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Explicación del conflicto en el este de Etiopía

Los borana: atrapa el color. Los borana viven en la región etíope de Oromia. Foto de Carsten ten Brink vía Flickr. CC BY 2.0.

Las tensiones étnicas entre dos regiones de Etiopía, Oromia y Ogadén, acabaron en conflictos violentos que provocaron la muerte de docenas de personas y miles de desplazados durante la segunda semana de septiembre de 2017.

Los informes de redes sociales sobre la tasa de mortalidad y el desplazamiento de personas son muy diferentes según quién informe. Los periodistas partidarios del Gobierno informaron desde la capital, Adís Abeba, de docenas de muertes, mientras que los medios que informan desde el extranjero aumentaron la cifra considerablemente. No obstante, ambos coinciden en el desplazamiento de miles de personas.

Un referendo sigue resonando 14 años después

La mayor frontera en Etiopía la comparten Oromia y Ogadén (la región somalí del país), que son respectivamente la primera y segunda región administrativa más grandes del país.

La tensión en esta frontera ha estado latente durante años, lo cual ha supuesto conflictos intermitentes principalmente entre oromos y somalíes.

En 1994, el partido opositor Frente de Liberación Oromo (OLF) acusó a la región somalí de Etiopía de violar el territorio de las provincias del sureste de Oromia. Finalmente, el régimen etíope catalogó al OLF como organización terrorista. En junio del año 2000, el OLF informó sobre la muerte del al menos 70 personas en un conflicto armado entre oromos y somalíes.

En diciembre de 2003, un conflicto violento por la falta de agua y de recursos terrestres provocó el desplazamiento de 19.000 personas en la frontera.

En 2004, el Gobierno etíope realizó un referendo para solucionar la disputa territorial. Los resultados oficiales dieron un 80 % de los distritos en disputa al estado regional de Oromia.

No obstante, en diciembre de 2005, todo se salió de control cuando el Gobierno federal intentó imponer los resultados de la votación. Según Relief Web International, decenas de miles de personas han sido desplazadas de ambas regiones, lo cual ha obligado al Gobierno etíope a aplazar el traspaso de distritos a Oromia. Desde entonces, todo estuvo relativamente tranquilo.

¿Cómo empezó el último conflicto?

En abril de 2017, se informó acerca de conflictos violentos en la localidad de Moyale, en la frontera sur del país, con la muerte de miembros de oromos y de etíopes somalíes. De nuevo el desencadenante del conflicto fue la falta de agua y de recursos de tierras.

Durante el mismo mes, el Gobierno etíope anunció que ambas regiones habían acordado reorganizar sus fronteras con base al referendo de 2004.

Esto supuso un aumento del conflicto y de una violencia no vista desde 2005. Las autoridades y activistas de Oromia y de Ogadén empezaron a intercambiar acusaciones de despliegue de grupos paramilitares contra civiles.

Si bien la mayoría de activistas oromos rechaza en redes sociales considerar el último conflicto en términos étnicos, los civiles atrapados por el conflicto en realidad pertenecen a diversas etnias.

A comienzos de septiembre, murieron al menos 32 personas en las dos regiones. Miles de oromos han huido a la región somalí pues se han convertido en el objetivo de la violencia.

¿Qué ha hecho al respecto el Gobierno federal?

Según los medios estatales, el Gobierno federal ha intervenido para proteger a los civiles. Sin embargo, muchos se muestran suspicaces ante el papel del Gobierno. Algunos incluso lo acusaron de avivar deliberadamente el conflicto y de fomentar la polarización política de los distintos grupos étnicos del país para controlar el creciente descontento de los etíopes.

En los últimos tres años, miles de etíopes de Oromia y de Amhara se han levantado para pedir más libertad política e igualdad social y el fin de las expropiaciones de tierras por parte del Gobierno. La respuesta de este fue rápida y brutal, con detenciones y muertes masivas.

Etiopía es un estado monopartidista dirigido por el Frente Democrático Revolucionario Popular de Etiopía (EPRDF).

No obstante, EPRDF es una coalición de cuatro movimientos étnicos: el Movimiento Democrático Nacional Amahara (ANDM), la Organización Democrática del Pueblo Oromo (OPDO), el Movimiento Democrático de los Pueblos del Sur de Etiopía (SEPDM) y Frente de Liberación del Pueblo Tigrayan (TPFL). Aun así, el TPLF supone el núcleo del EPRDF, donde ha ejercido un poder absoluto durante los últimos 25 años, y ha controlado la inteligencia, la seguridad y el aparato militar del país.

Los miembro del partido EPRDF gobiernan en cuatro de los nueve estados regionales étnicamente federados; los otros cinco son dirigidos por los respectivos grupos étnicos que comparten la misma ideología que el EPRDF, aunque no forman parte de la coalición.

