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Ante presión gubernamental y militar, este periódico pakistaní se mantuvo firme

Captura de pantalla del periódico electrónico Dawn del 11 de mayo de 2017 que informaba sobre la investigación del Dawn.

Desde octubre de 2016, una explosiva noticia con fuentes anónimas sobre un enfrentamiento entre el primer ministro de Pakistán y el jefe de inteligencia del país tuvo como resultado que varios funcionarios del Gobierno perdieran su trabajo y que un periódico fuera intimidado, lo que reveló la poca consdieración que funcionarios estatales y militares pakistaníes tienen por la libertad de prensa.

Poco después de la publicación de la noticia en Dawn, el diario en inglés más antiguo y respetado del país, el ministerio de Información de Pakistán fue destituido de su puesto. El gobierno civil y el ejército creían que el trabajo del ministro era “evitar” la publicación del artículo.

Pronto, funcionarios estatales empezaron a presionar al periódico para que revelara sus fuentes. Pero casi nueve meses después, el periódico se ha mantenido firme, lo que ha iniciado una conversación en el país sobre los derechos de los periodistas de proteger sus fuentes, sobre todo cuando se trata de asuntos de “seguridad nacional”.

En octubre de 2016, el periodista Cyril Almeida publicó una primicia de primera plana que revelaba un enfrentamiento entre el primer ministro y el ahora exjefe de los interservicios de inteligencia, Rizwan Akhtar. La noticia revelaba que en una reunión secreta, integrantes del gobierno civil se quejaron con Akhtar de que cuando sus agencias de orden público tomaron acción contra grupos armados, su “sistema de seguridad… trabajó tras bambalinas para liberar a los arrestados”.

La primicia de Almeida, que citaba fuentes gubernamentales anónimas, confirmaba rumores existentes desde hace mucho de una ruptura entre los líderes civiles y militares del país en sus iniciativas contra el terrorismo. Las revelaciones se hicieron conocidas como “dawnleaks” .

El minsiterio del Interior de Pakistán negó la historia primero e incluyó a Almeida en la Lista de Control de Salida, medida extraordinaria que se suele reservar para delincuentes curtidos o personas involucradas en fraudes masivos y corrupción. Cuando el medio de Almeida lo defendió y se negó a revelar sus fuentes, el Gobierno se vio oblligado a retirar a Almeida de la lista e inició su propia investigación de la fuente de la filtración.

La investigación

Poco después de que empezara la investigación de la filtración, importantes autoridades destituyueron al ministro de Información, Pervaiz Rasheed de su puesto, ya que el Gobierno sintió que Rasheed debió haber imepedido la publicación de la noticia. Una declaración de la oficina del primer ministro decía:

Evidence available so far points to a lapse on part of the Information Minister, who has been directed to step down from office to enable holding of an independent and detailed inquiry.

Evidencia disponible hasta ahora señala a una brecha en parte del ministro de Información, a quien se pidió que  renunciara de su cargo para permitir llevar a cabo una invesgtigación independiente y detallada.

En una entrevista en video varios meses después de su salida del cargo, Rasheed habló con lo medios y dijo que si trabajo como ministro de Información no era detener a la prensa de publicar informes. En un video transmitido por varios canales de noticias, Rasheed dijo:

Under a democracy, one can only inform journalists about the factual errors and share your point of view with them, however, you cannot force your views on them.(…) If the state wants information ministers who can stop news stories, it should instruct universities “to teach journalism students a course, titled ‘How to block news’

En una democracia, solamente podemos informar a los periodistas sobre errores de hecho y decirles tu punto de vista. Sin embargo, no puedes obligarlos a tener tu opinión. (…) Si el Estado quiere ministros de Información que puedan detener noticias, debe dar instrucciones a las universidades “que enseñen a los estudiantes de periodismo un curso que se llame ‘Cómo bloquear noticias’

Una comisión creada para investigar la filtración envió un informe al primer ministro Nawaz Sharif que recomendaba que se tomara acción contra el personal adicional, incluido Rao Tehsin Ali, el principal funcionario de Información del Ministerio de de Información, y Tariq Fatemi, asistente especial del primer ministro en asuntos exteriores.

El informe también recomendó derivar al Dawn a la Sociedad de Periódicos de Pakistán para “necesaria acción disciplinaria”, pero no explicaron de qué acusaban al editor del Dawn o al periodista Cyril Almeida, si es que los acusaban de algo.

Luego, la oficina del primer ministro emitió directivas de sacar a Fatemi de su puesto con el argumento de que era responsable de “filtrar” información a Almeida.

Horas después, el director de la sección de medios del ejército dijo que el ejército había rechazado la notificación (la orden que llevó al despido de varios miembros claves del Gobierno):

La notificación sobre dawnleaks está incompleta y no está de acuerdo con las recomendaciones de la Junta de Investigación. Se rechaza la notificación.

De acuerdo con el artículo 243 de la Constitución de Pakistán, el jefe militar lo designa el presidente con consulta y confirmación del primer ministro. Por lo tanto, el tuit de un oficial del ejército en el sentido de que rechaza la notificación emitida por el jefe de Estado se considera una insubordinación. El tuit era una inusual contradicción pública de órdenes del gobierno civil por parte del Ejército y creó un revuelo que exacerbó las tensiones civiles y militares en público.

Este tuit del reportero de investigación Matiullah Jan resume las reacciones que siguieron:

La notificación sobre dawnleaks está incompleta y no está de acuerdo con las recomendaciones de la Junta de Investigación. Se rechaza la notificación.
—–
Cómo se atreve a que una notificación del primer ministro sea “rechazada” por el funcionario de interservicios de relaciones públicas.

Luego del revuelo, la sección de medios del ejército se “retractó” del  tuit y dijo que no se dirigía ninguna oficina o persona del Gobierno.

¿Qué significa eso para el periodismo en Pakistán?

Varios activistas y reporteros dieron su opinión sobre el asunto en Twitter. Iqbal Khattak, defensor de derechos de los medios, publicó su preocupación de que el asunto de dawnleaks se use para reprimir el periodismo:

Ni el Gobierno ni el interservicios de relaciones públicas deben usar dawnleaks para reprimir el periodismo independiente y de investigación en Pakistán.

El cibernauta Hassam Tahir se refiere a que se obligue a los reporteros a revelar sus fuentes:

No se puede obligar a los periodistas a revelar sus fuentes, eso no es libertad de prensa.

Los periodistas Umar Cheema y Nadeem Malik expresaron su preocupación sobre la investigación y posterior destitución de funcionarios del Gobierno:

El asunto de dawnleaks se resolvió después de sacar de sus puestos a tres hombres; ninguno había hecho las filtraciones. ¿Cómo fue la fisura de la seguridad nacional? Todavía no se sabe.

Por qué se toman acciones contra un periódico y sus periodistas por dawnleaks, pero no se dice nada sobre quién cometió la “fisura de seguridad” de una reunión a puerta cerrada.

Los editores del Dawn defendieron su historia y a Almeida a pesar de la presión del ejército y autoridades civiles. La destacada periodista Asma Shirazi elogió su decisión: 

Saludo al editor del periódico Dawn, Zaffar Abbas, y a Cyril Almeida por la inquebrantable pelea para proteger la libertad de expresión.

A pesar de que la investigación oficial está completa, el asunto planteó serias preocupaciones sobre el futuro del periodismo y la actividad de los informantes en Pakistán.

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