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ISIS intenta explotar heridas de la guerra en los Balcanes con propaganda local

Los recuerdos de la guerra de 1992-1995 siguen frescas en Bosnia y Herzegovina. Este mural al lado de un patio de juegos infantiles conmemora a los caídos de un barrio de Sarajevo. El texto dice: “Honorando a los shahid y los combatientes de Velešić”. Con propaganda dirigida a los bosnios, ISIS trata de explotar las heridas de esta guerra. Foto de GV, CC-BY.

En meses recientes, el grupo militante ISIS, que ha ejercido crueldad en grandes áreas de Iraq y Siria desde hace años en nombre de establecer un “califato”, ha estado aumentando su propaganda dirigida a los Balcanes occidentales.

Los países en los Balcanes occidentales –Albania, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Kosovo, Montenegro y Serbia– son hogar de importantes poblaciones musulmanas. Con esta propaganda dirigida a esas poblaciones, ISIS está tratando de explotar las heridas de las guerra de Yugoslavia de los años 1990, donde muchas personas quedaron divididas a través de líneas étnicas y religiosas.

El 8 de junio, Al Hayat Media, el medio de ISIS (también conocido como ISIL, Daesh y Estado Islámico) publicó el décimo ejemplar de su revista en línea, Rumiyah. Circuló en nueve idiomas, incluido bosnio, y cada versión ofrece contenido personalizado a sus seguidores en diferentes regiones del mundo.

Rumiyah siempre publicó en bosnio, pero este ejemplar fue el primero en tener un mensaje específicamente para ciudadanos de los Balcanes occidentales. Ahí, ISIS sostiene que “no han olvidado” a la región a donde llevarían “sangre para los enemigos y miel para los amigos”. La retórica está llena de amenazas para los “infieles” serbios y croatas, y recuerda los crímenes de guerra pasados contra los musulmanes. El mensaje incluye especialmente graves amenazas para los “murtadd” –término que significa alguien que ha renunciado a su religión, o hereje– para referirse a la mayoría de musulmanes de Bosnia, Serbia, Albania, Kosovo y Macedonia que no apoyan ninguna clase de radicalismo islámico.

Aunque grandes cantidades de musulmanes también viven en otros países balcánicos, los anucios de ISIS no los mencionan, ni a sus capitales como blancos futuros para sus “soldados, para cortar cabezas y derramar la sangre de los infieles, hasta que se sometan y paguen tributo”. En Twitter, un usuario búlgaro comentó que lo prefiere así.

Por segunda vez, el “Estado Islámico” nos deja de lado públicamente como enemigo al que vale la pena prestar atención. Por mí, está bien si siguen en esa ruta..

Rumiyah no es la única iniciativa dirigida a las audiencias locales.

También se han creado recientemente canales de noticias, mayormente en la aplicación de mensajería Telegram. Toda la información que contienen está en bosnio, que incluyen videos, afiches, traducción de declaraciones de ISIS y otro tipo de propaganda. Uno de los canales más nuevos fue creado el 8 de junio, el día en que se publicó el último ejemplar de Rumiyah. Actualmente, hay cuatro grandes canales que están muy activos.

Capturas de canales de un canal de Telegram que transmite propaganda de ISIS en bosnio, que incluye enlaces a recursos, videos de los campos de batalla y enlaces a otros artículos.

Un doloroso legado de guerra

La identidad religiosa tuvo un importante rol durante los conflictos armados que asolaron a través de la ex Yugoslavia desde 1991 a 2001. Los políticos nacionalistas alimentaron y explotaron las divisiones a través de líneas étnicas y religiosas, se enfrentaban entre ellos con los antiguos vecinos con los que habían vivido en “hermandad y unidad” (el lema oficial de la disuelta federación).

La mayoría de nacionalistas balcánicos usan la identidad religiosa de la mayoría de los grupos étnicos que sostienen representar como parte de sus ideologías. Grupos como estos afirman que para ser un buen croata, se tiene que ser un devoto católico, por ejemplo, o solamente los cristianos ortodoxos serbios son dignos de ese nombre, o que ser bosniaco es inseparable de ser musulmán (el nacionalismo albanés es una excepción –aunque la mayoría de albaneses tienen herencia musulmana, los de otras religiones no son despreciados por sus compatriotas).

Durante estas guerras, más de 140,000 personas perdieron la vida, y varios millones se vieron obligados a dejar sus hogares. Se cometieron numerosos crímenes de guerra en nombre de “defensa” de la etnia o religión que se eligiera, y los juicios de algunos siguen en curso. Por su parte, el hecho de que varios políticos y medios hayan conferido condición de héroes a algunos criminales de guerra no inspira confianza entre los pueblos vecinos.

