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Protestas en Estocolmo contra deportación de solicitantes de asilo afganos

Una de las organizadoras de las protestas en Medborgarplatsen, Estocolmo (Suecia), 16 de agosto. Imagen tomada con permiso del Kateb Media Group.

El 5 de agosto, se inició un plantón pacífico de protesta en Estocolmo, organizada por refugiados afganos y solicitantes de asilo para expresar su preocupación por las deportaciones forzadas de Suecia a Afganistán.

La manifestación comenzó frente al Parlamento sueco en Estocolmo. Tres días después, la policía intensificó la seguridad en la plaza después de que el grupo de extrema derecha Nordisk ungdom (Jóvenes nórdicos) atacara a los manifestantes, y dejaron heridas a tres personas.

Después de cambió el lugar de protesta de la plaza Mynttorget a la Medborgarplatsen, que es más grande, por número creciente de manifestantes.

Muchos suecos también se han unido a las manifestaciones para pedir al Gobierno que detenga las deportaciones a Afganistán, sobre todo las de jóvenes afganos, ya que se trata de un país inseguro.

El reconocido cantante afgano Dawood Sarkhosh se unió a los manifestantes el 17 de agosto, mientras que los conocidos artistas afganos Shakib Mosadeq y Masoud Hasanzada, se unieron al día siguiente.

El famoso cantante Dawood Sarkhosh se une a las protestas en Estocolmo para apoyar a los afganos y a los solicitantes de asilo.

Shakib Mosadeq, como muchos otros afganos, abandonó su país con su familia en 2011 y solicitó asilo en Alemania, donde reside actualmente.

En una entrevista con The Voice of Refugees publicada el 18 de agosto, Mosadeq reconoce que tal vez la participación de los cantantes en la manifestación no implique muchos cambios, pero añade que tiene la esperanza de un cambio de actitud hacia las solicitudes de asilo de los afganos en Suecia y otras partes.

Señala que las protestas en Alemania han dado como resultado la suspensión temporal de las deportaciones de afganos a su país. Este es el video de esta entrevista.

Conversación de Mosaddegh y Massoud Hassanzadeh, cantantes afganos, que participan en el plantón en Platres, Estocolmo.
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Voz del inmigrante.

Entre sus razones contra las deportaciones, los manifestantes destacaron inevitablemente el aumento de la inseguridad en Afganistán. Durante la primera mitad de 2017, han aumentado un 15 % las muertes de civiles (un informe de la ONU habla de «ataques complejos»), mientras que todo apunta a que la insurgencia talibán se fortalece al mismo tiempo que el Gobierno central languidece ante la corrupción y las pugnas internas.

Basta de deportar a menores. ✊🏻
O mejor dicho, basta de deportar a los refugiados.

Se ha dado especial atención a la situación de la comunidad étnica de los hazara en Afganistán, que tradicionalmente han enfrentado persecuciones y sufrido de modo desproporcionado mientras se despliega la seguridad en el país.

Los solicitantes de asilo hazaras tienen derecho a vivir, no los envíen a la muerte en Afganistán.

La página oficial de Facebook del Consejo Mundial de los Hazara informó que hasta la fecha varios partidos políticos habían visitado la manifestación, incluido el ministro de Educación Superior e Investigación de Suecia. El primer ministro y el ministro de Migración también escribieron cartas a los manifestantes. No obstante, las autoridades han asegurado que la principal demanda de los protestantes, detener las deportaciones, es inviable.

La Agencia Sueca de Migración expresó que sigue de cerca la situación de la seguridad en Afganistán, y admitió que hay regiones del país a donde gente no podría volver sin poner en riesgo sus vidas.

Según la embajada afgana en Suecia, se han rechazado más de la mitad de las solicitudes afganas de asilo en Suecia. El embajador, Hamid Hami, aclaró:

When an asylum seeker receives a fourth negative answer, that person is not eligible to stay. So, it is not deportation, it is an obligation that he or she should leave the country. It is the decision of the court of the country, not the embassy.

Cuando un solicitante de asilo recibe una negativa por cuarta vez, no cumple con los requisitos para quedarse. Por tanto, no es deportación, sino la obligación de abandonar el país. Es una decisión de los tribunales del país, no de la embajada.

Los manifestantes en la plaza Mynttorget, el 9 de agosto en Estocolmo, Suecia. Foto tomada de la página de Facebook de la Comunidad Internacional de Hazara.

Muchos refugiados afganos culpan al presidente afgano Ashraf Ghani de estas deportaciones. En octubre de 2016, Ghani acordó con la Unión Europea en Bruselas el envío de miles de afganos de vuelta a Afganistán. Por su parte, los países europeos se comprometieron a invertir más de 12 mil millones de dólares en ayudas al desarrollo de Afganistán durante los siguientes cuatro años.

Desde que se firmara el acuerdo, muchos se han negado a que se devolviera a los solicitantes de asilo afganos a su país, donde sus vidas podrían estar el peligro.

Como otros países europeos, Suecia ha experimentado un repunte del sentimiento antiinmigración, con un número de ataques dirigidos a inmigrantes desde que el país acogiera a centenares de miles de refugiados e inmigrantes en 2015, la mayoría de los cuales de Siria y Afganistán.

La situación para los inmigrantes y los solicitantes de asilo empeoró en abril de 2017, cuando Rakhmat Akilov, de 39 años, solicitante de asilo de origen uzbeko y simpatizante de ISIS que entrenó en Afganistán, atropelló supuestamente con un camión a los peatones en un distrito comercial de Estocolmo repleto de gente, que causó la muerte de cuatro personas y dejó heridas a quince.

El ataque obligó al Gobierno sueco a aprobar nuevas leyes de inmigración, que incluyen nuevas restricciones a los solicitantes de asilo, controles de aduanas y una mayor persecución de los inmigrantes ilegales. Desde entonces, los inmigrantes se han escondido tras recibir órdenes de expulsión.

Hace dos años, un 40 % de los suecos estaba a favor de acoger menos refugiados. En 2017, este porcentaje aumentó a 53 %. Los Demócratas de Suecia, quienes se muestran en contra de la inmigración, son hoy en día la segunda fuerza del país.

En Afganistán, la situación empeora día a día. En la primera mitad del año se sucedieron en Kabul los ataques suicidas más cruentos desde que se iniciara la invasión estadounidense del país hace 15 años, y no parece que las cosas vayan a cambiar para el resto del año.

Solo en agosto, militantes han atacado una mezquita chiíta en la provincia occidental de Herat, que causó la muerte de más de 30 personas, y han asesinado a más de 50 en la región norte de Sar-e-Pul, donde han desplazado a centenares y secuestrado a docenas.

Al mismo tiempo, el deseventurado gobierno de unidad nacional tiene dificultades con los refugiados que vuelven de Pakistán e Irán. Desde enero de 2016, un total de 728.000 afganos han vuelto de estos países. Según Masood Ahmadi, director del programa de reasentamiento en la Organización Internacional por la Migración en Afganistán, Afganistán recibirá aun a más inmigrantes que regresan en 2017, incluidos a un millón aproximadamente procedentes de Pakistán.

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