedido solo contribuyeron a una mayor polémica.

«Era una conversación privada entre dos personas… y ahora las mujeres la critican, dicen que sus cuerpos no están protegidos y que alguien intenta llevar a cabo una violación colectiva», le contó Korkotashvili al canal de televisión Obiektivi. «Ya les gustaría que alguien tuviera intenciones con ustedes», dijo a sus críticas.

Foto de Giorgi Lomsadze para Eurasianet. Utilizada con autorización.

Las activistas feministas dicen que los comentarios representan los problemas de la sociedad patriarcal existente en Georgia. «Son hombres que brindan por las mujeres en las supras (cena tradicional en el país), pero que les ven como objetos sexuales y de reproducción y a quienes pueden castigar, tanto verbal como físicamente, a su antojo», comenta Kakabadze.

La actitud hacia la llegada de personas de países de Asia y Oriente Medio proviene del mismo sentimiento de legitimación masculina, dijo.

Salome Asatiani, conocida periodista y comentarista para RFE/RL, cree que el aumento del nacionalismo y del machismo es desde siempre un intento de los georgianos que se sienten excluidos de la Georgia actual de reafirmarse a sí mismos.

«Sienten que no caben en la idea moderna de éxito: no hablan inglés, no saben ganar dinero, por lo que este tema del somos-los-hombres-auténticos es un modo de compensar y reaccionar», dijo Asatiani.

Diversos policías que acordonaban la zona de manifestación sonrieron y bromearon con discreción al escuchar las consignas feministas.

Mientras las activistas, a quienes se unieron algunos hombres y mujeres transgénero, marchaban por Aghmashenebeli, se acercaron personas de Oriente Medio que trabajan o viven por la zona. Algunos ignoraban si la manifestación era a favor o en contra de los extranjeros, por lo que se escondieron en tiendas y restaurantes por motivos de seguridad.

«Me dijeron que venían para apoyarnos, pero no entiendo por qué son mujeres en su mayoría. ¿Se debe a que a los hombres georgianos no les gustan los extranjeros y sí a las mujeres?», se preguntaba un estudiante iraquí de la Universidad Estatal de Tiflis.

Foto de Giorgi Lomsadze para Eurasianet. Utilizada con autorización.

Algunos georgianos que viven en la zona donde tuvo lugar la marcha del 14 de julio buscaron distanciarse de los líderes de la manifestación. «Todas las cosas terribles que decían sobre Dolidze son vergonzosas», dijo Nana, una anciana que se negó a dar su apellido. «Me alegro de llegara gente en contra de esos hombres incultos. Les vendrá bien».

No obstante, Nana defendió su decisión de participar en la manifestación ultranacionalista. Dijo que ella, como muchos otros georgianos, siente la amenaza existencial que supone la presencia de árabes, iraníes y turcos en el barrio y, a mayor escala, en Georgia.

«Somos una cultura en peligro de extinción», dijo Nana acerca de la etnia georgiana. «Mira, hijo, todos estos shawarmas y todos estos hombres con sus vestimentas y las mujeres cubiertas de arriba a abajo… Dentro de 20 años no verás a ningún georgiano aquí».

Los participantes en la Marcha Solidaria por las Mujeres mantienen que no dejarán sin respuesta manifestaciones tanto de fanatismo étnico como de machismo masculino. «No creo que el cambio llegue pronto, pero haremos lo que esté en nuestras manos para pelear para que llegue», dijo Kakabadze.

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