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Mensajes de odio y enfrentamientos en las redes: las heridas abiertas tras los atentados de Cataluña

Altar en la Fuente de Canaletas en memoria a las víctimas del atentado en las Ramblas de Barcelona del 17 de agosto del 2017. Fotografía del usuario Joaquimalbalate, publicada en Wikimedia Commons bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.

En las redes nunca hubo ese minuto de silencio por las víctimas que pide a gritos reflexión, respeto y paz. Lamentablemente, muchos aprovecharon la libertad de expresión de sus 140 caracteres para encadenarla al odio y a la demagogia simplista.

Junto con el duelo que dejaron los atentados que sacudieron a la ciudad de Barcelona el 17 de agosto ha salido a la superficie una estela de ideas encontradas en las redes de España. Las opiniones se dividen entre ataques a migrantes musulmanes y llamadas a la reflexión que plantan cara a las muestras de xenofobia e incluso van mucho más allá de las relaciones recientes del país europeo con el mundo árabe.

Un ejemplo de islamofobia pudo verse con el hashtag #STOPIslam y también en muchas de las respuestas a modo de burla que hicieron que #UnTaxistaMarroquí llegara a ser tendencia. El hashtag hacía referencia una anécdota compartida en Twitter, en la que una mujer contaba cómo un taxista marroquí había llevado a su madre a casa, sin cobrarle, poco después del atentado. El tweet buscaba dejar claro que los trabajadores migrantes no tenían relación con el terrorismo, pero un buen número de respuestas con una carga fuerte de ironía reflejaron sentimientos bastante diferentes:

A lo que otros usuarios reaccionaron con indignación :

Más allá de los atentados

En un mundo en el que los filtros de Instagram parecen ser el único filtro que vale, el llamado “discurso del odio” ha sido una constante en las redes sociales españolas de los últimos días. Tanto, que las autoridades, además de publicar datos confirmados y desmentir otros cientos, se han visto obligadas a llamar la atención al respecto:

Días de pesadilla social y mediática han despertado muchos fantasmas. La prensa local reportó agresiones, como la que vivió un menor de edad que fue golpeado a grito de “moro de mierda” y también graffitis en mezquitas y otras paredes públicas:

“Estamos ante una brutal ola de islamofobia. Detectamos mensajes de WhatsApp muy salvajes y muy masivos. Y nada más producirse el atentado empezaron a propagarse bulos”, denuncia a El País Esteban Ibarra, coordinador de la Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia. Estos repuntes preocuparon también al magistrado Joaquim Bosch Grau, que comentó en Twitter:

Entre esos bulos por Whatsapp circulaba un texto que exigía la condena de los atentados por la comunidad musulmana y la acusaban de no solidarizarse con los atentados. En realidad, las diferentes comunidades en España ya los habían condenado públicamente en la calle y en sus cuentas de Facebook y Twitter, como lo hizo Karim Prim, activista y agente cívico musulmán:

“No en mi nombre”

Bajo el lema “Somos musulmanes, no somos terroristas” decenas de practicantes de esta religión se concentraron el pasado sábado en Cataluña. Y los hashtags #NoEnElMeuNom #NoEnMiNombre (traducción del #NotInMyName que hemos visto en como respuesta a otros atentados de Daesh) respondían a esos bulos que circulaban como la pólvora.

Además, frente a los hashtags cargados de odio, también circularon diferentes “contra-hashtags” y muestras de respeto como #YoTeAcompaño que, como en la campaña de 2014 que se organizó Australia luego de la crisis de rehenes, proponía a los musulmanes que se sintieran atemorizados, ser acompañados al salir a la calle:

Caras populares como la presentadora Paula Vázquez, también han estado muy activas en sus redes contra la islamofobia:

“¿Qué estamos haciendo mal?”

Mientras tanto, la educadora Raquel Rull, que trabajó con los jóvenes imputados por el atentado durante su adolescencia, escribió una carta pública en Facebook que fue a su vez publicada por el diario nacional El País. El texto se titulaba “¿Qué estamos haciendo mal?” y expresa:

Estos niños eran como todos los niños. Como mis hijos, eran niños de Ripoll. Como aquel que puedes ver jugar en la plaza, o el que carga una mochila enorme de libros, el que te saluda y te dejar pasar ante la cola del super, el que se pone nervioso cuando le sonríe una chica. Me duelen las chispas que encienden el odio en las redes… Donde se muestra la ignorancia, el rencor, la indiferencia, el no respeto hacia el prójimo, los tópicos, las fronteras, el girar la cabeza hacia otro lado, el no saber ponerse en la piel del otro […] Esto no debe quedar con una historia más. Tenemos que aprender de ella, hemos de hacer un mundo mejor. Practicando con el ejemplo, educando en la no violencia, transmitiendo el no odio, la igualdad.

Al menos, fuera de las redes, la ciudadanía hizo frente a una marcha convocada por un grupo de extrema derecha, como lo mostró el video del medio en línea PlayGround:

 

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