Los críticos sostienen que como los miembros del TPLF cuentan con los más altos grados militares que controlan la seguridad del país, son los gobernantes de facto de estas regiones.

Muchos oromos culpan con firmeza al TPLF de manejar el conflicto enfrentando a etíopes somalíes y oromos. Están convencidos de que el conflicto es obra de los militares del TPLF situados en la región somalí.

Otros etíopes tienden a culpar a la estructura étnica y federal de gobierno que definió las comunidades según la identidad étnica.

Estas son las partes en el centro del conflicto

La violencia de este año ha provocado una amarga disputa entre los políticos somalíes y oromos nunca antes vista.

Muchos políticos oromos y activistas de la oposición atribuyen gran parte de la violencia al grupo paramilitar conocido como «policía Liyou». Consideran que la «policía Liyou» ya no es un grupo militar contra los insurgentes que se limita a la región somalí.

Sin embargo, los activistas oromos en la oposición llevan más allá su argumento y describen a la «policía Liyou» como una fuerza invasora que disfruta de la ayuda de los militares tigrayan. Una de las principales demandas de la protesta de agosto de 2017 fue el traslado de la «policía Liyou» de las regiones disputadas en Oromia.

En realidad, estas acusaciones de violencia no son nuevas para la policía Liyou. Informes anteriores de Human Rights Watch destacan con frecuencia las violaciones de derechos humanos por parte supuestamente de la policía Liyou, como asesinatos indiscriminados, violaciones grupales, detenciones arbitrarias y maltratos en la región somalí.

La «policía Liyou» fue creada en 2007, después de que algunos sectores de somalíes del clan de los ogadén se alzaran en armas contra el Gobierno etíope y alegaron maltratos del Gobierno etíope liderado por los tigrayan. Los miembros del clan de los ogadén siempre han tenido desavenencias con el Gobierno etíope. Suponen entre un 80 y un 90 por ciento de la población somalí de Etiopía.

Pastores llevan a sus cabras hacia Gode, en la región somalí de Etiopía. Foto de Andrew Heavens vía Flickr. CC BY 2.0.

Si bien se han visto eclipsadas por el creciente conflicto con el Gobierno federal, también hay fuertes luchas internas entre los propios somalíes. Hay miembros moderados y radicales del clan ogadén. Mientras algunos piden una mayor autonomía, otros buscan la independencia. También hay otros que se han aliado con el régimen etíope. Para acabar con los insurgentes del clan ogaden, el Gobierno etíope ha enviado a miembros de la «policía Liyou».

Desde sus primeros días como líder de la «policía Liyou», Abdi Mohamud Omar, o más conocido como Abdi Illey, se convirtió en el presidente de la región. Abdi Illey, miembro del clan ogadén, ha ayudado al Gobierno etíope a tomar medidas severas contra los insurgentes.

Desde el último aumento del conflicto, su equipo de comunicación ha atacado a las autoridades oromas del partido EPRDF. En su página de Facebook, el equipo de prensa de Abdi Illey ha acusado a los máximos mandatarios del OPDO de terrorismo y los ha relacionado con los activistas oromo en el extranjero.

Por su parte, las autoridades del OPDO han rechazado las acusaciones y han solicitado al gobierno federal que procese a los responsables.

¿Acabará pronto el conflicto?

Tras semanas de intercambios de acusaciones, los presidentes de ambas regiones, Lemma Megersa y Abdi Mohamud Omar realizaron una rueda de prensa en Adís Abeba el 17 de septiembre de 2017. Rodeados de las máximas autoridades del Gobierno federal, ambos hablaron sobre el conflicto en términos generales.

Los dos insistieron en la necesidad de estabilidad en la región, pero parece que no pueden llegar a un acuerdo acerca de las causas del conflicto. Por ejemplo, mientras que Lemma culpó a personas anónimas, Abdi sugirió que las autoridades del OPDO son los culpables del conflicto. Tanto uno como otro eximieron claramente al régimen etíope de cualquier responsabilidad.

El problema es que muchos etíopes, sobre todo los activistas omoros, creen que el régimen de los tigrayan está activamente implicado en el conflicto. Alegan que los funcionarios de seguridad etíopes, quienes tienen fuertes lazos con el presidente de la región, Abdi Mohamud Omar, tienen un gran interés en la región somalí de Etiopía.

Sin embargo, parece que los dos líderes parecen coincidir en reubicar inmediatamente a los desplazados de nuevo en sus hogares.

Pero el conflicto continúa sobre el terreno e incluso en las redes sociales, en la que la retórica polarizada ha generado no solo confusión, sino también ha tergiversado deliberadamente los hechos que provocaron esta violencia en el país.

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