¿Ves todos los idiomas arriba? Traducimos las historias de Global Voices para que los medios ciudadanos del mundo estén disponibles para todos.

Entérate más sobre Traducciones Lingua  »

Festival de Arte Renacer en Ishinomaki: Terapia de arte para el alma de una ciudad con cicatrices del tsunami

Una de las obras de arte que se podían ver en Ishinomaki durante el Festival Renacer 2017. Foto del autor, utilizada con su permiso.

La mayoría podría imaginar que un lugar que fue golpeado por un tsunami hace seis años todavía estaría luchando, con sus tiendas cerradas y la ciudad aún reconstruyéndose. Eso fue lo que esperaba encontrar a mediados de agosto, cuando visité Ishinomaki en la prefectura de Miyagi, donde el terremoto de magnitud 9.0 y el tsunami de 10 metros que siguió golpearon el 11 de marzo del 2011, que ocasionaron graves daños en la zona.

Quedé muy sorprendido. Al llegar a la bien cuidada estación de trenes, salí a la bulliciosa y próspera ciudad donde la gente formaba filas para los autobuses y los autos avanzaban por las calles. Sin embargo, al adentrarme en la ciudad, comencé a ver las secuelas ocultas del tsunami: señales borrosas en edificios, casas abandonadas, tierras contaminadas.

La ciudad de Ishiomaki en la prefectura de Miyagi. Foto del autor, usada con su permiso.

Durante mis cinco días en Ishinomaki, conocí personas, lugareños y personas de fuera, que tenían algo en común: querían ayudar. La zona había recibido mucha ayuda financiera y se había recuperado físicamente, pero la ciudad todavía carecía de su energía y vitalidad. Por eso se creó el Festival de Arte Renacer.

El festival, que se centra en arte, música y comida, ofrece algo para todos en la comunidad. Las obras destacadas del arte público se colocaron por toda la ciudad. Los restaurantes y tiendas locales ofrecían menús y artículos especiales. Los cantantes y bandas aclamados nacionalmente se desempeñaron cada día delante de las multitudes agradecidas. Tuve el privilegio de hablar con el señor Gota Matsumura, director ejecutivo del festival, sobre su experiencia en el terremoto y el tsunami, y sus esperanzas para el evento.

A post shared by Miho Uesugi (@uepoooning) on

Cuando el terremoto golpeó, el señor Matsumura estaba en su oficina. Contó en un tono objetivo cómo las aguas del tsunami subieron hasta el primer piso de su edificio. Por suerte, él estaba en el segundo piso. Las paredes de cristal de su oficina se rompieron durante el terremoto. Incapaz de salir del lugar, terminó pasando allí la noche con sus colegas. Esa noche, rescató a un extraño de un auto que flotaba en las olas turbias, lo envolvió en mantas y le dio whisky para calentarlo. Todo el mundo estaba desesperado por sobrevivir, dijo, por lo que parecía que todos estaban en el mismo barco. Vio pequeñas luces que se agitaban en la distancia, y se consoló con la idea de que había otros en una situación similar a la suya; luchando pero vivos.

Un día después, el tsunami había retrocedido, las calles quedaron cubiertas de barro. Describió la escena de la gente que entre el fango buscaba sus cosas de valor, que por supuesto, fueron imposibles de encontrar. Buscaron refugio en una escuela, donde se sentaron atestados con los demás que esperaban ayuda. Había muy poco espacio, cerca de dos personas por cada tatami. Pronto la gente comenzó a preocuparse por sus familiares y amigos cercanos. Los colegas del señor Matsumura enviaron mensajes con sus nombres a cada escuela que protegía refugiados, para demostrar que estaban vivos. En consecuencia, había personas que iban de escuela en escuela en busca de sus seres queridos, y recuerda de ver que muchos cayeron de rodillas al ver un nombre conocido.

El señor Matsumura dijo que la motivación para realizar el festival está enraizada en su experiencia con el tsunami. Me contó que finalmente encontró su auto algún tiempo después, a pocos kilómetros del camino. Pero fue afortunado, muchos perdieron sus bienes, y también familiares y amigos. Sin embargo, recuerda haberse sentido desconcertado al ver que, cuando el agua se calmó, algunos fueron en busca de posesiones materiales como dinero y autos en vez buscar a sus seres queridos.

El hecho de que el arte no sea necesario para sobrevivir, dice el señor Matsumura, es exactamente lo que lo hace tan importante. Vio que muchas personas llegaron a apreciar este valor después de perder seres queridos en el terremoto. Le gustaría que quienes asistan al festival Renacer encontraran alegría y significado en las cosas aparentemente tontas e insignificantes de la vida y recuperen el aprecio por lo bello y lo abstracto, y por intangibles, como las relaciones y las experiencias placenteras. Porque a pesar de ser de alguna manera completamente innecesario, son los aspectos más importantes de la vida.

Inicie la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor trate a los demás con respeto. Comentarios conteniendo ofensas, obscenidades y ataque personales no serán aprobados.