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Artista sirio de territorios ocupados por Israel en Altos de Golán explora identidad y humanidad en sus trabajos

Artista Akram Al-Halabi en su casa estudio en Viena, 5 de mayo de 2017. Fotografía por AJ Naddaff/SyriaUntold.

Esta historia la escribió originalmente para Syria Untold AJ Naddaf, estudiante de ciencias politicas y estudios árabes, profesor de francés y asistente de investigación de la cátedra de estudios árabes en la Universidad Davinson. Se reproduce aquí como parte de un acuerdo para compartir contenido.

Akram al Halabi es un artista del altiplano montañoso de Majdal Shams, la mayor de las cuatro comunidades de drusos en Siria que quedan en la zona de los territorios ocupados por Israel en los Altos de Golán sirio; a pesar de provenir de una región en disputa, Al-Halabi no permite que la política influencie en su trabajo. Por el contrario, usa el arte como medio para expresar su búsqueda de armonía entre la naturaleza y la raza humana.

Al-Halabi nació en una familia de varios artistas, y su carrera artística comenzó desde pequeño cuando pintaba y dibujaba bajo el tutelaje de una maestra de arte de su pueblo. Desde 1997 hasta 2000, estudió dibujo y pintura en Bayt Al-Fann. Luego estudio en la facultad de artes plásticas en la Universidad de Damasco (2000-2005). En 2003, participó en la academia de verano de Darat al Funun, supervisado por el profesor Marwan Kassab Bashi en Amán, Jordania.

Sin embargo, mientras estaba en la escuela, su atención se enfocaba en exponer y continuar con su arte en otro lugar. La incesante presión política de su identidad en Israel fue lo que motivó largas horas de dedicación en dominar las meticulosas técnicas de perspectiva, luz y forma detrás de su premiado arte. Su meta era simple: crear arte en un lugar de donde no tuviera que moverse de un punto a otro.

Tras completar sus estudios en la Facultad de Artes Plásticas, fue el primero en los Altos de Golán en ganar una beca para continuar sus estudios en Berlín. Sin embargo, el Gobierno de Siria le negó el viaje tan solo por ser un apátrida inmanejable. Luego de que Siria fuera anexada oficialmente a los Altos de Golán en 1981, año en que Al-Halabi nació, se comenzó a considerar a los sirios de Golán como “residentes de Israel”, pero no como ciudadanos. A Al-Halabi se le había permitido estudiar en Damasco a pesar de que estaba viviendo en territorio israelí ocupado por Golán por un programa supervisado por las Naciones Unidas que fue posible a través de un acuerdo entre Siria e Israel.

Snowflakes Installation (Proyecto Copos de Nieve), Documento, 784 papeles de facturas. Cortesía de Akram Al-Halabi; todos los derechos se reservan al autor.

A pesar de las dificultades, Al Halabi perseveró. En 2007, dos años después de haberse graduado, ganó otra beca por su trabajo a través de la Beca Mundial del Instituto Afroasiático de Viena, que cada año da su apoyo a entre 10 y 15 estudiantes de África, Asia y América Latina que sean dedicados en sus estudios. Al final, pudo asistir a la Academia de Artes Plásticas de Viena, y terminar sus estudios con honores en 2012 con la clase del profesor Erwin Bohatsch.

Además de sus estudios académicos en arte, Al-Halabi ha participado en diversas exhibiciones en toda Europa. Su trabajo también ha sido elegido por varios coleccionistas privados de la Unión Europea y  Medio Oriente, así como también del Museo Británico, Londres, y la colección Kupferstichkabinett en Viena.

Luchó contra su propia identidad en un contexto austríaco, mientras estaba en la Academia de Artes Plásticas, se inspiró para emprender un viaje desde 2009 hasta 2012 alrededor de Europa hasta Palestina e Israel y regresar a su pueblo. Durante este viaje, Al-Halabi les pedía a las personas que iba conociendo que se definieran en el momento de ese encuentro y que escribieran esa definición en papeles de facturas. Llamó al proyecto “Snowflakes” (Copos de Nieve), luego fue agregando formas geométricas usando pinzas para crear líneas en la forma de huellas digitales y copos de nieve.

Algunas de las 800 personas que participaron en el proyecto “Snowflakes’” de Akram al-Halabi’s desde 2009 hasta 2012. Fotografía cortesía de Akram al-Halabi. Todos los derechos se reservan al autor.