Este legado histórico es repasado continuamente por movilización política, y como consecuencia, actitudes agresivas están enraizadas hacia otras religiones en algunos ciudadanos balcánicos.

Combatientes de los Balcanes occidentales en Siria e Iraq

Esa propaganda de ISIS está dirigida a reclutar nuevos miembros, y también a motivar a simpatizantes –algunos han regresado de luchar en Siria– para llevar a cabo ataques en nombre del grupo, un llamado que puede ser más potente dada la historia reciente en los Balcanes occidentales.

Los combatientes balcánicos empezaron a ir a Siria entre 2012 y 2013, después de que el régimen de Assad intensificara su campaña contra un levantamiento popular. Los grupos extremistas presentaron estas acciones como un ataque contra el Islam, aunque el objetivo del Gobierno no era religioso sino político, y explotaba la oportunidad de usar el sufrimiento del pueblo como herramienta de reclutamiento.

Los siguientes estimados combinan datos publicados por autoridades, y también de informes de periodistas de investigación y comités de expertos, y mi informe personal de cuando trabajaba como periodista. Hay cerca de 875 combatientes de los Balcanes occiddentales en Siria e Iraq. En grandes números, entre 90 y 200 son de Albania, entre 217 y 330 de Bosnia, entre 232 y 300 de Kosovo, entre 100 y 146 de Macedonia, unos 30 de Montenegro, entre 50 y 70 de Serbia. También hay combatientes de Eslovenia y Croacia.

Muchos de estos combatientes pertenecen a la rama siria de al-Qaeda (antes conocida como Jabhat an Nusra, y ahora Hayat Tahrir al-Sham), y otra parte están entre las fuerzas de ISIS, en unidades dirigidas por albaneses o bosnios.

Algunos combatientes que van desde Bosnia son originarios de las comunidades salafitas, como las de las aldeas montañosas de Gornja Maoča, Ošve y Dubnica. No son el resultado de actividad de misioneros, sino del establecimiento de combatientes extranjeros de la guerra de Bosnia y sus familias.

Explotación de la historia

Entre 1992 y 1995, cientos de combatientes de varios grupos musulmanes lucharon en el bosnio, y después, algunos se instalaron en aldeas remotas para evitar la atención. Ya estaban influenciados por el movimiento ultraconservador islámico del salafismo y durante dos décadas, han vivido en paz como las comunidades puritanas de los siglos XVI y XVII en Europa Occidental. En cada una de esas aldeas, crearon infraestructura para el financimiento de la comunidad y su desarrollo espiritual, incluidos pequeños negocios e instalaciones para educación religiosas. Las comunidades salafistas también tienen inmuebles y agencias de viaje que trabajan mayormente con turistas árabes.

Cuando estalló la guerra en Siria, algunas de estas familias fueron para allá, atraídos por la promesa de construir un estado musulmán ideal con la creación del llamado califato en 2014 y aprovechando el caos de la guerra civil en Siria y las represiones del Gobierno sirio. Cabe aclarar que no todos los salafists son militantes, y muchos siguen viviendo en Bosnia, y aceptan sus instituciones.

Montanas bosinas en las cercanías de Sarajevo. Algunos veteranos extranjeros dela guerra de Bosnia se instalaron en aldeas en la zona, y formaron comunidades salafistas. Foto de GV, CC-BY.

Los combatientes balcánicos también incluyen albaneses, de los que algunos fueron reclutads por una mezquita que funciona fuera del control de la Comunidad Musulmana de Albania (KMSH, Komuniteti Mysliman i Shqipërisë), la principal organización religiosa fundada en 1923. Sin embargo, la cantidad de albaneses que van a Siria disminuyó de 20 en 2012 a apenas uno en 2015 después de que el país adoptó medidas legales especiales contra esos combatientes, con lo que reclutar, financiar o apoyar combatientes se sanciona con 15 años de prisión.

Las autoridades en la vecina Macedonia adoptaron medidas similares en 2015, y penalizaron la participación en conflictos extranjeros y financiación relacionada con cinco años de prisión. Por otro lado, en Kosovo, las fuerzas de seguridad han estado reprimiendo abiertamerte la actividad yihadista desde 2014, cuando arrestaron a docenas de sospechosos, incluidos imanes.

Pero la amenaza que plantean los ciudadanos que regresan a casas luego de haber combatido en Siria o Iraq permanece. Los fallos del ejército de ISIS aumentan esta posibilidad, pues los analistas creen que la organización podría volcar su atención a Asia Central, el Sudeste Asiático y los Balcanes, como importantes zonas geopolíticas con una historia de conflicto y problemas no resueltos que se puede explotar.

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