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Los productos para la higiene menstrual no son un bien de lujo: mujeres de India rural se pronuncian

Mujeres indias preparan toallas higiénicas a mano. Imagen de Flickr de Morgan Schmorgan. CC BY-NC 2.0

Esta publicación fue escrita por Madhura Chakraborty y Shradha Shreejaya y apareció por primera vez en Video Volunteers, galardonada organización de medios comunitarios a nivel internacional y con sede en India. Esta es una versión editada que se publica aquí como parte de un acuerdo de compartición de contenidos.

La medianoche del 1 de julio, el Gobierno indio anunció lo que se promueve como la mayor reforma fiscal en los 70 años desde la independencia (el Impuesto de Bienes y Servicios, GST), impuesto indirecto aplicable en todo el país y cuyo objetivo es sustituir numerosos impuestos del estado y gobiernos centrales. Con esto, los productos de higiene menstrual serán gravados como productos «de lujo», mientras que el bermellón (que las mujeres indias se aplican en la frente para indicar su estado de casadas), el mangalsutra (collar que llevan las mujeres casadas) y los brazaletes no hechos de metales preciosos (símbolo también del matrimonio) no serán gravados. Si se trata de una medida para apaciguar a las mujeres, ha fracasado estrepitosamente. En las redes sociales ha habido una oleada de artículos y demandas en línea acerca del precio de las toallas higiénicas. Algunas estudiantes de Thiruvananthapuram, capital de Kerala, incluso enviaron por correo al ministro de Finanzas cajas cargadas de toallas higiénicas con el mensaje «sangrar sin miedo, sangrar sin impuestos»

Una usuaria de Twitter preguntó:

Impuesto*

Los condones no están gravados, ¿por qué las toallas higiénicas sí?
No hay nada lujoso en el período.

Según la Encuesta Nacional de Salud Familiar, NFSH 2015-16, el número de mujeres que utilizan métodos higiénicos para controlar la menstruación en India es del 78 % en áreas urbanas, del 48 % en zonas rurales y del 58 % en general. El resto, quienes no se pueden permitir la compra de estos productos, utilizan alternativas inseguras como trapos, ceniza, cáscara e incluso arena.

Mientras que los medios convencionales se centraron en las mujeres de clase media y urbanas que recurren a las redes sociales para mostrar sus quejas, las voces de las mujeres de zonas rurales siguen siendo ignoradas. Este video de Video Volunteers reúne algunas de estas voces.

«Cuando tengo que ir lejos o a un examen utilizo toallas higiénicas, pero en casa utilizo un paño. Es porque no puedo permitirme usar toallas higiénicas en todo momento. Son caras», dice Sonam Kumari, estudiante de secundaria de una localidad remota y fronteriza del distrito de Champaran, en el estado nororiental de Bihar, y que trabaja también como costurera en casa. «Es bueno utilizar Stayfree (marca) para la higiene. Viene en un paquete por lo que es fácil de llevar», añade su vecina, Kismat. Aunque muchas mujeres de zonas rurales no pueden permitirse las toallas higiénicas, en el norte del país más de un 30 % de las chicas entrevistadas informan que abandonaron la escuela antes de que les llegara el período.

«Por una parte, el Gobierno promueve el «Beti Bachao, Beti Padhao» (Salva y educa a las niñas), aunque por otra se muestra tan retrógrada que olvida que cada niña necesita acceder todos los meses a los productos de higiene menstrual. Un GST del 12 % en estos productos ignora la realidad física del cuerpo y las necesidades de casi la mitad de la población del país», afirma Nivedita, de la ONG Goonj, que trabaja con mujeres en la región rural de Bihar.

Los costos que son prohibitivos para algunas mujeres, los tabús y la falta de información sanitaria provocan que las mujeres utilicen paños sucios durante su ciclo menstrual, a pesar de que la mayoría tiene al alcance paños limpios de algodón. «Para estas chicas y mujeres no existen los consejos o educación adecuados acerca del uso de telas limpias. Su mentalidad dice que tener el período es un proceso sucio y cuestiona el hecho de malgastar dinero comprando telas limpias o toallas higiénicas para después tirarlas a la basura», dice SM Shabir, médico en Bihar. Tal y como revelan las conversaciones con mujeres de Bihar, el estigma asociado al período obliga a las mujeres a que escondan las telas que utilizan para el período y las limpien lejos de la mirada de la gente, en ocasiones en condiciones insalubres.

Las telas utilizadas para el período se dejan secar a veces en condiciones insalubres. Captura de pantalla del video de YouTube.

