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Policía y turba anticomunista impidieron que grupos de derechos humanos conmemorara la masacre de 1965 en Indonesia

Manifestantes anticomunistas rodean la ofician de la Fundación de Asistencia Legal indonesia. Fuente: cuenta de Twitter de la Fundación de Asistencia Legal.

El domingo 17 de septiembre, cientos de manifestantes anticomunistas en Indonesia rodearon la oficina de un grupo de derechos humanos que analizaba los acontecimientos en 1965 y 1966 que llevaron a la muerte de al menos medio millón de presuntos comunistas en el país.

La turba, que acusó a la Fundación de Asistencia Legal (LBH) indonesia de apoyar al extinto Partido Comunista Indonesio (PKI), interrumpió la actividad y se enfrentó con la policía que trataba de dispersar a la multitud.

El día anterior, 16 de septiembre de 2017, la propia policía había impedido que LBH realizara un seminario con el tema “Revelación de verdad histórica sobre los acontecimientos de 1965 y 1966″ por medio de bloqueo de las entradas al recinto en la capital Yakarta. Las autoridades sostuvieron que los organizadores no habían obtenido permiso.

La policía impidió el ingreso a algunos expositores del seminario a la oficina de LBH como se muestra en estas fotos:

Democracia en estado de emergencia.
La policía no permitió a estas personas mayores contar la verdad sobre lo ocurrido en 1965 y 1966 en Indonesia.

En respuesta, LBH organizó la actividad cultural en el edificio de sus oficinas, con el nombre “Asik Asik Aksi: Darurat Demokrasi” (Diversión y acción: Democracia en estado de emergencia), que se convirtió en el blanco de los manifestantes anticomunistas.

El país vivió una histeria anticomunista en 1965, que llevó al surgimiento del general Suharto. Durante las tres décadas que gobernó, Suharto prohibió el Partido Comunista Indonesio y la publicación de libros marxistas y comunistas. Incluso el uso de símbolos comunistas como la hoz y el martillo está prohibido hasta ahora.

Suharto también impidió que académicos y el público investigaran el rol del ejército y otras fuerzas estatales en la masacre. En años recientes, grupos de derechos humanos han solicitado al Gobierno que examine la masacre de 1965 y haga justicia a miles de víctimas que terminaron en prisión o muertas por meras sospechas de ser comunistas. Algunas de las víctimas siguen vivas y han dado testimonios del sufrimiento que pasaron.

En 2015, el gobierno del presidente Joko “Jokowi” Widodo acogió la propuesta de establecer una comisión de la reconciliación sobre la masacre.

‘La democracia está en estado de emergencia’

Pero la protesta del 17 de septiembre es un recordatorio de cómo el sentir anticomunista persiste en el país, y de la continua influencia de elementos de Suharto en las filas de la policía y el Ejército.

En respuesta al incidente, los activistas usaron la etiqueta #DaruratDemokrasi (la democracia está en estado de emergencia) para protestar por el bloqueo del seminario por parte de la policía y la incapacidad de las autoridades de impedir que la turba anticomunista acosara a los miembros de LBH.

[El grupo] Justicia y Derechos de Asia apoya el trabajo y pedidos de LBH y la Fundación LBH y pide al Estado que proteja a los defensores de derechos humanos y la libertad de expresión.

Llamado de solidaridad. ¿Por qué se debe parar esta discusión sobre historia? ¿Es porque el Estado realmente es culpable?

La Alianza de Periodistas Independientes (AJI – Aliansi Jurnalis Independen) informó que la policía no permitió que ni siquiera periodistas cubrieran en seminario.

La Alianza de Prensa del Sudeste Asiático señaló que la “acción arbitraria” de la policía de armar un bloqueo llevó a un “disolución forzosa” del seminario. Advirtió que esto “preocupó por la situación de libertad de expresión y libertad de asamblea y asociación en la mayor democracia en el Sudeste Asiático”.

El diario Jakarta Post publicó un editorial que criticaba la incapacidad del Gobierno de defender la libre expresión:

We condemn the police for failing to protect our hardwon freedom of speech, with lame excuses that the situation posed a dilemma for them. If the talks had continued, they said, the protesters would have become more restless

The weekend until the wee hours of Monday, which saw the evacuation of the seminar participants, will go down in history as President Joko “Jokowi” Widodo’s failure to firmly protect our freedom of speech. This constitutional right is vital in addressing unresolved human rights violations, among his reiterated pledges.

Condenamos a la policía por no poder proteger nuestra libertad de expresión que tanto nos costó ganar, con excusas tontas de que la situación suponía un dilema para ellos. Si las charlas hubieran continuado, dijeron, los manifestantes se hubieran puesto más intranquilos.

El fin de semana y hasta las primeras horas del lunes, que vio la evacuación de los participantes del seminario, pasará a la historia como el fracaso del presidente Joko “Jokowi” Widodo de proteger firmlemente nuestra libertad de expresión. Este derecho constitucional es vital para enfrentar violaciones no resueltas de derechos humanos, entre sus reiteradas promesas.

La Red de Acción de Timor Oriental e Indonesia instó al Gobierno a “poner fin a las amenazas matonescas contra la sociedad civil indonesia”. El grupo agregó:

The hardline groups of today are alarmingly similar to the paramilitaries of the New Order regime [Suharto era]. Indonesia must learn from the past and ensure that this time these groups do not enjoy any impunity.

Los grupos de ala dura de hoy son alarmantemente similares a los paramilitares del régimen del Nuevo Orden [era de Suharto]. Indonesia debe aprender del pasado y asegurar que esta vez, estos grupos no tengan ninguna impunidad.

‘El ataque a la oficina de YLBHI creará un clima de miedo’

El Foro Asiático para Derechos Humanos y Desarrollo (FORUM-ASIA) culpó a la policía por permitir que la turba rodeara el edificio de LBH:

The complete inaction of the police to stop this violence, contributes to the erosion of democracy and violations of the rights to freedoms of expression and assembly in Indonesia.

La completa inacción de la policía para detener esta violencia contribuye al desgaste de la democracia y a violaciones del derecho a la libertad de expresión y asamblea en Indonesia.

Por su parte, grupos anticomunistas respondieron con la etiqueta #DaruratPKI (estado de emergencia PKI) para advertir el público sobre el surgimiento de llamados elementos PKI en la sociedad. Grupos con vínculos militares también hablaron del surgimiento de una amenaza de PKI.

Sin embargo, los acusados de ser comunistas a menudo son simples ciudadanos que están interesados en saber más de la historia del país, sobre todo del periodo antes de que Suharto fuera presidente.

El rol de la policía en impedir el seminario y la desafiante acción del grupo anticomunista podría significar que falta mucho para que los indonesios sepan la verdad sobre la masacre de 1965.

La policía también debe encontrar a los actores detrás de la violenta acción y hacerlos que respondan por su participación.
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El ataque a la oficina de YLBHI creará un clima de miedo para que los sobrevivientes de 1965 revelen la verdad sobre la tragedia.

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