Con la tinta de estos papeles carbónicos que cambiaba a azul si se le aplicaba presión, cada participante recibió una copia de su trabajo. “Hay tantas personas que realmente quieren y necesitan decirte algo, en especial los ancianos en el parque”, le dijo a SyriaUntold. “Estaba motivado porque nací sin tener explicaciones –y aún no las tengo- pero vine para entenderme mejor entendiendo a los demás. Si vas a las calles y hablas con extraños, te sorprenderá cómo las personas se convierten en tus amigos y pueden entenderte”.

Luego, continuó hablando sobre el peligro de permanecer atascado en algunos casilleros. Por ejemplo, muchos israelíes y palestinos fueron reticentes a participar en el proyecto solo porque Al-Halabi no eran iguales a sus ideales religiosos.

Lo que mejor describe la personalidad de Al-Halabi fueron la mentalidad abierta, inquisitiva y el espíritu amigable con el que se llevó el proyecto a cabo. En 2010, cuando viajaba de regreso a su pueblo como cada verano para visitar a su familia, creó la representación de un proyecto llamado “Love Comes First” (El amor llega primero) en el cual 200 personas de los Altos de Golán escribieron con sus cuerpos la frase: “El amor viene primero”  (en árabe Al-Mahabbah Awwalan).

El proyecto de Akram al-Halabi “El amor viene primero” en la cancha de fútbol del pueblo de Majdal Shams, ocupado por los Altos de Golán, 2010. Fotografía por Nihad Awaidat y Diala Madah. Cortesía de Akram al-Halabi; todos los derechos se reservan a los autores.

Al año siguiente, cuando se inició el levantamiento en Siria, Al-Halabi lo miraba con incertidumbre desde su televisor. “Porque he vivido en Damasco y en algunas de las áreas afectadas por la revolución, he producido arte. Sin embargo, no tengo el poder para hacer algo al respecto. Tan solo puedo observar y contar lo que está pasando a través de otra lente”, le dijo a SyriaUntold.

Al-Halabi inició el proyecto “Cheek” (Mejilla) con imágenes horripilantes que se mostraron ampliamente en los medios de comunicación; le dio fuerza agregando alrededor de las imágenes palabras en inglés y en árabe, algunas veces solo con bocetos con delineados básicos. “Quise crear un tercer nivel de percepción, con conexiones entre palabra e imagen para el espectador”, explicó Al-Halabi. Sus reimpresiones listan rasgos físicos que figuran en la imagen con sus nombres, solo para recordarle a la audiencia que ellos existen: “pelo, ojo, ceja, ventana, sangre, nariz, niño, cuello, garganta, mentón, hombro, corazón, madre, dedos, mejilla…”.

‘Never Forget’ (Nunca olvides) retrata la masacre de Houla en la que 34 mujeres y 49 niños fueron masacrados por las fuezas policiales de Siria. Esto es parte del proyecto “Cheek”. Cortesía de Akram Al-Halabi, todos los derechos se reservan al autor.

El proyecto representa una historia de poesía en el lugar, eliminando el terror de las pinturas virales manchadas de sangre. Se trabajó sobre este proyecto entre 2011 y 2013, durante los primeros años de la Revolución Siria, antes que el conflicto se convirtiera en una guerra de poder espantosa. Por muchas noches no concilió el sueño hasta que “Cheek” no estuviese terminada, y recién entonces pudo seguir con otros proyectos.

Akrab Massacre/Cheek 1, Arte Visual, Trabajo Digital – 2013. Fotografía cortesía de Akram Al-Halabi; todos los derechos se reservan al autor.

La amplia variedad de técnicas y temas presentes en los trabajos de Al-Halabi son similares al origen de su identidad, maleable y de gran elaboración, como un copo de nieve. Sobre todo, Al-Halabi no cree que las identidades geométricas sean marcadores que puedan definir no solo a las personas, sino a él mismo. Para él, es importante experimentar la vida pero no como alguien tedioso o simple, sino aceptar sus complejidades, y hallar la armonía. Para él, crear arte es un camino para expresar eso.

Además, el poder de cautivar con conversaciones profundas, leer buena literatura, nadar, observar la belleza de la naturaleza (como su fascinación por las libélulas) y actuar en el teatro son expresiones que le dan sentido a la vida, lo definen. “No olvides disfrutar el día”, Al-Halabi dijo a SyriaUntold. “Es mucho más importante incluso que este artículo”.

Libélula, B4, óleo sobre lienzo, 2017. Fotografía cortesía de Akram Al-Halabi; todos los derchos se reservan al autor.

En noviembre, Al-Halabi presentara en una distintiva exhibición grupal abierta su trabajo en Japón: “Diaspora Now” (Diáspora ahora) en el Museo de Artes Plásticas en Gifu (11/11/2017 – 8/1/2018). Echa un vistazo a más de su polivalente trabajo aquí.

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