Si esto no se supervisa, puede derivar en infecciones vaginales. En el video aparece una imagen aun más impactante, la del testimonio de Anita Devi, de otra zona de Bihar. De poco más de 30 años, ya ha pasado por una histerectomía completa. Los médicos se lo recomendaron porque sufría de una infección severa en el aparato reproductor. Los médicos creen que la causa fue utilizar paños sucios para el período. Anita todavía utiliza telas para el período pero aclara que «de podérmelo permitir, preferiría utilizar toallas higiénicas. Conozco a otras mujeres que tuvieron que someterse a una histerectomía». Sin embargo, la pregunta es: ¿es la histerectomía la técnica correcta en estos casos?

Ha habido un aumento considerable del número de histerectomías practicadas en India rural. Los informes indican que el procedimiento, que se lleva a cabo principalmente en mujeres entre 30 y 35 años, es en muchas ocasiones innecesario. Desde 2010 las redes sociales se han visto copadas de prácticas fraudulentas en Andrha Pradehs, Bihar y Karnataka. La doctora Meenakshi Bharat, una de las principales ginecólogas de Bangalore, explica que las toallas higiénicas no previenen de infecciones provocadas por infecciones del tracto uterino (ITU) ni infecciones del aparato reproductor. No debería derivar en una histerectomía el hecho de tratarse únicamente de una infección, a no ser que el problema no haya sido tratado durante un largo período.

Y sobre todo, las mujeres entrevistadas en el video creen que sus problema de salud pueden solucionarse únicamente por usar toallas higiénicas o con una histerectomía. Aunque este no es el panorama general. La idea de que la toallas higiénicas son el único modo «adecuado» de controlar la menstruación fue promovida inicialmente en los años 60 por parte de agentes empresariales de India. Incluso hoy en día hay diversas multinacionales que controlan por completo el mercado de toallas higiénicas. Los anuncios de estos productos subrayan repetidamente palabras como «higiene», «comodidad», «olor fresco», que a su vez promueve la idea de que la sangre menstrual es sucia y propensa a enfermedades, por lo que se debería esconder (absorber).

Como acertadamente acertadamente indica Nikita Azad, de la campaña #HappyToBleed [feliz de sangrar], en su publicación de Facebook, el estilo de las empresas ha sido el de hacer del período un problema con sus molestias e incomodidades (unido al estigma) y presentar sus productos como la solución a esos problemas para mujeres de castas/clases superiores. Junto a ello, los métodos tradicionales de control de la menstruación han sido calificados de anticuados y antihigiénicos.

Primero aconsejan utilizar toallas higiénicas como «método de higiene de mujeres de clase alta», con lo que reducen  y transforman la menstruación de proceso biológico a «problema» biológico que necesita ser controlado y solucionado (por supuesto con los productos que ellos elijan).

Después, alargando su legado colonial, despojan a los indígenas (dalits, tribales) de sus prácticas tachándoles de «antihigiénicos» y «retrógrados». Presentan sus productos occidentales/imperiales como la única opción en una sociedad aparentemente libre, y cuando todos han captado su astucia (aunque a regañadientes), el uso de toallas higiénicas en este caso, empiezan a ganar rupias, su intención en todo momento.

Ahora, por supuesto que Modi querría sangre y dinero en sus manos también, ¿de verdad? He aquí el GST.

Con los roles tradicionales de la transformación de las mujeres, y de las jóvenes que trabajan o estudian más, la mayoría solo conoce las toallas higiénicas y las conciben como el único método saludable para el período menstrual. Las multinacionales que venden toallas higiénicas no se ocupan prácticamente de ayudar a las entidades locales en la eliminación de desechos sanitarios de un modo seguro, sensible y respetuoso con el medio ambiente; pese a lo que ordena la Normativa de Control de Desechos Sólidos de 2016. Las toallas higiénicas, cuyos componentes son 95 % de plástico, son difíciles de reciclar con cualquier otro caudal de desechos. Al menos en India urbana, se habla cada vez más sobre los productos alternativos de higiene menstrual, como por ejemplo los paños y las copas menstruales, que indica que las toallas higiénicas conllevan un proceso de desecho y riesgos para salud que no se conocen mucho.

En los próximos días descubriremos si los productos de marca, su mayoría propiedad de multinacionales, aumentarán su precio por el aumento de impuestos. Lo que sí es seguro que son las mujeres, concretamente las más desfavorecidas y sin acceso a información adecuada o a recursos económicos, las perdedoras en esta situación. En un país de paradojas, nos enfrentamos ahora a una pregunta que saca a colación el derecho a la vida en una encrucijada con los temas de sostenibilidad. Mientras tanto, jóvenes como las de Champaran se sienten abandonadas y estigmatizadas por sus procesos corporales naturales, además de atrapadas entre los impuestos del Gobierno y los intereses empresariales.

Video Volunteers dirige la única red de noticias de la India centrada exclusivamente en ofrecer una mayor cobertura de los distritos del país más desfavorecidos e ignorados por los medios.

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